29
Jul
2015

Solimán López: “El arte digital no tiene sentido sin el share de por medio”

¿Un museo dentro de un disco duro? En pleno siglo XXI y con la masiva incursión de la tecnología que estamos viviendo y que parece va a cambiar nuestros hábitos por completo, no debe extrañarnos el surgimiento de una nueva forma de aproximarse a los centros de arte e instituciones culturales desde lo estrictamente digital. Así nace el Harddiskmuseum, un proyecto del artista Solimán López desarrollado por ESAT LAB (Laboratorio de I+D de la ESAT, Escuela Superior de Arte y Tecnología), con el apoyo de PAC (Plataforma de Arte Contemporáneo) y Droide Comunidad. El museo cuenta con unos asesores de excepción como son José Ramón Alcalá, Nilo Casares y Juan Martín Prada.

A grandes rasgos busca acercarnos el valor de lo intangible del arte, no sólo como concepto per se, sino ya también, hablando del arte digital, en su fisicidad debido al medio con el que ha sido creado. Algo que debería resultarnos cada vez más comprensible, habituados como estamos a vivir en lo digital, como por ejemplo subiendo nuestros datos (contactos, fotos, etc…) a la famosa nube. ¿Y si expusiésemos obras digitales en un museo exclusivamente digital? Aquí habría que diferenciar entre lo que significa estar online -accesible a través de internet-, y lo que es “digital” -creado gracias a la tecnología-. Porque, ojo, ya las grandes colecciones de los museos se encuentran volcadas al entorno online, pero por supuesto, no han sido creadas digitalmente ni su origen es nativo digital. Lo poco habitual es que, en este caso, el museo de lo intangible o Harddiskmuseum está exclusivamente online pero se visita “in situ”, o mejor dicho, en un disco duro que se encuentra offline. Y es que, que haya sido creado digitalmente, no significa que deba estar alojado en este medio para seguir conservando su naturaleza. ¿Acaso muere si sale de su hábitat?

Lo que más me gusta de este proyecto es que el propio museo se construye desde la colectividad de los artistas participantes. ¿No os recuerda mucho a los orígenes del net art?

He charlado con su creador, Solimán López, para desgranar algunas de las claves de este nuevo museo (por cierto, ¿cómo se rentabiliza?) como, por ejemplo, el papel de las redes sociales como factor esencial en su difusión, las reflexiones que busca generar en sus futuros visitantes sobre el arte en general y el arte digital en particular, y si finalmente, ayudará a aceptar y a hacer de verdad entender lo que aporta el arte digital en nuestra sociedad.

¿Cómo surge este proyecto? ¿Llevabas con esta idea en el tintero mucho tiempo?

La verdad es que sí. La cosa surgió en mi estancia en el III Encontro de Novos Artistas en Santiago de Compostela. Rafael Doctor proponía para el final del encuentro el lanzamiento de ideas de intervención en las Torres Hejduk que están dentro de la Ciudad de la Cultura de Santiago. Me sentí abrumado por la envergadura de aquel espacio cultural que por diferentes motivos no contaba con una programación proporcionalmente interesante a la magnitud del espacio y su inversión. Se me ocurrió la idea de poder meter un museo dentro de otro museo y que el primero que viviese dentro del segundo hubiese sido creado desde la colectividad y fuese concebido como una obra de arte en sí misma.

Dentro de mi investigación continua sobre nuevas tecnologías, comunicación, arte como factor social y relaciones entre digital y analógico, surgió la figura de un disco duro como la auténtica protagonista para poder visualizar todos estos conceptos en un solo objeto.

La propuesta entonces no fue seleccionada para desarrollarse en el contexto del Encontro pero pese a ello me siguió pareciendo interesante poder llevarla a cabo en algún momento.

Soy muy nervioso a la hora de idear nuevos trabajos, soy impaciente por naturaleza en muchos aspectos de mi vida, pero con este proyecto en concreto he sabido tener la paciencia necesaria para sacarlo a la luz en el momento adecuado.

Con mi incorporación a ESAT (Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia www.esat.es) como parte del equipo docente y director del ESAT LAB (Laboratorio de Innovación en Arte y Tecnología) la coyuntura y apoyo para llevar a cabo el proyecto ha sido la necesaria y me ha permitido establecer lazos de colaboración con otras empresas o colectivos para que me acompañen en el proyecto.

Una iniciativa de este calibre no se puede pensar si no es desde la colectividad, pues su razón de ser radica precisamente ahí.

Todo tiene su momento y ahora es el del Harddiskmuseum.

¿Cómo se engloba esta nueva empresa dentro de tu trayectoria?

El museo está concebido en sí mismo como una obra de arte en un work in progress continuo.

Desde ya hace unos años entendí que el arte digital no tiene sentido sin el “share” de por medio. Y para mí ahora mismo compartir es la palabra que más me gusta. Este proyecto nace de mi imaginario personal y la propia historia del arte pero se engloba en un proceso continuo de relaciones personales con actores del mundo del arte. El museo es una obra más dentro de muchas, pero que no es mía, sino de la comunidad. Deja de formar parte de mí salón de reliquias para entrar en un espacio que no quiero controlar sino que quiero dejar que se construya a sí mismo con la participación de todo aquel que esté interesado en hacerlo.

Sí es cierto que a nivel de ambición y pretensiones artísticas el proyecto goza quizá de mi mayor beneplácito, es mi niño bonito por así decirlo…

Como buen museo virtual estará abierto a la participación. Cuéntanos de qué manera para artistas que quieran unirse. 

En realidad pretendo que el museo sea de todos menos virtual. Un factor fundamental para entender el proyecto es que la obra que entre dentro del mismo es obra única que sólo podrá disfrutarse de manera presencial en el montaje del museo. Los artistas deben reunirse conmigo en la medida de lo posible para entregar la obra e incluirla en el museo de manera presencial. En ese proceso que es documentado como una acción performativa se debe de autenticar que la obra es única y que se encuentra en este disco y no en ningún otro dispositivo de almacenamiento. De este modo pretendo crear una pieza única de arte digital compuesta por otras muchas.

Estamos trabajando en diferentes propuestas expositivas, la primera de ellas bajo el título “Líquido” que será comisariada en colaboración con PAC y los miembros del comité asesor del museo. Además de esta propuesta expositiva puntual estamos creando colección de obra a través de donaciones de artistas que quieran participar y que el comité acepte como válidos para su incorporación. Para este propósito los artistas pueden entrar en www.harddiskmuseum.com e introducir sus datos y portfolio online para que pueda ser valorado. Es muy sencillo y rápido el proceso.

¿Qué reflexión buscas conseguir en los visitantes online y offline?

Ante todo quiero otorgarle a la obra de arte intangible (muy representada por lo digital) el valor que se merece. Para ello tenemos que sacrificar la telepresencia e irnos a factores de exclusividad, unicidad y materialidad. De este modo, en la web a partir de septiembre el público podrá ver de manera tridimensional el disco y un avance de su contenido, pero para de verdad acceder a la obra tendrán que hacerlo a través de su visita física.

El museo es itinerante y se muestra bajo la idea de site specific según la ubicación que ocupe.

Hay elementos que se repiten en el montaje como una férrea protección al disco y la instalación de carpetas físicas que al ser tocadas muestran la obra de los artistas en diferentes periféricos como videoproyectores y pantallas. La idea es que la sala se convierta en un escritorio tridimensional donde el cuerpo se desplaza en busca de obras de arte.

Para entender la organización de las obras dentro del disco, debemos entender la metáfora “sala=carpeta”.

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La reflexión final que busco es que el arte, es idea y las ideas tienen un valor intangible fundamental. Lo material es un medio, la idea un fin y lo digital nos acerca cada vez más a ese concepto tan abstracto.

Veo que las redes sociales están muy presentes a la hora de difundir este proyecto. ¿Podrías contarnos tu experiencia personal como artista trabajando en la web 2.0? ¿Por qué son importantes como estrategia de difusión de esta iniciativa en concreto?

No pensar en las redes hoy en día es como no abrir la ventana de la habitación por las mañanas. Como comentaba anteriormente, el arte en el siglo XXI es un proceso colectivo que quizá no tenga precedentes en la historia del arte. Las redes sociales son un entorno ideal para la promoción de arte. Tiene sus defectos como medio ya que la gente no suele profundizar demasiado en los contenidos y prevalece la cantidad pese a la calidad, pero son factores que hay que entender y llevarse a un terreno interesante.

A nivel artístico ya desarrollé obra con Twitter hace más de 3 años en la performance “Follow Us” en Centro Centro Cibeles dentro del Festival Madatac. Pienso que ya son parte de la obra e imaginario colectivo.

En el caso del museo (Facebook, Twitter, Youtube e Instagram) adquieren un valor increíble ya que estamos ante una estructura de propuesta muy modesta que necesita hacerse conocer con unos medios muy concretos y sin duda las redes sociales ayudan a que el proyecto se entienda rápidamente y sea todo lo participativo que pretendemos.

En esta línea incluso estamos abriendo líneas de colaboración con interesantes plataformas creativas y apps para la inclusión de este tipo de dinámicas de participación y arte digital en el museo.

Por último, ¿consideras que el público es reacio a la hora de enfrentarse al arte tecnológico o new media? ¿Alguna idea sobre cómo mejorar este aspecto?

El público creo que realmente no se ha parado a pensar que ya son consumidores de arte tecnológico y new media.

El cine es un gran escaparate para este tipo de manifestaciones. El nacimiento de arte digital va de la mano del cine y la animación y grandes artistas que siguen hoy aportando cosas a este lenguajes han hecho mucho para hoy en día ver maravillas visuales en la gran pantalla.

Hoy en día ya todos somos consumidores de arte digital y obviarlo sería un error muy grande.

Los factores comerciales es otro tema, el coleccionismo debe todavía romper una lanza por lo inmaterial y se deben establecer otras dinámicas de consumo artístico, pero son valores que necesitan de tiempo para asentarse y creo que estamos en el camino.

El público debe naturalizar el entendimiento del arte digital y sobre todo desproveer a su lectura del arte digital la idea de que el ordenador hace el trabajo por el artista, ya que no es así, es herramienta de creación como lo es un pincel. ¿Se conseguiría el puntillismo sin la punta de un pincel?¿Se conseguiría arte generativo sin un programa? Estos clichés hay que erradicarlos de la interpretación del arte y hay que tener una mirada limpia y sorpresiva ante lo que las nuevas tecnologías y sobre todo el propio lenguaje del arte digital nos está ofreciendo a lo largo y ancho del mundo.

Sin duda pienso que el arte va por esa línea y es donde realmente va a encontrar la innovación que toda contemporaneidad reclama.

El Harddiskmuseum lo que pretende es romper una lanza de apoyo a estas manifestaciones y configurarse como una obra de obras de arte intangible. Para ello planteé hasta un manifiesto intangible que dialoga sobre estas cuestiones y que está disponible para su lectura en la web del proyecto.

 

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