8
Mar
2016

La belleza de la pintura. Santiago Ydáñez en el Museo Lázaro Galdiano

Accedemos a las salas del Museo Lázaro Galdiano. Un gran lienzo y una urna nos reciben. Hasta aquí es donde claramente se nos muestra la autoría, por un lado, la de esta urna cineraria realizada en mármol en el siglo XVI y que guardó las cenizas de un ruiseñor por el amor de una mujer noble hacia las fuerzas animales; por otro lado, el enorme lienzo nacido de la mano de Santiago Ydáñez, cabe decirlo aquí, uno de los artistas contemporáneos que mejor está abrazando la pintura, y que se ha atrevido a reinterpretar con sus obras algunas de las piezas que alberga la excelente colección del Museo.

Pero, seamos justos con la verdad, esta no es la primera ocasión en la que un reconocido artista actual dialoga con los riquezas artísticas atesoradas por el señor Lázaro Galdiano, una práctica-táctica a la que por cierto están recurriendo los considerados museos más clásicos para dinamizar sus colecciones. En el caso del museo madrileño que nos ocupa, en el año 2014, nacía la primera edición del proyecto”Reinterpretada” que, comisariado por Rafael Doctor, llenó con las obras de Enrique Marty los espacios de este singular palacete. Si aquella vez, si acaso, este diálogo era más que evidente y rompedor, en esta ocasión, Ydáñez no se lo ha puesto fácil al espectador. Cual detectives, vamos deambulando por las vitrinas, observando los cuadros, como aquel que busca las tres diferencias, y las halla, vaya si las halla, encerradas en toda su belleza en objetos que el Ydáñez coleccionista (estuches de cubiertos, casullas, libros del siglo XIX o piezas de vajilla) ha intervenido para esconder en ellos su pintura. Si en unas circunstancias nos encontramos con una reinterpretación más o menos fidedigna del entorno colindante, una nueva versión digamos; en otras es todo un hallazgo, un diálogo que reabre los composiciones a una nueva lectura y sobre todo, a un nuevo deleite visual.

Pero hablemos un poco de su artífice, Santiago Ydáñez. Para aquellos que no conozcan su obra, se trata de un artista que, maduro en su lenguaje pictórico, se formó con nombres de la talla de Mitsuo Miura, Nacho Criado o Juan Genovés, entre otros. Ha recibido premios importantes a lo largo de su trayectoria, como el ABC de Pintura o el de Pintura Generación. Además, su obra forma parte de importantes colecciones públicas como la de la Colección ABC, CAAM canarias o CAC Málaga.

Haciendo aquí un pequeño inciso me permito, con motivo de esta muestra que puede verse hasta el 14 de mayo, reflexionar sobre el papel de los museos como principales agentes para repensar la historia y las colecciones. Si bien muchas veces, ya sea por falta de fondos artísticos o por cuestiones presupuestarias, no es posible construir relatos paralelos a la historia oficial, el enfrentar la realidad contemporánea con vestigios del pasado, por ejemplo, es siempre una buena opción. Y es que, ¿porqué construir una historia del arte llena de compartimentos estancos? ¿Qué función para con la mirada moderna ofrecen los museos del siglo XIX? ¿Cuál es su papel en la construcción de la historia del arte contemporáneo?

"Sin Título", 2015. © Santiago Ydáñez

“Sin Título”, 2015. © Santiago Ydáñez

Por último, y antes de finalizar esta reseña, me gustaría hablaros del proyecto Capital Animal, del cual esta exposición ha servido como preámbulo. Esta iniciativa, llevada a cabo también por Rafael Doctor, llenará de concienciación animal diversos espacios de Madrid (Matadero, La Casa Encendida, etc) a partir del próximo mes de mayo. Una suerte de activismo cultural que contará con importantes actividades como la charla que el Premio Nobel de Literatura, J. M. Coetzee, ofrecerá el 30 de Junio en el Museo Reina Sofía y que servirá de colofón a la programación de Madrid Capital Animal 2016. ¡Un lujazo!

Vista del taller de Santiago Ydáñez, 2016. © Santiago Ydáñez

Vista del taller de Santiago Ydáñez, 2016. © Santiago Ydáñez

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