13
May
2015

Entrevista a Daniel Canogar: “El mundo del arte es muy conservador hacia la tecnología”

Considerado uno de los mayores artistas a nivel internacional que trabaja con los nuevos medios, cuando te encuentras con una obra de Daniel Canogar siempre te sorprende, no sólo por su mensaje sino, sobre todo, por la belleza y limpieza con la que conjuga lo tecnológico en su producción. Aprovechando su llegada a Madrid tras varios meses trabajando fuera de España en diversos proyectos, he tenido la oportunidad de charlar con él sobre el proceso creativo en su obra, su estrategia en redes sociales, futuros proyectos y por supuesto, aprovechando su experiencia y visión global del arte tecnológico, sobre tendencias y conservación en los hoy por todos masivamente utilizados y muy poco explorados “new media”.

Daniel Canogar artista visual en su estudio de Madrid

Daniel Canogar en su estudio de Madrid. Foto: Raúl Urbina.

¿Hacia dónde crees que tenderá la práctica artística relacionada con la tecnología en los próximos años?

En general el mundo del arte tiene unas actitudes bastante conservadoras hacia la tecnología, por lo tanto, lo que se puede esperar no van a ser cosas que realmente representan la vanguardia de lo que está ocurriendo a nivel tecnológico en otros sectores. Sí creo que va a haber un boom importante del uso de la pantalla como escultura, no como un soporte en el que se ve un vídeo y que está en bucle, si no con la pantalla como un objeto realmente potente, un objeto escultórico que tenga una presencia en la sala de arte o en la casa de un coleccionista. Se trata de una serie de pantallas que están hechas para el campo artístico, sin marcas y no tienen casi marco, son muy limpias. Son como un objeto en sí mismo, estético, bello. Creo que esta va a ser una tendencia cercana y, además, va a haber más obras generativas, obras que no se repiten una y otra vez, sino que aleatoriamente van recombinando distintos archivos de vídeo, o sencillamente, van generando un visual que no sigue un patrón fijo, que no es solamente un vídeo.

En la pasada edición de la feria ARCOmadrid presenté una obra en una pantalla de esta nueva generación de la que te hablo, específica para mostrar arte y funcionó muy bien. En concreto, fue en la Galería Bitforms (NY). Yo empecé a usar este soporte como un plus.

Daniel Canogar, "Rise" (2015). Foto: Sofía Montenegro.

Daniel Canogar, “Rise” (2015). Foto: Sofía Montenegro.

Por otro lado, si hablamos de todo el tema de la interactuación con las obras, considero está muy usado, ya lleva casi dos décadas, y no creo que el mundo del arte vaya a investigarlo mucho más.

¿Consideras que hay suficientes centros e instituciones que apoyen y promocionen el arte tecnológico tanto a nivel nacional como internacional?

Francamente sí creo que hay suficientes centros. Para mi es muy importante que no se haga un “gueto” de esta tendencia, creo que es importante que participen con otros soportes que dialogan entre sí, que se alimenten y se nutran del diálogo que hay en general en la creación contemporánea. No hace falta crear más centros, creo que es importante que los que haya interactúen y hagan intercambios entre sí con otras instituciones que no tiene porque estar necesariamente especializadas en nuevos medios. Los más importantes: Ars Electronica en Linz, LABoral en Gijón, Banff Centre for the Arts en Canadá… Son algunos de los sitios especializados pero, insisto, no se trata necesariamente de crear más sino de realmente de que se asimile como otro medio más, como en su momento se asimiló la fotografía o el vídeo. En los nuevos medios esto no ha pasado, en general, sigue habiendo un enorme rechazo.

¿Utilizas en tus obras el software libre? ¿Lo ves importante para la práctica contemporánea en general?

He usado software libre pero tampoco mucho. Me parece un tipo de trabajo de colaboración muy interesante, en foros de ayuda son increíbles el interés y el cariño con el que la gente te intenta ayudar. Es una referencia muy loable pero, paralelamente, creo que es importante que los creadores seamos cautos a la hora de ofrecer los frutos de nuestro trabajo de una forma gratuita. Por un lado, creo que es muy generoso por parte de los creadores pero sin perder de vista que parece que vivimos en una cultura donde aparenta ser todo gratis y, la verdad, no todo es gratis. Cada vez es más difícil para los creadores, empezando por los músicos, los primeros que han vivido esta situación, actores que padecen las descargas gratuitas y pirateadas de sus películas. En fin… tenemos que buscar formas para que nuestro trabajo creativo sea sostenible económicamente, nos permita seguir trabajando y explorando otros proyectos. No todo debe ser libre, debemos ser cautos.

¿Te preocupa la perdurabilidad de tu obra o lo asumes como natural?

Claro que me preocupa aunque, en general, los artistas estamos muy pendientes del último proyecto y el proyecto que tenemos entre manos en ese momento. Entiendo que la durabilidad es importante también para el coleccionismo, y yo vivo también de él, por lo que, he sido forzado a meditar sobre la duración de la obra. Trabajo con Bitforms, una galería en NY que está especializada en nuevos medios y el galerista impone a sus artistas que al vender una obra tienen que entregar un manual con unas instrucciones muy concretas sobre los problemas técnicos que pueda tener y su durabilidad, por ejemplo, si en el futuro no existe tal proyector o el sofware se queda obsoleto. Por ello, entrego la obra en 3 o 4 formatos diferentes. En fin, es un intento/esfuerzo de él para sus coleccionistas de una cierta confianza de que la obra vaya a durar en un futuro.

Por otro lado, estuve hace poco en un congreso en México. Me invitaron a hablar en un evento especializado en conservación de obra de arte tecnológico y para mi fue muy revelador. Casi todos eran conservadores tipo Tate, MOMA o ZKM. Es curioso que los conservadores tengan esta denominación, ya que no eran nada conservadores en su forma de pensar el problema de la obsolescencia acelerada del arte de los nuevos medios. Hablaban mucho de la obra como algo cada vez más vivo, que tiene su biografía, y ponían como ejemplo una obra de Nam June Paik, “TV garden”, que es una especie de Arca de Noé que creó el artista con pantallas y unas plantas, y como la obra según se iba presentando en un sitio o en otro, sufría una metamorfosis, como iba evolucionando. Me pareció algo muy interesante. Tenemos que pensar en la obra como entes que están vivos, que no hay que guardarlos en el armario e intentar congelarlos en el tiempo, sino que cambian y evolucionan, que nunca van a ser exactamente iguales, al igual que las propias cosas. Por otro lado, el problema de la conservación está presente en otros medios, por ejemplo, la pintura tiene unos problemas enormes, lo que pasa es que hay detrás muchos siglos de estudio para su conservación y preservación.

Aunque cada obra es como un hijo, ¿cómo es el proceso de creación de tus obras?

Me cuesta mucho trabajar sin la presión de una fecha. Tengo en mi estudio unos corchos, donde voy colocando recortes. Esta última semana he colocado una foto que hemos visto todos en la prensa de este niño subsahariano que está metido en una maleta. Son imágenes que me resultan sugerentes, que están relacionadas con otras imágenes que voy guardando sobre gente saltando las vallas de Melilla, la inmigración, por ponerte un ejemplo. Voy guardando pero me cuesta mucho ponerme en marcha en abstracto, es decir, es importante sin duda ir guardando estas ideas pero sino tengo un proyecto concreto donde creo que estas ideas puedan funcionar, no arranco. Sencillamente, la creación para mi es algo difícil, es un mito el que el arte te hace feliz. La creación es muy dura, sobre todo, si estás intentando abrir un camino nuevo, te topas con muchos callejones sin salida. Pero cuando me dan un proyecto, con una fecha, con un espacio específico, pienso en proyectos que he ido aparcando y veo la oportunidad de desarrollarlo y ahí comienza. Ese proceso tan misterioso de como una obra de arte empieza a surgir poco a poco, yo tengo una visión mística de este proceso. Yo realmente siento que la obra de arte tiene vida propia. Como decías, que son como hijos y que la misma obra te va indicando el camino. Muchas veces de hecho hay una lucha entre tu cabeza, lo que inicialmente quería que esa obra fuera, y lo que la misma obra te va diciendo lo que quiere hacer y esa lucha es fascinante. El proceso puede ser meses o puede ser años. En general, en cuanto me pongo en marcha, trabajo con una enorme intensidad.

¿Futuros proyectos en los que estés ahora inmerso?

Estoy acabando una obra para una casa particular. Se trata de cinco intervenciones que estoy haciendo en una casa muy bonita en California, en Silicon Valley. Son una pareja de ingenieros que conocieron mi obra y me hicieron este encargo. Es un tipo de encargo que me gusta mucho, donde trabajas con el arquitecto y los dueños de la casa.

También me encuentro trabajando en tres proyectos para espacios públicos y estoy de finalista para un proyecto de grandísima escala para el nuevo centro de convenciones de Miami. Lo presento en septiembre y hay que ponerlo todo para intentar ganarlo.

Veo que tienes tu fanpage de Facebook y tu perfil en Twitter. Hoy día cada vez es más habitual ver a artistas que utilizan las redes sociales como estrategia fuerte en la difusión de su obra. ¿Cómo entiendes tu las redes sociales?

Como una herramienta de difusión muy clara. A veces, como en el último mes que he estado viajando sin parar, pues hay un poco de lapsus y lo abandono, pero sí que tengo claro que son las herramientas del departamento de comunicación del estudio aunque no lo tenga. Es como la web, que intentamos actualizar, es una forma difusión. Tuve la suerte de trabajar aquí en el estudio durante una temporada con la persona que llevaba el Dpto. de Comunicación del arquitecto Daniel Lewinsky. Estaba aquí por un tema familiar. Era una chica americana que estuvo en Madrid durante un año y la contraté unos meses para ayudarme a generar y poner en marcha todo el tema de las redes sociales. Me ayudó mucho a decidir cómo quería enfocar este tema. No me gusta compartir temas personales en las redes sociales y creo además que es importante no “machacar” con proyectos tuyos propios, que es lo que hacen muchos artistas y crea mucho rechazo. Me gusta intentar aportar algo que pueda ser valorado por los demás, disfrutado, que aporte, darle sentido a lo que estás haciendo. A veces son proyectos míos, y muchas veces, no lo son. Pero sí, creo en ello, aunque lo veo una forma muy abstracta de comunicación, nunca sabes los resultados que vas a obtener. Entiendo que es como un mailing, newsletter o hasta como el propio correo postal, nunca sabes 100% el resultado pero tengo claro que hay que hacerlo.

Perfil de Twitter de Daniel Canogar.

Perfil de Twitter de Daniel Canogar.

 

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