31
Oct
2016

Conversación con Elena del Rivero, Tere Recarens y María Lozano

“Todos los animales tienden por naturaleza a mirar”, dice el comienzo de un famoso texto clásico de un no menos clásico y original filósofo griego. Naturalidad primera, primigenia, pues de la mirada, en una cultura como la griega donde todo remite a la luz y la iluminación, sinónimo casi del saber.
La mirada como origen, y sobre todo.

Origen, que en la frase fundante nos remite, cómo no, a los hombres.

¿Pero dónde y desde dónde el mirar de las mujeres?
¿Acaso a ellas les está vedada ese polisémico “por naturaleza” que nos remite a los orígenes fundantes?

Ya resulta un hastío notar siquiera y por escrito
el discurso que nos naturaliza en espejos de miradas otras.
Porque, ¿dónde y desde dónde, también, el mirar de los animales? ¿Y qué de su “por naturaleza”?
Los animales miran por supervivencia; los animales no hablan. ¿Y las mujeres?

En “Mi familia y otros animales” se deja leer una inversión —una de las muchas que ya se producen—
de discursos tan fundantes como el de la naturalización, el de la mirada,
y quiero pensar que el del saber del mundo. Una mirada de las mujeres en la que caben hombres
y que también mira —como lo hacen los animales— para sobrevivir.
Quizás, más precisamente, para, sencillamente vivir. […]
Porque todavía la mirada de la mujer tiene mundos que contabilizar
y nombrar antes siquiera de tratar de iluminarlos y con la luz, significarlos.

María Lozano, 2016.

La exposición My friends & other animals supone el inicio de la colaboración de Elena del Rivero con la Galería Travesía Cuatro. Para este proyecto, que puede visitarse hasta el 5 de noviembre, la artista se acompaña de algunas de sus amistades: Kiki Bauer, Tere Recarens, Esther Ferrer, Janice Guy, María Lozano, Freya Powell, Ángeles Marco, Kiki Smith, Lily van der Stokker y John Coplans.

Reuno en conversación a Elena del Rivero, cuyo trabajo desvela el potencial oculto tras los objetos cotidianos; Tere Recarens, artista que se sirve de la ironía y el humor para apuntar problemáticas sociales, y María Lozano, catedrática de literatura angloamericana en la Universidad Autónoma de Madrid y autora de ensayo crítico que sirve de introducción a la muestra.

María: El arte como experiencia y como vida con todas sus abstracciones y conceptualizaciones.

Elena: La vida y la muerte. Una experiencia muy personal porque cuando, por ejemplo, coges las fotografías de Janice Guy o te vas a la obra de Esther Ferrer, todas comparten esas vivencias íntimas.

María: Freya Powell que dice estar muy obsesionada con la memoria, ahora que está tan de moda documentar todo, que no quiere que la memoria sea sólo documentación sino rescatarla, dejar espacio a las lágrimas.

Elena: En esta exposición creo que hay un factor muy importante y es la experiencia visual. Para saber lo que está ocurriendo no es necesario un documento, es retinal. Ver, por ejemplo, el objeto descontextualizado de Esther Ferrer: no necesitas mucha explicación, se siente una atracción que es más que suficiente.

María: Como en el arte, la literatura, que es más lo mío. Hay que dejar un espacio para la equivocación. El artista tiene derecho a equivocarse en un momento dado. Eso también hay que financiarlo o darle un espacio. No son iguales las primeras novelas de Proust que las de En busca del tiempo perdido, por poner un caso emblemático. Lo ves en los grandes, en los medianos, en los pequeños.

Elena: Si no, fíjate en El gran vidrio de Duchamp.

María: Parece que es el éxito fulgurante o nada. O eres el más o ya no interesas.

Elena: El éxito va parejo al dinero, por cuánto vendes y a quién vendes… No se considera a artistas que son un portento pero que están fracasados económicamente. A esos no se les apoya.

María: Una cosa es el arte y otra el sistema del arte.

Elena: Los museos también están metidos en este sistema. Ellos también son economía y crean economía, y apoyan exposiciones o no.

Elena: Ha habido grandes momentos de creación en época de entreguerras donde los artistas se unían. Existía el sentido de comunidad, y creo que es ahí el caldo de cultivo. En el fondo, esta exposición quiere retomar ese espíritu. El espíritu de los artistas por igual entre ellos. Esta muestra, de hecho, es fruto del espíritu que hay entre nosotras, Coplans incluido, por subvertir. En el fondo, Coplans es un arma dentro de este feminismo. ¿Es esta una exposición feminista? Depende de lo que entiendas por feminismo. Si feminismo es algo social, pues sí, lo es. Assumpta Bassas es la que me llevó al estado del feminismo desde la pluralidad. Con ella coincido en muchas cosas, pero en otras no. Yo no puedo tener ideología a la hora de estar trabajando. No puedo hacer una obra cargada de ideología porque no lo sé hacer. Simplemente. En los feminismos de ideología, la obra está cargada de otros lenguajes.

María: Ya, pero eso no se puede evitar. La ideología se derivará de lo que haces. Al verlo se deduce lo que piensas de ello. Está todo imbricado.

Tere: Yo lo que pienso es que tendría que haber más mujeres en la política. Eso seguro. En la política y en todos los puestos, vaya.

Elena: En Estados Unidos esto se ha puesto en práctica y, gracias a ello, han salido artistas afroamericanas buenísimas porque se les ha dado visibilidad. Las había buenas y malas, pero eso también ha pasado con los hombres. Esta paridad es necesaria para poner el estado de la cuestión a tono. Gracias a esas cuotas se ha descubierto a artistas impresionantes.

María: Lo que hay es una pereza espantosa en los puestos de poder por buscar. Si buscas, encuentras mujeres y no necesitas cuotas. Lo que no hay es curiosidad, es una pereza de observación tremenda.

Elena: Yo a veces cojo listados de galerías y alucino. Si esto pasa en Nueva York, la Roberta Smith en el New York Times cargaría cañones. Allí cada dos por tres se dedican a repasar. Estamos volviendo un poco para atrás. Hubo una época en la que parecía que había un poco más de libertad y de curiosidad. En España hay poca curiosidad. Además, se vende mejor a los hombres que a las mujeres. No sé si está en el subconsciente colectivo la cosa del artista, “el artista”. A mí, John Coplans me dijo una vez que él pudo hacer su trabajo gracias al feminismo. Llegó de Inglaterra a California en los 60, justo cuando allí se daba el movimiento fulgurante de unas mujeres poderosas haciendo performances increíbles, grandes como Richard Serra. Las mujeres deberíamos ser todavía más combativas.

Tere: Yo he hecho talleres en escuelas en las que los estudiantes hacen dos tipos de trabajo, el suyo individual y el del grupo, más social.

Elena: Los grandes movimientos históricos fueron colectivos, precarios y todos unidos, un caldo de cultivo. Ahora también se están produciendo cosas interesantes, pero más en lo subterráneo, hay que buscarlas y ¡cogerlas! Este país es complicado porque no existe curiosidad en el coleccionismo tampoco. El coleccionista va a lo seguro, si la obra sale en una revista. No quieren ver los talleres de los artistas… No sé si existe esta curiosidad. En Estados Unidos sí existe, aquello es el gran mercado. La curiosidad es fundamental, el riesgo y el querer participar, coleccionistas, museos y galeristas incluidos, entre todos.

María: Aquí yo veo curiosidad por saber lo que hay que pensar, lo que hay que decir, donde hay que estar, ir la moda…

Tere: La moda del Like y no saben lo que están diciendo.

María: Hay que salir de tu pereza, de tu acomodo personal para ver qué hay distinto que me pueda gustar o me pueda enfadar. La complacencia es aburrida. Quitarte las telarañas mentales. Identificar cuál es tu deseo a la hora de buscar. ¿A qué se enfrenta el espectador cuando mira una obra?

Elena: Te tiene que convulsionar algo, alterarte y dislocarte. El artista es alguien que te muestra la realidad en la que todos vivimos desde el otro lado.

María: Eso es el reto que hay que afrontar. Dejar que te pasen cosas.

Elena: ¡Y confundirte! Es estupendo confundirse.

Entrevista publicada en El Estado Mental

Quizá te interese también

Cabello/Carceller en el CA2M
El Prado como relato extendido

Deja un comentario.