27
Sep
2011

Guillermo Pérez Villalta “Soy un pintor geométrico, lo único, es que todo revestido”

CAC Málaga.  Guillermo Pérez Villalta “Las metamorfosis y otras mitologías”. 17 junio -09 octubre 2011. www.cacmalaga.org

Hace ya un par de semanas que vengo pensando en qué decir en mi blog sobre la exposición de Guillermo Pérez Villalta (GPV, de aquí en adelante) que ocupa ahora las salas del CAC, algo que vaya a mostrar algo distinto de lo leído en el resto, es decir, algo más que la típica reseña breve (con algunos datos importantes a la par que básicos, fácil de leer pero aburrida hasta la saciedad) a la que estamos tan acostumbrados.

Podría decir que la exposición consta de 42 lienzos y 22 dibujos preparatorios (muchos de ellos ya exhibidos con anterioridad:!Qué buenos recuerdos me vienen a la mente de la primera vez que ví obra de GPV cuando trabajaba en la Galería Soledad Lorenzo!), que versa sobre la interpretación que este artista hace sobre “Las metamorfosis de Ovidio” y también como no, que Villalta perteneció a la nueva figuración en los 70. Sin embargo, mi intención es la de transmitir la curiosa paz y a la vez pseudokátharsis que experimenté viendo sus obras.

Artista meditando mientras contempla la luna, 2007.

Primeramente, gracias a que la sala estaba prácticamente vacía (motivo que quizás, en vez de alegrarme, debería suscitarme melancolía, pues no hay nada más significativo del valor que da la sociedad a los museos de arte contemporáneo, que que estén pasmosamente vacíos y faltos de debate) y segundo, gracias fundamentalmente al material expuesto, que era un absoluto regalo para la vista.

El juicio de Paris, 2003-2004.

Si es que, cuando GPV dijo en una entrevista para El Diario del Sur hace casi cuatro años que “el 80 por ciento del arte son chorradas”, no lo decía en broma ni para avivar el debate (cosa que me encanta), ni mucho menos. Para este artista el arte es categóricamente para deleitar, para transmitir la belleza presente en la armonía y composición de las formas, que es exactamente a lo que él se dedica y sabe hacer a la perfección.

Se nota que su mirada está dotada de algo innato,una lente que simplifica lo que ve geometrizándolo. Es increíble descubrir poco menos que por instinto cómo en cualquier sitio aparece una progresión, diríamos que calculada, de figuras que se entrelazan entre sí, o cómo ese serie se relaciona con otras a su alrededor, lo cual produce una fascinación no sólo formal.

Pero este “no sólo pintor” GPV arropa sus geometrías con ornamentos y, reconocido por él mismo, con un cierto horror vacui influencia del barroco. En una entrevista mantenida con motivo de su exposición “Artífice” en el Museo Colecciones ICO en el año 2008, GPV argumentaba su necesidad decorativa retrotrayéndose a su infancia. Versaba así: “…lo ornamental, algo que, no sé por qué, me atrae sobremanera desde la infancia. Me acuerdo con gran intensidad, incluso, jugar muy de niño con las baldosas decoradas de los viejos suelos hidráulicos de la casa familiar, con aquellas formas geométricas…, o de fijarme con mucha atención durante horas en los frisos de los azulejos…”.Encuentro entre Salomón y la Reina de Saba, 2003-2004.

Toda esta “construcción” ornamental está rematada con toques dalinianos y “cocinada” con un sistema de producción al estilo tradicional (tan poco seguido en la actualidad): múltiples bocetos y una técnica depurada de lenta ejecución. Resultado: una buena exposición.

Por todo ello, aconsejo su visita para todos aquellos amantes y melancólicos del buen oficio del pintor de antaño. Además, el CAC ofrece estos días paseos guiados gratuitos por sus exposiciones, con lo que, no hay excusa.

Guillermo Pérez Villalta junto a Las lágrimas de Narciso, 2011.Vista exposición

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