11
Jun
2017

El anti-canon de Mateo Maté

Cuando ves alguna de las esculturas que Mateo Maté ha creado, más bien vaciado, para su exposición titulada Canon en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, lo primero de todo, te entra cierto dolor de ojos. No me duele reconocerlo. Soy de aquellas que, fraguado durante la carrera de Historia del Arte, he amado la delicadeza y las formas proporcionadas de las esculturas clásicas griegas y romanas. Sin embargo, una vez pasado el primer shock, una nueva pauta de belleza se apodera de una y así se fija en la retina, para ya quedarse, un renovado imaginario visual abierto, diverso y rico en matices.

Os hablo de la serie de esculturas que, realizadas a partir de los moldes conservados en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y que fueron el referente para miles de creadores durante los siglos XVIII, XIX y XX, el artista madrileño ha intervenido con su ironía para sacar al mundo nuevas venus, discóbolos, espinarios, adonis y apolíneos.

canon-mateo-mate

Entrar en la sala de planta de cruz latina, antaño un banco, símbolo por antonomasia del poder, es sumergirse en un nuevo canon con el que Maté ha querido también confundirnos inundando el espacio con un sinfín de catenarias. Si en los museos este artilugio sirve para delimitar el acercamiento a una obra de arte, aquí es más bien una suerte de laberinto del minotauro que, con sus trampas, juega con nosotros para, a veces mostrarnos, otras veces condicionarnos, la percepción de la realidad.

Eso es justamente lo que el artista ha conseguido con esta exposición en la que por primera vez se enfrentaba a la escultura con mayúsculas. Durante meses ha estado trabajando con moldes añadiendo, sutilmente y literalmente, unos gramos de materia para alterar por completo los cánones que, desde haces miles de siglos, hemos estado secundado sin pestañear y que la publicidad y medios como el cine han perpetrado y estigmatizado hasta la saciedad.

5. Venus de Esquilino embarazada

“No hay belleza inocente e inocua, hay mecanismos de poder”, así de categórico y con razón se mostraba el artista durante la visita por la muestra. Un canon no es más que una norma impuesta a todo un círculo de la sociedad que es heterogénea y diversa por natura. Trata de imponer una norma moral de aquello que está bien y aquello que hay que denostar, y muchas veces castigar, por el mero hecho de ser diferente. ¿Y qué si encontramos una venus con los senos caídos y la frente dominada por las arrugas?, ¿Se nos han de caer los anillos frente a una bellísima figura femenina en cuyo vientre asoma la vida en forma de barriga?, ¿Qué me decís de un extraordinario discóbolo negro o un espinario hermafrodita? El machismo, el racismo, la vejez, lo transexual o la muerte son cuestiones que se tienden a ocultar hoy día a pesar de que son, precisamente, nuestro día a día. Frente a esta sociedad del espectáculo que pretende volvernos ciegos ante tanta estupidez y sin razón, no olvidemos que la belleza en toda su diversidad es algo que debemos valorar y que, por suerte, los artistas nos ayudan a poner en valor con su trabajo.

Exposición “Mateo Maté. Canon”. Alcalá 31. Hasta el 23 de julio.

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