30
Nov
2011

La impunidad en la falsificación de obras de arte contemporáneo.

Con motivo del II Curso sobre “Original, Copia, Falsificación y Expolio Patrimonial”, celebrado en el Instituto de Patrimonio Cultural de España la pasada semana, pude escuchar la ponencia de D. Antonio Tenorio, jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional.

En dicha ponencia, se citaron datos muy significativos, como los siguientes:

– Las obras falsas suponen un 40 % del volumen total del mercado del sector artístico (aunque si se trata una economía sumergida, resulta bastante complicado medir si, en realidad, es aún más…)

– El mercado de obras de arte falsas ocupa el tercer lugar en el ranking de negocios ilícitos.

Aparte de estos curiosos datos, que casi todos los del sector y fuera del sector, ya imaginábamos, se habló de los delitos asociados a la falsificación de obras de arte, y como siempre, sus vacíos legales.

Resulta bastante desalentador saber que, gracias a un experto en la materia, no existe delito como tal de “falsificación de obras de arte”. Por el contrario, se encuentra englobado dentro de un simple delito contra la propiedad intelectual, que unido al de estafa, conlleva penas muy leves (de 6 a 2 años de cárcel) y por tanto, lo favorece…

La conferencia estuvo llena de casos específicos y anécdotas, de las cuales se sacan las siguientes conclusiones:

1. Falta de regulación legal más específica. Por ejemplo, los derechos de propiedad intelectual de un determinado artista duran toda su vida y hasta 70 años después de muerto. Pasado este tiempo, la falsificación de su obra, no implica delito contra la propiedad intelectual sino un mero delito de estafa! Venga, todo el mundo a falsificar pasados 70 años!…

2. Limitación de los medios de investigación, que anima a los delicuentes. Por ejemplo, si la Policía quiere intervenir la línea telefónica de un sospechoso, los jueces no lo autorizan por considerarse que atenta contra la libertad del individuo. Sólo permiten que se le notifique al posible falsificador que, si no entrega la obra falsificada, se procederá a registrar su vivienda. Conclusión, la obra de repente ya no está en ella! ¿Qué sorpresa no? …

3. Falta de interés en denunciar por parte de los perjudicados, ya que los procedimientos suelen ser bastante largos y generalmente, no terminan de manera satisfactoria, con el consiguiente coste.

4. Colaboración reticente de las casas de subastas y/o galeristas. La venta es la venta… y además señores, estamos en crisis!!

5. Nuevas vías de comercialización, es decir, a través de casas de subastas online=total impunidad. Compro un Warhol y me mandan en su lugar un póster cutre a casa… ejem, ejem…

6. Necesidad de especialización policial, judicial y fiscal. AQUÍ ENTRA LA INDISPENSABLE LABOR DE CONTAR Y CONTRATAR A HISTORIADORES DEL ARTE.

7. Dificultad de acudir a expertos con autoridad. Al parecer, muchas veces el experto de determinado autor, acredita obras en pro de ciertos beneficios económicos. En este apartado, me gustaría aclarar, que sí creo en que existen maravillosos profesionales y estudiosos que desarrollan su trabajo de manera muy eficaz y limpia.

Resumiendo, se debe elaborar una ley específica sobre arte contemporáneo y por supuesto, actualizar cuanto antes la Ley del Patrimonio Histórico Español del año 1985, que ya es hora!

Por último, os dejo un vídeo de la actuación policial de Antonio Tenorio, para mí, un gran ponente:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=gUOZsPngOyc]

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3 Responses

  1. ana

    Es estupendo que comentes esa ausencia de delito tipificado en el código civil. La preocupación por proteger el patrimonio en España existe, tenemos la ley del 85 y las legislaciones de las comunidades autónomas en esa materia, pero eso solo es la mitad del trabajo. Si el código civil no contempla el delito de falsificación la protección del patrimonio se queda a medias.

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