16
Nov
2011

Juana Mordó: “Tan viva como un Tapies de la mejor época”

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Legado Mordó -Alvear. 26 octubre 2011 -18 enero 2012. http://rabasf.insde.es/ 

Dos grandes visionarias del arte español, Juana Mordó y Helga de Alvear.

Dos grandes visionarias del arte español, Juana Mordó y Helga de Alvear.

Estos días se exhibe en Madrid una muestra con obras de algunos de los artistas más conocidos de la primera mitad del siglo XX en España, todos ellos, con el denominador común de haber formado parte de la mítica Galería Juana Mordó.

Ubicada entonces, en el barrio burgués por antonomasia de la capital (en concreto, en la Calle Villanueva 7), esta galería fue el lugar donde artistas de la talla de Antoni Tapies, Rafael Canogar y Lucio Muñoz se dieron a conocer. Hoy día, y través de esta exposición, podemos disfrutar de algunas de las obras que colgaron en las paredes de aquella simbólica galería. Pero no es la primera vez que se rinde tributo a la figura de Juana Mordó. En marzo de 1989 el Círculo de Bellas Artes celebró los 25 años de esta galería también con algunas de las obras de los artistas que formaron parte de la misma. La diferencia con esta exposición, es que ahora a los fondos han sido cedidos por otra galerista de renombre, todavía viva y en activo, Helga de Alvear. De esta manera, no sólo se está recalcando el papel de mecenas de Juana sino también el de la propia Helga, curiosamente, ninguna de ellas de origen español.

Mención aparte y más de actualidad, merecería la labor de Helga, que ha donado el año pasado su colección privada para crear el Centro de Artes Visuales de Cáceres Fundación Helga de Alvear. Sin embargo, toca hacer ineludible y merecido homenaje a Juana Mordó.

Nacida en Salónica (Grecia) en 1899, murió en Madrid en 1984, unos años después de que yo naciera. La verdad, me hubiese encantando poder haber sido testigo de excepción en las tertulias que organizaba en su casa con la élite cultural de la época y como no, haber disfrutado de las exposiciones de su espacio, y porque no también, haberme comprado un Tapies, entonces por 60.000 pesetas, y que ahora valga muchísimo más.

Cosas de la vida, tuvo a bien el destino que Juana viniese a Madrid a arreglar unos papeles de su difunto marido, y que, lo que iban a ser 4 semanas, se convirtiese en toda una vida en la capital. Con ello, comenzó la estirpe de mujeres galeristas dotadas de muchísima personalidad y unas grandes luchadoras por generar coleccionismo en España. Soledad Lorenzo, una de las cuatro damas todavía en pie (junto con Juana de Aizpuru, Elvira González y la ya mencionada Helga de Alvear), pronto cerrará su galería, o eso dice. En cualquier caso, genera melancolía intuir el fin de esa generación de galeristas a las que parecía el tiempo no pasaba por ellas.

Bajando a tierra y en cuanto a la exposición en sí, una sala tan pequeña a la par que alargada, no parece quizás el lugar más idóneo para hacer homenaje a la gran labor que desarrolló Juana.

Sin embargo, es muy recomendable no perderse la maravillosa sala del final, donde a través de fotos, catálogos y algunos recortes de periódicos, se sienten y presienten las peculiaridades de esta galerista.  Digno de mención es el recorte de periódico escrito por Manuel Vincent en septiembre de 1981 para El País y titulado “Juana Mordó, en óleo sobre tabla”. Auténtica poesía pictórica.

Para terminar y como colofón, me quedo con una frase dicha por Lucio Muñoz y que resume el carácter de la primera de las grandes galeristas: “Culta, vanidosa, sensible a la belleza física, enamoradiza, inteligente, impertinente con premeditación y placer, enemiga de la vulgaridad y el rencor”. Sencillamente, genial.

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