La trampa que esconde la imagen. Cuestiones sobre la fotografía actual. Joan Fontcuberta

“En contra de lo que nos han inculcado, la fotografía miente siempre”. Con esta aseveración punzante y ciertamente verdadera, Joan Fontcuberta, uno de los fotógrafos más reconocidos a nivel internacional, sentencia el medio expresivo por antonomasia de la era digital. Para suavizarlo, si acaso, digamos que Fontcuberta es un cuentista, sí, pero de los buenos. De esos que buscan generar un espíritu crítico sobre la preponderancia de la imagen en nuestra sociedad sirviéndose de su propia dicotomía. Pues bien, estos días la Sala Canal de Isabel II de Madrid se ha llenado de ironía con sus obras gracias a la exposición que lleva por título Imago, Ergo Sum, comisariada por Sema D´Acosta y que reúne series realizadas por el artista entre 1982 y 2014.

Viendo la imágenes tomadas y retocadas por Fontcuberta de los medios de comunicación para “Deconstructing Osama” u observando con detenimiento el enorme ciudado que ha puesto en la recreación de los objetos personales de ya meritorio astronauta ruso Ivan Istochnikov, nos asaltan miles de dudas sobre la veracidad de las imágenes que nos rodean en nuestro día a día. Si antes nos encontrábamos con algunos recuerdos fotográficos de nuestros antepasados, ahora documentamos nuestra cotidianeidad al exceso, primando el “yo he estado” frente a la experiencia, lo anecdótico frente a aquello que sí hubiera sido merecedor de pasar a los anales de la historia. Miles de millones de fotografías tomadas con nuevas finalidades entre las que no figura la de su antaño mayor característica, la de ser miradas. ¿Qué supone esto a futuro en la creación de nuestro imaginario colectivo? ¿Qué hay de verdad y qué de mentira? ¿Perderemos aquella capacidad de evocación que nos proporcionaba la imagen?

Dejando abierta al lector la reflexión sobre estas cuestiones fundamentales, me permito contaros aquello que esconden algunas de las series realizadas por Fontcuberta y que forman parte de la muestra que hoy me ocupa. Quizás entre sus obras más conocidas se encuentre las pertenecientes al proyecto Sputnik, un comisionado de la Fundación Telefónica. Vamos a decir mentiras, comencemos por una ficción, una quimera, la de un supuesto astronauta cuyo rastro fue misteriosamente borrado de la tierra para no dañar la carrera hacia el espacio de la URSS. Una desternillante historia reforzada con mucho photoshop e imaginación que hasta el mismísimo Iker Jiménez dio por verídica. Una ficción hecha realidad siguiendo el juego iniciado por Fontcuberta.

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Joan Fontcuberta. “Sputnik: Ivan Istochnikov se despide antes de subir a la nave”, 1997

Pero, hablemos de otras obras capaces de cuestionar y parodiar creencias milenarias. En su serie Milagros&Co, Fontcuberta se cuela en el monasterio de Valhamönde, situado en la región de Karelia y donde tenía lugar una curiosa actividad esotérica, la organización de cursos para aprender a hacer milagros. El fotógrafo documenta todo lo que va sucendiendo y devuelve al mundo su experiencia en forma de  fotografías donde se mofa abiertamente de estas prácticas.

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Joan Fontcuberta. “Milagro de la levitación”, 2002

Pero cambiemos de tercio, ¿a qué figuras admira Fontcuberta? Entre sus referentes se encuentra el profesor de escultura Karl Blossfeldt y autor del fotolibro “Urformen der Kunst” (1928), con el que saltó a la fama por su aproximación abstracta a la naturaleza y que supuso todo un revulsivo en su época y para la historia de la fotografía. Fruto del interés de Fontcuberta por esta magna obra surge Herbarium, una serie con la que confiesa empezar todas sus retrospectivas y que tratándose del artista, sabemos que le da una vuelta de tuerca. Así, en esta serie, se sirve de elementos industriales reciclados para crear un corpus de obras en apariencia similares a las de Blossfeldt pero que guardan en sus formas, la antítesis de su trabajo. De nuevo, un cuestionamiento de la forma, la realidad, a través de la lente.

"Herbarium: Cala rasca", 1983

Joan Fontcuberta. “Herbarium: Cala rasca”, 1983. Fotografía: Angels Barcelona

Por último, destaca la maravillosa Colección Trepat, una gran desconocida para muchos y a la que Fontcuberta le ha dedicado el proyecto La Colección Trepat. Vanguardias fotográficas: un caso de estudio“. Josep Trepat fue un magnate industrial catalán que en 1914 creó una industria para la producción de maquinaria agrícola. Fue un hombre cultivado y tuvo buen ojo al encargar a algunos de los grandes maestros de la fotografía internacional la publicidad y la imagen corporativa de su empresa. Así, los artistas Man Ray, Albert Renger-Patzsch, László Moholy Nagy, Alexander Rodchenko, Charles Sheeler y Walker Evans pasaron a engrosar sus filas reflejando los nuevos cánones de la vanguardia en pro de la estética industrial. La belleza de la máquina, de la antinatura que Fontcuberta ha aprovechado también para marcar su impronta. El resultado, un estupendo fotolibro, y es que, no olvidemos, el artista es uno de esos fotógrafos a los que debemos su lucha por este género que afortunadamente cada vez está más de moda en el panorama expositivo.

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Imagen del fotolibro de Joan Fontcuberta: “La Colección Trepat. Vanguardias fotográficas: un caso de estudio“

Como complemento necesario de la exposición, os recomiendo no perderos las dos intervenciones específicas realizadas, y también ocultas, en el Museo Nacional de Antropología (Serie Sirenas) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales – CSIC (Serie Fauna). Recordad, disponéis hasta el 27 de marzo.

Menhir, sintiendo el paisaje gracias a las nuevas tecnologías

“En la instalación queremos que las personas tengan la sensación de recorrido y de diálogo con el espacio”. Precisamente esta frase, que he cogido prestada de la entrevista de Semíramis González en #LABlog a los autores del proyecto “Menhir” que hoy me ocupa, es con la que más me he sentido identificada tras recorrer su pieza en mi pasada visita a LABoral Centro de Arte y Creación Industrial. Al principio, el espectador toma el lugar de una manera visual, de alguna forma con el interrogante de si las piezas pueden más que ser acotadas, tocadas. Una gran pantalla de fondo a modo de telón con imágenes de montañas lo enmarca todo y, por supuesto, en medio de la oscuridad el sonido nos empieza a acompañar en nuestro caminar a medida que nos vamos acercando a las piedras de carbón esparcidas por la sala. Cualquier persona que haya tenido o tenga, entre los que por fortuna me encuentro, contacto habitual con la naturaleza, en sus paseos, en sus rutas, en sus malos y en sus buenos días, pienso que queda cautivado por la escena. Es como si la naturaleza te hablase pero, esta vez tomando prestado el lenguaje menos pensado en ella, la tecnología.

Vista de sala de "Menhir. Instalación 0" en LABoral

Vista de sala de “Menhir. Instalación 0” en LABoral

El trasfondo de esta suerte de instalación-instrumento viene de una de las pasiones de sus dos creadores, la asturiana Coco Moya y en conquense Ivan Cebrián, por el mundo de la montaña. En el vídeo que podéis ver a continuación nos hablan de este trabajo en el que se han unido, ella artista visual y el músico, para explorar de la mano de los nuevos medios y el lenguaje musical algo sobre lo que ya se ha escrito mucho como son los “lugares de poder”.

Alejándonos de la visión más espiritual, incluso esotérica, y de manera sencilla explicaremos que estos lugares no son ni más ni menos que zonas donde se concentra un alto nivel energético, espacios singulares en la naturaleza donde ésta se muestra en su más pura esencia. Hayamos estado o no en uno de estos lugares, sin duda, la instalación “Menhir” en LABoral despierta un interés renovado por el entorno. El hecho de que nosotros mismos seamos el motor de esta actitud con nuestra acción al tocar las rocas de carbón, también dice mucho de este proyecto. Y es que, a través de Arduino se ha hecho de este material especialmente minero una interfaz táctil. Cada vez que tocamos las piezas, empieza a crearse un espacio sonoro generado ex profeso con elementos tomados de los paseos de sus artífices por los lagos de Covadonga como son el agua, las rocas, la madera, la vegetación, etc.

Un visitante accionando sonoramente una de las rocas de la instalación

Un visitante accionando sonoramente una de las rocas de la instalación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El origen de esta producción comenzó en 2013 en las sendas montañeras de Léon, donde los artistas crearon su primer “Menhir” pero, sin duda, su materialización final ha sido posible gracias al Premio LABjoven_Los Bragales, convocado conjuntamente por la Colección Los Bragales, propiedad del empresario cántabro Jaime Sordo, y LABoral. Con el apoyo de esta convocatoria que, con un nuevo nombre y energías renovadas, han ganado Moya y Cebrián se ha realizado esta instalación interactiva visual y sonora. Pero, de ella y con ella, también han surgido otras actividades interesantes como el concierto “Música para la montaña” que sus autores compartieron junto a la mítica escultura “El Elogio del Horizonte” de Eduardo Chillida en Gijón, una activación mutua entre música y territorio. Además, también se celebró el taller “Paisaje como partitura” que incluía una ruta a Peña de los Cuatro Jueces y tras ella, reflexiones prácticas en torno a los objetos en su capacidad de convertirse en instrumentos musicales.

Pero, ¿por qué el título de Menhir? ¿qué valor simbólico se le atribuye? En este texto tomado prestado del libro “Walkscapes, el andar como práctica estética” de Francesco Careri encontramos la respuesta: “Los menhires aparecen por primera vez en la era neolítica, y constituyen los objetos más sencillos y más densos de significado de toda la Edad de Piedra. Su levantamiento constituye la primera acción humana de transformación física del paisaje […], así como un nuevo sistema de relaciones con los elementos del paisaje circundante”.

Por supuesto, para crear esta pieza, los artistas también se han basado en otros referentes, en este caso, del arte contemporáneo como son las obras “77 million paintings” de Brian Eno, la “Habitación de San Juan de la Cruz” de Bill Viola o “Headphone table” de Laurie Anderson. Si tuviéramos que extraer un denominador común entre todas ellas sería el poder del sonido y la música para enseñarnos una nueva manera de entender y acercarnos a la realidad pero también, sobre todo en el caso de Anderson, como cualquier objeto puede ser un instrumento musical, hasta el mismo cuerpo, como lo es también es “Menhir”.

Si queréis vivir esta experiencia sonora en primera persona, daros prisa porque esta instalación cierra sus puertas en LABoral el próximo 17 de enero.

Artistas en el laboratorio

Allí donde el arte y la ciencia y, evidentemente la tecnología, confluyen se ha escrito y hecho mucho más de lo que a priori un espectador, que se enfrenta por primera vez a una exposición que aúna estas disciplinas, le pueda parecer. Y es que, en palabras de crítico de arte y comisario de arte contemporáneo y digital, Paul Waelder, “una de las características de la esta relación es su creciente capacidad para influenciarse mútuamente. Si, hace un siglo, el interés de pintores y escultores por los desarrollos científicos se manifestaba de una manera eminentemente intelectual, en los últimos cincuenta años se ha producido una implicación mucho más directa en el uso creativo de innovaciones tecnológicas y la colaboración entre ingenieros y artistas”.

Pues bien, por qué no decirlo aquí, ésta ha sido una colaboración que desde sus inicios no ha sido fácil, por aquello de que quizás los propios científicos han tendido a entender aquello del arte como un añadido de ocio a la vida, en vez de comprender su gran capacidad creativa y de trascender los límites de la realidad. Me viene a la mente, claro, el papel pionero desempeñado por Leonardo da Vinci con sus estudios anatómicos, descubrimientos e inventos, y ya no me deja de sorprender en absoluto que en los años 80 la NASA contase con artistas en sus filas para perseguir y conseguir el sueño de la carrera espacial.

Pero, hablemos de programas y centros que han sido pioneros en apoyar a los creadores por las sendas de la ciencia. Sin duda, destacan programas de residencias de investigación, como el suizo Artist in the lab, e instituciones, como el CERN o la veterana Ars Electronica (y su premio PRIX). Precisamente, comisariada por el director de este centro, Gerfried Stocker, y con obras relacionadas procedentes de este prestigioso premio, surge la exposición Materia prima. Experimentos en arte digital y ciencia que puede verse estos días en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial. Pero, no nos dejemos engañar por la denominación de la misma como exposición, ya que su propuesta es ir mucho más allá, una suerte de experimento donde la participación, más en teoría que en la práctica me temo, es la clave. Para ello, la sala se ha concebido en torno a seis laboratorios abiertos a la curiosidad y participación de los visitantes, o un término que me gusta más, ciudadanos. La idea es abandonar el concepto tradicional de las exposiciones de arte contemporáneo por un pseudo-laboratorio a la manera en que, desde enero de 2009, viene haciendo el propio Ars Electronica.

Si nos detenemos en cada uno de los lab, la verdad, conceptualmente están muy bien estructurados, son: bioLAB, centrado en las biotecnologías, con especial atención a la genética, y donde el componente ético va implícito; fabLAB, allí donde la téchne se convierte en el epicentro y que cuenta con máquinas de última generación como impresoras 3D o cortadoras láser; dataLAB, del espacio virtual al espacio físico de los datos (¡ay, estos sí que son la materia prima en nuestro modelo económico contemporáneo!); visuaLAB, reinterpretando la realidad visualmente de la mano de la subjetividad de los artistas; geoLAB, a veces el eterno olvidado en los procesos, comprende todo lo relacionado con la tierra y las leyes que la rigen; y, por último, lo que da sentido a todo, un LAB de filosofía, para reflexionar sobre todas estas las cuestiones, entre las que destacaría, la necesidad de generar procesos colaborativos de transferencia de conocimientos para el bien común. Aquí podéis consultar el programa de las actividades organizadas.

Llegados a este punto, y como resultaría demasiado extenso hablaros de todas y cada una de las obras presentes en la muestra, éste es el recorrido virtual que os propongo:

María Castellanos y Alberto Valverde, "Environment Dress".

María Castellanos y Alberto Valverde, “Environment Dress”.

En su Environment Dress, tal y como indica el propio título, la asturiana María Castellanos y el madrileño Alejandro Valverde trabajan con la tecnología de lo wearable, que está muy de moda ahora mismo en el campo de los nuevos medios (véase, por ejemplo, x.pose de la japonesa Xuedi Chen que, cuando más utiliza sus perfiles sociales, su corsé inteligente se hace más visible). En el caso de la pieza que nos ocupa, los artistas han ideado una especie de coraza inteligente que avisa a su huésped humano de las alteraciones del entorno, como radiaciones ultravioletas, cambios de temperatura, para protegerle. Es ese medio camino entre el hombre y la máquina, desde el que muchos artistas han trabajado y trabajan. De hecho, ahora en la actualidad 10 reconocidos artistas internacionales se encuentran en pleno proceso creativo gracias a las tecnologías, lo wearable incluido, que aporta uno de los centros tecnológicos más punteros en Barcelona, Eurecat. Para aquellos que quieran saber más, se trata de la primera convocatoria de la beca ATA, creada por la New Art Foundation, para la creación y formación artística con tecnologías avanzadas.

Ya desde otro punto de vista, digamos conceptual, físico y matemático, surge la obra de María Edwards, a quien tuve la oportunidad de entrevistar en este blog tras obtener la primera convocatoria de la Red Europea de Arte Digital y Ciencia, mediante la cual ha desarrollado la pieza Instrumento móvil de Aire & cuerda, que puede verse en Materia prima

Nelo Akamatsu, "Chijikinkutsu".

Nelo Akamatsu, “Chijikinkutsu”.

Si hablamos de la producción del japonés Nelo Akamatsu, resulta casi mística. En su Chijikinkutsu, una palabra generada a partir de “chijiki”, que significa geomagnetismo, más “suikinkutsu”, un tipo de instalación sonora para los jardines tradicionales japoneses, crea una singular instalación que reta a la atención, mejor dicho la sensibilidad auditiva, del espectador. Una serie de vasos de cristal con agua donde se suspenden en su interior una aguja y alambres de cobre, crea un campo magnético temporal y hace que se genere un sonido apagado. Porque, que casi no lo escuchemos, no significa que no exista. Una nueva mención de los artistas a nuestra percepción habitual de la cotidianidad.

Patricia Piccinini, "The Listener".

Patricia Piccinini, “The Listener”.

Cerramos esta particular visita, deteniéndonos en la escultura contemporánea, The Listener, de la artista Patricia Piccinini. En un principio, no le vi mucho sentido a la inclusión de esta pieza en la muestra. Quizás mi ojo buscaba rupturas, nuevos enfoques, formas naturalmente tecnológicas. Y claro, yo misma estaba cayendo en mi parte casi cyborg, perdiendo algo que es lo que nos hace humanos, la empatía. De esto nos habla esta figura humanoide que nos mira con ojos tiernos, de la ética o posible ausencia de ésta que puede haber detrás de la experimentación biológica, y es que, ya sabemos incluso que se está trabajando con la bioimpresión. ¿Debemos crear un código para comprender de verdad a lo que nos estamos enfrentando y exponiendo? Y es que, cada día vuelvo a este pensamiento, cuanto más usamos la tecnología más vulnerable parece que se hace el ser humano.

Algunas lecturas recomendadas:

-Alsina, Paul: Arte, ciencia y tecnología. Universitat Oberta de Catalunya, 2007.
-Ars Electronica 2015: Post City. Habitats for the 21 st Century.
-Artnodes, Revista de Arte, Ciencia y Tecnología: Nuevos medios, arte-ciencia y arte contemporáneo: ¿hacia un discurso híbrido?, nº 112011.
-Reid R. y Traweek S.: Doing Science + Culture. Routledge, 2000.
-VV. AA.: Máquinas & Almas. Arte digital y nuevos medios. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2008.
-Wilson,Stephen: Information Arts. Intersections of art, science and technology. The MIT Press, 2003.

Cuando el arte urbano llama a la solidaridad. Subasta benéfica de un Renault CLIO intervenido por Boa Mistura

Hoy en día más que nunca el espacio público es una suerte de plaza en donde nos reunimos, compartimos y expresamos. Un lugar donde conviven todos las vertientes de la vida y donde las expresiones colectivas han de ser bienvenidas. Espacios que nos pertenecen, lugares de cocreación en donde el arte es necesario, aportando nuevos puntos de vista ante la cotidianidad de las calles, plazas, etc.

Y si, unimos arte, ciudad y solidaridad, digamos, se juntan y resuelven muchos objetivos compartidos. Este es el caso de la acción del grupo de artistas urbanos Boa Mistura, a quienes Renault cedió un ejemplar de su Renault CLIO Pasión para que lo customizaran. Un coche “tuneado” que les ha acompañado en su viaje por la geografía española y, por qué no decirlo, ha sido testigo y cómplice de la intervención en la ciudad con sus murales llenos de alma, fuerza y, sobre todo, mucha pasión. Su periplo comenzó en Madrid el pasado mes de junio, pasando por Barcelona, Zaragoza, Valladolid, Granada y Santander, terminando de nuevo en la capital, del 18 al 20 de este mes, con una gran intervención mural en la Universidad Politécnica.

Boa Mistura nació precisamente en un barrio de Madrid allá por el año 2001 y desde entonces sus integrantes, un diseñador gráfico, un ilustrador, un arquitecto y un licenciado en Bellas Artes, han llevado a cabo proyectos por todo el mundo (Sudáfrica, Brasil, México, EE.UU, Georgia, Argelia, Noruega, Reino Unido, Serbia o Panamá) transmitiendo el poder del arte urbano y el graffiti para transformar la calle y crear vínculos entre las personas.

Renault clio pasion boa mistura

renault clio pasion boa misturaPero este proyecto, enmarcado con el nombre de CROSSROADS, no podía terminar sin ir más allá de una mera intervención. Así, desde el pasado día 20 y hasta el 29 de noviembre, se está subastando en Ebay el Renault CLIO que los chicos de Boa Mistura han pintado a mano. El precio de salida son 6.000 € y, por ahora, ¡ya van por los 12.000 €! Hasta que finalice la puja estará expuesto en la concesión Renault Automoción Qualitauto en la Av. Carlos Sainz, s/n 28914 Leganés, Madrid.

Y, ¿a dónde van a parar los beneficios obtenidos? Lo recaudado de la subasta se destinará a mejorar una escuela del suburbio de Kibera (Kenia). Todo ello, con la colaboración de la ONG “Más por ellos”, que apuesta por la educación y el emprendimiento como motor de cambio, y que han creado proyectos con la visión de perdurar gracias al esfuerzo y empoderamiento de la comunidad beneficiaria. ¿Quieres saber más? #DejaQueLaPasionTeLleve

Recuperando el sonido

"Elisabet, Lena, Tobias, Kerstin, Besa, Rikard, Anki", 2013. Alex Reynolds

“Elisabet, Lena, Tobias, Kerstin, Besa, Rikard, Anki”, 2013. Alex Reynolds

 

 

 

 

 

 

 

 

“Un momento, aún no han oído nada”

Esta es la primera frase hablada de la historia del cine, pronunciada en la película “El cantante del jazz” (1927). Corrían los años 20 y desde entonces, los avances tecnológicos han cambiado, y siguen haciéndolo, la forma en la que transmitimos historias dentro y fuera de la gran pantalla. Sin embargo, hay algo que no muta, y que siempre seguirá plenamente vigente, el sonido. El sonido en su capacidad para expresar todo tipo de sentimientos pero, sobre todo, para generar ficción.

En nuestra sociedad donde se privilegia la imagen y la vista, frente a cualquier otro sentido, da la sensación de que nos perdemos algo, por así decirlo, de la vida. Vivimos tan sumamente expuestos a una saturación de imágenes en nuestros propias redes sociales y en medios tradicionales como la televisión, que muchas veces oímos sin más, pero no escuchamos. Tengo la sensación de que sentimos el sonido más como un ruido ensordecedor del día a día, por ejemplo, con los constantes pitidos que emite nuestro smartphone. Precisamente estos pitidos tan molestos que se producen desde que nos levantamos (¿Quién no utiliza el móvil como despertador?) hasta que nos acostamos, pero entremezclados con otros de los sonidos más contemporáneos y tristemente muy vigentes, el sonido de las metralletas y los tanques en las guerra en Oriente Próximo, fueron el centro de la performance sonora del artista Kassem Mosse el pasado 10 de noviembre en el Museo Reina Sofía. Una intervención que servía como cierre a la conferencia de la artista Hito Steyerl, que ahora expone en el Museo, y que es, sin duda, una de las creadoras más críticas y provocadoras de la contemporaneidad.

Y retomando esos molestos sonidillos de los que hablábamos, hace poco leía en la prensa que hasta se han creado sonidos inaudibles para el ser humano, con ondas de ultrasonido, que son emitidos en anuncios de televisión, y también anuncios online, y que detectados por nuestros dispositivos (tele, tablet, móvil), dan datos a empresas privadas sobre nuestra conducta con respecto a ese anuncio, cuanto tiempo lo vemos, si compramos o no… ¿Una locura verdad?

Pues bien, ante tanto control encubierto, yo prefiero pensar en todo lo que hace del sonido algo bello para conservar y del que aprender. Un sonido del que disfrutamos, sobre todo, en el cine pero, también sabiendo ver más allá de los sonidos cotidianos, como explica en este vídeo de los TED  la cantaautora Meklit Hadero:

 

Y para aprender con el sonido, Laboral Centro de Arte y Creación Industrial ha sacado el taller Un tira y afloja entre el ojo y el oído”, que se celebra hoy y mañana. Se trata de una actividad incluida en el programa de actividades de FICXLAB, una sección del Festival Internacional de Cine de Gijón organizada por el Centro. Su finalidad es dar visibilidad a las últimas prácticas artísticas relacionadas con la imagen en movimiento. Van ya por su tercera edición, ayudando al espectador a producir su criterio crítico ante la cantidad de imágenes que nos abordan diariamente a la par que generar conocimiento en el campo del vídeo-arte y el cine experimental.

En concreto, en este taller los asistentes podrá descubrir el poder del sonido para generar relatos e influir en la percepción de la realidad. Para ello, se realizarán ejercicios prácticos sobre la escucha, con ejemplos de la historia del cine, el arte y la literatura. Todo el trabajo terminará, además, con la realización de un pieza sonora site-specific. Impartido por la artista Alex Reynolds, conocida por sus proyectos pensados para un único expectador y que ha desarrollado talleres en otros centros como el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles, he tenido la oportunidad de charlar con ella sobre la importancia del sonido en su obra, sus referentes y sus expectativas para este taller. Aquí podéis leer nuestra conversación:

En tu trabajo la interacción con el público, o mejor dicho con personas individuales, es esencial no sólo para la narración sino como propio motor de la misma. ¿Podrías explicarnos por qué te interesa esta relación tan personal? ¿Cómo utilizas el sonido para crear esta conexión en primera persona?

Mis trabajos involucran al espectador físicamente, pero por otro lado jamás lo interpelan de manera directa, está dentro y fuera al mismo tiempo, no es un espacio cómodo. Me interesa que el espectador considere su propia experiencia de la pieza como un elemento más de la obra.

¿De qué referentes del cine, el arte o la literatura te servirás en el taller para analizar el sonido como elemento en sí mismo?

Italo Calvino, Dora García, John Smith, Tati, Audiard, Lucrecia Martel, Charlie Chaplin, Walter Murch, Michel Chion…

Vivimos rodeados de contaminación acústica, asumiendo el ruido como parte de nuestras vidas. ¿No consideras que esta percepción tan peyorativa del sonido hace que no seamos conscientes de lo fundamental que es éste en nuestras vidas?

Si no queremos ver una imagen miramos a otro lado o cerramos los ojos, pero como no tenemos párpados en los oídos percibimos el sonido como algo mucho más invasivo. Quizá la única manera de dejar de oír el ruido sea escuchar atentamente.

¿A quién va dirigido este taller? ¿Con qué herramientas esperar dotar a los participantes a la finalización del mismo?

A todo aquel que esté interesado en el cine, el sonido, lo site-specific y la ficción. Con suerte los participantes serán más conscientes de los sonidos que los rodean, adquirirán un vocabulario para hablar y trabajar con él, y lo utilizarán para dirigir la mirada y el cuerpo.

¿En qué nuevos proyectos donde trabajes con el sonido te encuentras inmersa?

Pienso mucho en cómo la repetición de un sonido, un ritmo, puede conectar a dos cuerpos físicamente sin que éstos se lleguen a tocar… En estos momentos estoy desarrollando un largometraje en el que el ritmo y el sonido son un vehículo narrativo tan importante, o más, que la palabra.

Las historias detrás de la historia

No deberíamos cansarnos de recordar nuestra historia, por mi incómoda que ésta suela ser. Tampoco deberíamos alimentar una memoria colectiva sesgada, unilateral -o mejor dicho de antagonismos-. Y, sobre todo, siempre tomando un buen soplo de aire fresco gracias a disciplinas para algunos sectores erróneamente consideradas como superfluas: el arte. “El arte vence al miedo”, así escribía el ahora director del MACBA, al presidente del Congreso de los Diputados solicitando el escaneo de las balas de Tejero para una escultura de Fernando Sánchez Castillo, artista al que dedicaré estas líneas. Porque en una sociedad en la que el poder de generar espíritu crítico es considerado como molesto, el poner de frente al espectador un nuevo prisma de la realidad sería uno de las misiones, por qué no decirlo, del artista contemporáneo.

Sánchez Castillo lo tiene claro. Visitar la réplica del salón de su casa, que se ha instalado en la Planta 3 del Centro de Arte Dos de Mayo con motivo de su exposición, es percibir y empezar a comprender qué se trae entre manos este artista, que bien podríamos también considerar activista. Una mezcolanza de objetos variopintos, objetos a los que se les ha alterado su forma pero nunca su historia, historias que hablan del abuso de poder, del uso del arte para apoyar egos y sinrazones, de lo fútil de la violencia; todo ello, con una lectura mordaz y cargado de esa ironía que gusta de encontrar un espectador demandante.

No sorprende el saber que Sánchez Castillo es uno de esos coleccionistas peculiares que busca entre los lotes de subastas objetos muy específicos, como por ejemplo, un pequeño trozo de periódico del croquis del atentado de Carrero Blanco. Precisamente, una de sus obras más conocidas es la réplica a pequeña escala y brillante plata, del coche donde no sólo falleció este almirante sino también el conductor y un inspector de policía, personas anónimas a las que parece, como siempre, la historia olvida si es que el número de fallecidos no es contante y sonante. Para esta exposición que acaba de inaugurarse en Móstoles, Sánchez Castillo presenta también obra nueva, como una réplica del hueco del túnel que hicieron los terroristas para instalar el explosivo para perpetrar el atentado, aquí convertido en un monumento en recuerdo a una violencia que, en realidad, lo que quiere es hablarnos de la inutilidad de la barbarie.

Pero, sin duda, a lo que el espectador prestará más atención, precisamente porque las heridas son todavía muy recientes en nuestro país, es el elenco de obras que nos habla de la figura que se entretejió alrededor de Franco en vida, y más si cabe, tras muerto. Y es verdad que Sánchez Castillo parece pecar de reticente en este tema, ya en la entrevista de Bea Espejo para El Cultural se incide en ello pero, es que, ¿no sorprende todavía el revuelo social que causa y, sobre todo, la cerrazón ante la información, de determinados colectivos? Y sí, hablemos de Franco, pero con humor, el reflejo de la verdadera inteligencia. ¿Cómo os quedáis al saber que se conservan dos cejas del llamado generalísimo? En un vídeo de investigación realizado por el artista con motivo de la máscara mortuoria realizada al dictador tras morir, se descubren éste y más detalles insólitos, pitonisa incluida, que nos hablan de esa otra España, la que se quiere olvidar.

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Pero volvamos a unas de las “series” más conocidas del artista de Móstoles, las dedicadas a recuperar la memoria colectiva de cómo se protegió nuestro patrimonio artístico durante la guerra civil española. Me permito recordar este post que le dediqué en relación a la que es la primera campaña de preservación de nuestra identidad nacional.

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Y hablando también de monumentos pero en cuanto al uso que de este género se ha hecho en la Historia del Arte, ha estado ligado en muchos momentos a idealizar figuras políticas, a despertar sumisión y miedo, a “domesticar” a la masa… Pues bien, “Tank man”, una enorme escultura del héroe anónimo que con sus dos bolsas de plástico en mano paralizó a los tanques que iban a masacrar a los manifestantes en la plaza de Tiananmen (1989), viene a subvertir este significado.

Para terminar con esta breve reseña, con la que espero ayudar a eliminar prejuicios a la hora de releer la historia, me gustaría recalcar la importancia de saber hablar de tú a tú entre las instituciones y su público. De nada vale el lenguaje rimbombante, árido y superfluo que se suele utilizar al hablar de arte contemporáneo por parte de algunos medios e intituciones, debemos incentivar al visitante sí, pero dándole la mano, con textos de sala claros -¡a veces ni los hay!- y con material de mano asequible. Porque el arte contemporáneo es para el disfrute y el conocimiento de tod@s.

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Gran público y galerías, ¿destinados a no entenderse?

Cuantas veces no habré ido de galerías de arte con amigos que no las visiten frecuentemente y encontrarme con sorpresa que me pregunten si se cobra entrada. Sí, sin duda, ello revela el gran abismo que todavía existe entre las personas de a pie y el arte contemporáneo. Y es que una galería de arte, más allá de su intención comercial, es un lugar donde poder nutrirse de la creatividad, desarrollar nuestro pensamiento crítico y, algo que me apasiona, con la idea de establecer lazos, acercar el arte al vecindario en el que se sitúa. Y si hablamos de zonas de Madrid con un buen número de galerías de arte destaca el barrio de Lavapiés y su calle Doctor Fourquet. Así, con la idea de empezar a romper la barrera entre el público y las galerías empezaban el pasado 14 de septiembre las visitas para niñ@s dentro del proyecto educativo A la vuelta de la esquina.

Se trata de una iniciativa de Ángeles Ferragut (Directora creativa) y Gemma García (Directora educativa, educadora entre otros en el Museo Reina Sofía), un equipo del que también forma parte la artista Leonor Serrano Rivas (Master en Goldsmiths University, ha participado como artista educadora en el taller A jugar del Museo Reina Sofía). A continuación podéis leer la entrevista que hemos mantenido sobre las ideas que subyacen dentro de este proyecto, destacando la importancia de la educación artística para los más pequeños, la galería de arte como una “plaza” a ocupar y el papel de las instituciones privadas y públicas en la difusión del arte contemporáneo.

A la vuelta de la esquina

¿Qué os motivó a lanzar ahora esta iniciativa?

Gemma y yo -Ángeles Ferragut- somos amigas desde hace muchos años. Ella vive en Lavapiés y un día me habló de la distancia entre las galerías de arte y la gente del barrio. Enseguida nos dimos cuenta de que eso mismo sucedía en casi todos los barrios. Empezamos a fijarnos en esa distancia, y en la posibilidades educativas que tienen las galerías de arte y otros espacios expositivos diferentes a los museos, y decidimos intentar hacer algo al respecto.

¿Cómo está siendo la acogida del proyecto?

Está siendo muy buena, tanto por parte de los niños y familias, como de las galerías participantes y La Casa Encendida, que desde el principio creyó en el proyecto. También está teniendo una repercusión en los medios que no esperábamos, y estamos muy agradecidas.

Nada más terminar la primera semana, un niño llevó a sus padres a una de las galerías, diciendo: – ‘Ven, papá, que son amigos míos’ . Que eso sucediera nada más empezar fue una inyección de motivación importante.

Cuéntanos la difusión que se ha hecho en el barrio de Lavapiés para dar a conocer esta actividad entre sus vecinos.

Teníamos un cupo limitado de plazas, – 3 grupos de 10 niños cada semana. Y queríamos que fuera lo más heterogéneo posible. Por eso, un grupo ha nacido del ‘Boca a boca’ entre la gente del barrio, y para los otros dos hemos contado con la colaboración de la asociación ‘Mensajeros de la Paz’ que también trabaja en Lavapiés.

En vuestra web, veo un apartado para blog. ¿Será un lugar donde “archivar” las impresiones de todo lo que vaya sucediendo? ¿Los propios chavales podrán participar en él?

Sí, el blog lo estamos utilizando para explicar lo qué está ocurriendo en esta primera edición de un modo sencillo y directo. Cada semana publicamos un resumen de lo que nos ha parecido más interesante, por ejemplo, el hecho de que los niños nos pregunten si tienen que pagar por entrar a las galerías. Creíamos que la pregunta estrella iba a ser cuándo valen las obras de arte, pero no.

En principio, los niños no participan en el blog. Queremos que se centren en el proceso de creación y producción de la obra -en este caso una instalación- y al trabajar sólo una semana con cada grupo, pensamos que era mejor que se concentrarán en un solo objetivo.

Creando la instalacion

Gemma, cuéntanos: ¿porqué niños-niñas entre 7 y 12 años y sólo del barrio?

El tipo de actividad diseñada, sus objetivos y contenidos, están directamente relacionados con el currículum de primaria. Primero pensamos en la actividad y después para quién podría ser significativa y pedagógicamente adecuada.

Por qué Lavapiés: Para esta primera actividad escogimos Lavapiés por la presencia tan notoria de galerías de arte, y porque vivo aquí, y es el territorio que mejor conozco.

¿Planteáis abrir el proyecto para futuras ediciones a otro rango de edad y hacerlo extensivo a otras zonas de Madrid?

Si. Este proyecto tiene como objetivo llegar a TODOS LOS PUBLICOS y a todos aquellos barrios y ciudades donde halla galerías de arte. Las propuestas de actividades que podemos ofrecer son numerosas y cuanta mayor diversidad de públicos, más interesante para todos. Ojalá lo consigamos.

Como pequeño apunte, para colegios y para familias esta actividad abriría mucho la mente también a adultos sobre donde se puede ver arte, desarrollar la creatividad, potenciar el espíritu crítico… ¿sabéis si existen ya acciones de este tipo en galerías? ¿cómo lo veis?

Esa es la idea, que llegue a cuanta mas gente posible. Nuestra metodología se basa en el formato visita dialogada y taller artístico, es válido para todas las edades, y poder llevarlo a cabo con adultos, sería muy interesante. Incluso intergeneracional.

Desconocemos la existencia de proyectos educativos en galerías de arte.

Explícanos brevemente por qué como educadora consideras imprescindible el papel/implicación de un artista, en este caso Leonor, en el proyecto.

El tándem educador/a y artista, es la conjunción deseable en todo lo que tenga que ver con la Educación Artística. Cada cual aporta lo que sabe y se complementan a la perfección. Desde hace años, como educadora de museos, he podido experimentar este trabajo en equipo con diferentes artistas y es muy gratificante y enriquecedor tanto para los educadores y artistas como para quienes participan en las actividades propuestas.

Por último, sin perder de vista el punto de vista de una artista, valga la redundancia. Leonor, ¿cómo ves la relación del gran público y las galerías de arte. ¿Dos agentes destinados a no entenderse? 

Si nos referimos a galerías de arte contemporáneo, podríamos decir que una situación parecida ocurre con algunos museos e instituciones. Es cierto que el papel de la galería es el de programador cultural pero, a fin de cuentas, no deja de ser un agente privado. Entonces, el problema no creo que radique en el carácter público o privado de los espacios expositivos sino la relación que el público pueda tener con el arte contemporáneo. Es justo en esta relación donde la educación juega un papel fundamental. Mediante esta iniciativa queremos acercar estos dos polos que defines como posibles opuestos.

De entre los artistas que podrán conocer los niños y niñas, entre los que te encuentras, ¿qué idea en común comparten sobre conceptos como la creatividad y el desarrollo de un espíritu crítico ante lo que nos rodea?

No existe una idea común en los niños y niñas que han asistido hasta ahora al taller. El taller pretende que ellos desarrollen un espíritu crítico y creativo. Es mediante el juego y las actividades, las visitas a las exposiciones y los diálogos o cuestiones planteados como se va definiendo, día tras día, el barrio en el que viven. Digamos que las exposiciones sirven como excusa para establecer un diálogo, y también como una ventana para imaginar otros espacios posibles, imaginativos y propios. David Wojnarowicz dijo que una de “las últimas fronteras que quedan para hacer gestos radicales es la imaginación” y nosotras intentamos que los niños y niñas entiendan, a través del taller, esta como una de las armas más poderosas que poseen.

¿Habéis pensado en realizar un vídeo que recoja la primera toma de contacto de los niños con las galerías y su posterior “evolución”?

Sí. Esto es algo que ya se está desarrollando. Ángeles está al cargo de este vídeo y, por lo que he podido ver, la cosa promete.

¿Se refleja en tu obra la impronta que te dejan proyectos educativos como el presente?

Por supuesto. Todo influye, aunque sea de forma tangencial en el trabajo. Ya el año pasado cuando realicé mi primer taller para niños en el MNCARS hubo algo que me fascinó y que creo que afecto bastante mi forma de trabajar y afrontar el día a día en el estudio: la inmediatez y espontaneidad en el quehacer diario. Ocurrió entonces algo muy parecido a lo que sucede ahora, y es que el taller es un guión que se va readaptando a las necesidades de cada uno de los chavales. Fue a partir de esta experiencia como empecé a trabajar como una especie de directora de escena donde la inmediatez y espontaneidad son elementos fundamentales en la producción de mis proyectos. Así se sucedieron una serie de performances y vídeos, acotados y marcados, pero con cierto margen para lo desconocido.