29
Mar
2012

Nice to meet you, Mr. Chagall.

Chagall. Fundación Caja Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza. Del 14 de febrero al 20 de Mayo de 2012.

Confieso conocía la obra de Chagall pero muy poco, básicamente, sólo mediante las breve asignatura “Vanguardias históricas del S. XX”, dada en 5ª de carrera (triste pero cierto) y para de contar… Por este motivo, quizás mi sorpresa fue más grande al acudir a ver su expo monográfica en la llamada “Sala de las Alhajas”, sede de la Fundación Caja Madrid en Madrid, valga la redundancia. Varios amigos ya me habían dicho que era buena, pero soy una persona a la que las altas expectativas de otras personas no hacen más que rebajar las mías propias. Én este caso, me trago mis palabras con ganas, ya que me quedé con la boca abierta.

Esperaba mucho color (herencia del Fauvismo), esperaba una obra onírica (herencia del Surrealismo), pero no esperaba tantos detalles y sentir una sensación tan apabullante al ver sus obras. La verdad, he de reconocer también, que cuantas más obras veía, más me sobrecogía una terrible sensación de frustración: sí, era esa fantasmagórica figura de unos amantes, como fundidos en un eterno abrazo. Pensé, “tengo que leer más sobre este artista y averiguar de donde viene esta obsesión”.

Y me puse a leer, descubriendo, lo primero de todo, a un Chagall mucho más poético de lo que me esperaba, y, por otro lado, que estuvo -muy felizmente- casado con su novia de toda la vida, Bella. Tras su muerte, en 1941, Chagall se sumió en la tristeza (era de esperar), pero pronto, en 1952, se casó de nuevo, esta vez, con Valentine (Vava para los amigos). La verdad, no entiendo entonces esa obsesión por la representación de esos amantes, más allá de que debía ser un romántico y soñador empedernido, de los que ya no quedan. R.I.P.

Pero vamos a la poética que se respiraba al ver sus obras, y es que, no por menos, el mismísimo Picasso dijo de él:

“Cuando Chagall pinta, no se sabe si está durmiendo o soñando. Debe tener un ángel en algún lugar de su cabeza”.

Bellas palabras, pero, “googleando” más, he encontrado otras mucho más simples, pero no por ello menos veraces:

“Para expresar su amor y su cariño, pinta besos, abrazos y ramos de flores.

Para expresar sus preocupaciones y su agitada mente, pinta su cabeza al revés.

Para expresar lo que es alegre y lo que llega de repente, pinta sus figuras volando.

Para expresar sus pensamientos, organiza una serie de formas y figuras que surgen de cualquier sitio pero se establecen con la pasta de color sin perder su movimiento.”

[slideshow]Para terminar con esta breve reseña, me gustaría hacer mención también de sus esculturas en mármol, un absoluto deleite para la vista y si se pudiesen tocar, también para el tacto (adoro el mármol, lo siento). Resumiendo, no me extrañaría nada que prorrogasen esta expo, la cual lleva ya la friolera de 170.000 visitantes.

p.d. No os perdáis una salita que contiene dibujos maravillosos, que demuestran que Chagall era, también, un gran ilustrador de libros .

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