10
Abr
2018

Cuando danza y tecnología se unen

Hablar del cuerpo en movimiento en sincronía con la tecnología es algo poco habitual. De hecho, aunque estamos rodeados de miles de gadgets y apps, no hay muchos casos de un estudio concienzudo y de larga duración que busquen documentar todos y cada uno de los movimientos de la danza para conservar este conocimiento para generaciones futuras y que, en cualquier momento, estos puedan ser repetidos al milímetro. Os hablo del proyecto europeo WhoLoDance del que Instituto Stocos, formado por la coreógrafa y bailarina Muriel Romero y el compositor Pablo Palacios, forman parte. Pues bien, desde el 14 y hasta el 22 de abril puede verse en Naves Matadero uno de sus últimos trabajos en los que utilizan esta tecnología que han ido desarrollando dentro del proyecto. En concreto, presentan la pieza titulada El matrimonio del cielo y el infierno, desarrollada en residencia en este centro, que se basa en la obra homónina del artista romántico Willian Blake.

Haciendo uso de los últimos avances tecnológicos aúnan inteligencia artificial, composición electroacústica y ciencias cognitivas en un formato escénico. Gracias a sensores en las muñecas y talones de los bailarines, éstos crean con sus movimientos sonidos sintéticos en tiempo real. Una suerte de paisaje sonoro que se torna también en audiovisual con proyecciones donde las formas se diluyen y se mimetizan con los gestos, con los trazos sobre el escenario. Una ocasión para ver danza de altísima calidad y contemporaneidad al son de la vanguardia electrónica y digital.

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