27
Feb
2017

La pantalla-piel de Daniel Canogar

Hace un par de meses, en un lugar de esos mágicos de lo que ya no quedan -hablo de la redacción de El Estado Mental-, escuchaba la siguiente frase: “Estoy cansada ya de tanta pantalla, me aburre. Le estoy cogiendo manía”. Y es que, tan absortos como estamos a todas horas con nuestros móviles y portátiles, por fin parece llegarnos el hastío pertinente que a buen seguro futuras generaciones corroborarán: la omnipresencia de la pantalla.

Iniciemos el viaje:

7:30 a.m. Un sonido molesto te levanta. Viene de una pantalla, la pantalla de tu móvil.
8:15 a.m. Te pones la televisión mientras desayunas. Otra pantalla.
9:00 a.m. Llegas al trabajo y enciendes tu ordenador. Ya vamos por la tercera pantalla, la más perenne digamos, que te acompañará durante la mayor parte de tu día, seguramente, hasta que te acuestes. ¿O acaso osarás con leer un libro antes de terminar la jornada?

Sea como fuere, la cantidad de veces al día que consultes tu móvil y ojipláticamente te pierdas en las miles de ventanas de tu ordenador, dirá muchas más cosas de ti de lo que piensas y ninguna de ellas será que te acerques, ni por asomo, al concepto de cyborg con el que tanto ha jugado la ciencia ficción. Si pudiéramos darle la voz a la pantallas, ¿alguna vez te has preguntado qué es lo que dirían? No hace falta irse muy lejos, al menos si vives en Madrid, porque hasta el 25 de marzo puedes convivir con las pantallas-piel que el artista Daniel Canogar ha instalado en la Galería Max Estrella.

No esperes encontrarte con las típicas pantallas salidas de El Corte Inglés o cualquier otra gran cadena que se precie. No, hablamos de otro tipo de pantallas, más bien membranas, que cual seres azotados y maltratados reflejan su cansancio en su propia morfología. Se curvan sobre sí mismas, nos muestran sus tripas y su luminiscencia evidencia su pesar.

echo canogar 2

Para llevar a cabo estas obras de su nueva serie titulada “Echo”, Canogar se ha servido de los último en tecnología LED. Durante meses, ha estado probando en su estudio la flexibilidad que los nuevos materiales ofrecen. Todo ello para traernos estas piezas que se encuentran conectadas en tiempo real con distintos fenómenos que están ocurriendo por todo el mundo, desde seismos, incendios o contaminación atmosféricas registrados por diversas web especializadas. Por ejemplo, en “Gust”, la animación generativa reacciona al momento a la dirección e intensidad del viento de la ciudad de Madrid produciendo una suerte de pintura abstracta en tiempo real. Un reflejo vivo de la continua ansia del ser humano por documentar el mundo y así determinarlo, reduciendo todo a un mar de datos que se nos muestran en pantallas que, extenuadas en su propia piel, nos hablan de un mundo en constante y extenuante aceleración.

Si queréis por un rato pararos a pensar en otro mundo, esta vez la naturaleza no es la fuente de inspiración. Brillante como siempre, Daniel Canogar.

echo canogar 1

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