1
Oct
2015

Allí donde el tiempo se para y la realidad se vuelve engañosa. Gonzalo Lebrija en La Casa Encendida

Vídeo, escultura, fotografía, obra en papel, así es de multidisciplinar la obra de Gonzalo Lebrija que puede verse estos días en La Casa Encendida en la muestra Measuring the distance [Midiendo la distancia]. Confieso no conocía la obra de Lebrija, artista autodidacta nacido en México y formado en Ciencias de la Comunicación. La excusa, una visita blogger organizada por La Casa. El resultado, un nuevo descubrimiento, sin duda, una obra que impacta estéticamente pero cuya razón va más allá en su juego demandante para con el espectador. Ya su comisario, Humberto Moro, avisa de ello en el folleto de la muestra: “Sus obras se despliegan como imágenes en el espacio con las que el espectador debe establecer un delicado proceso de interacción; la información nunca es evidenciada en su totalidad”. ¿Son sus obras lo que suponen ser? ¿nos identificamos con la frustración del individuo contemporáneo que reflejan? ¿Cómo reaccionamos ante la delgada línea que separa el consumo del deseo tan omnipresente en nuestra sociedad?

La crítica a la industrialización y al capitalismo subyace en obras cargadas siempre de ironía como “Dirty Wish”. Aquí una salpicadura pervierte la escena donde una mujer rubia a lo Marilyn Monroe encarna el deseo como forma de consumo más primigenia, más allá de los propios bienes, que también forman parte de la escena en forma de automóvil de lujo de una época que nos parece lejana a tenor de las formas pero cuyos yugos siguen estando plenamente vigentes.

Y si hablamos de deseo no quiero perder la ocasión de apuntar, en su sentido más literal, su papel hoy día en la denominada sociedad en red. Sí, hablo de internet y las redes sociales. Y hablo del deseo en su presencia y en lo que se oculta. En su presencia disfrazado de la necesidad de hipervisibilidad que tenemos en nuestros perfiles sociales, la nueva careta de capitalismo. Y en su “escondite”, por lo que nos es inalcanzable, aquello que nuestro ojo-máquina no ve. Porque parafraseando a Remedios Zafra, “lo que se eclipsa o esconde ante los demás genera en el otro la duda y el valor añadido de que se esconde por ser preciado”.

Gonzalo Lebrija, "As time goes by", 2003

Gonzalo Lebrija, “As time goes by”, 2003

Pero Lebrija en sus obras nos habla también del paso del tiempo, de una sociedad donde el ocio y el tiempo de asueto han perdido su razón de ser, siendo controlados por aquel que nos autogenera necesidades tan superfluas y estúpidas que no nos lo hubiésemos creído si nos lo hubieran contado. En “As times goes by”, cual vanitas moderna, vemos a un visitante agobiado ante la temporalidad presente en las obras que ha contemplado. Se trata de la serie “Date paintings” del artista conceptual On Kawara. Una serie de pinturas realizadas con letra en color blanco y con fondo sólido (azul, negro, gris…) donde el artista indicaba la fecha en las que las pintó, con el lenguaje y las convenciones del país en el que se encontraba.

También reflexionando sobre la existencia del tiempo de esparcimiento como deriva de los modos de producción impuestos por el capitalismo, surge el vídeo “Who knows where the times goes”. Un libro es tiroteado, rechazando su símbolo como fuente de conocimiento para pasar a ser un mero objeto de consumo masivo y por ende, también de deseo.

Who knows where the time goes from Gonzalo Lebrija on Vimeo.

Una de las series más recientes de Lebrija y que también pueden verse en La Casa Encendida son sus “Golden Unfolded”. Comenzada en 2001 en el condominio de Guadalajara, Lebrija invitó a abogados de las oficinas cercanas a un concurso de aviones de papel. El papel como documento legal se corrompe, pierde su importancia en pos de la pureza, en este caso, de las líneas. Así, Lebrija empezó a crear aviones desdoblados que denostan la tercera dimensión. El pan de oro que los recubre alude a la sacralidad, a lo espiritual, en una clara alusión al mexicano de adopción y creador de la arquitectura emocional Mathias Goeritz.

Gonzalo Lebrija, "Golden Unfolded", 2015.

Gonzalo Lebrija, “Golden Unfolded”, 2015.

Me permito para finalizar tomar prestadas estas palabras del artista en una reseña en El Mundo: “Facebook, Instagram… la realidad se ha convertido en una oferta de realidad. Uno puede unirse a ello o sentirse apartado. A mí me gusta verlo desde fuera, tratar de entenderlo”. Y es que Gonzalo Lebrija es de esos artistas que se valen de la ironía y el juego visual para cuestionar el status quo. Considerado un referente en el arte actual latinoamericano y erróneamente (por qué no, también curiosamente) encasillado como artista conceptual, es un artista para seguir de cerca. Estoy deseando ver con qué nos sorprenderá en próximas ocasiones.

Gonzalo Lebrija, "Silver Lamento", 2015.

Gonzalo Lebrija, “Silver Lamento”, 2015.

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