Sobre museos, blogs y redes sociales. Este mundo virtual visto por Fernando Castro Flórez

Por todos es conocido dentro del mundillo este del arte, los comentarios en el muro del perfil de Facebook, del por unos amado y por otros odiado, crítico de arte Fernando Castro Flórez. Anotaciones perspicaces llenas de picante que despiertan el yo crítico aunque sea en desacuerdo.

Llevo desde hace varios meses observando cómo se comporta este ecosistema artístico en las redes sociales y, por ello, me he animado a preguntar a este ácido participante sobre cómo ve desde su ojo no experto en social media pero sí en criterio, a mi juicio, este mundo virtual. Aquí podéis leer el resultado sobre nuestra pequeña charla sobre blogs, museos, artistas, prensa en internet, y claro, redes sociales.

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Fernando Castro Flórez en una conferencia en Gijón (2014). Foto de P. Citoula

Como usuario activo en redes sociales (sobre todo en Facebook), ¿Cómo percibes el lenguaje en que se trata/habla a los visitantes virtuales desde los museos? ¿Consideras que prima lo visual por encima del contenido? ¿Se busca “educar” o tan sólo hacer imagen de marca? ¿Qué echas en falta?

Tengo la impresión de que, en términos generales, los museos no saben aún cómo utilizar las redes sociales. Aunque hay algunas instituciones que hacen “esfuerzos”, la verdad es que generan un material que me atrevo a calificar de “anodino”, aburrido o bastante plúmbeo. Tal vez tenga, lisa y llanamente, que ver con la incapacidad para pensar la especificidad del medio, las características del canal y las necesidades del usuario. Intervenimos, percibimos e incluso “habitamos” en la red de un modo diferente a como lo hacemos en otros contextos y espacios; necesitamos, por tanto, de nuevas perspectivas, modos comunicativos y “escalas” para producir masa crítica y también con el fin de movilizar los afectos y las percepciones de un modo diferente la habitual. Estamos todavía en la “pre-historia” de lo que llamaría “agitación y agencia virtual museística”. No faltan instituciones totalmente “viejunas” que ni se plantean el problema. Peor para ellos porque ni siquiera sabrán lo que les falta. En cualquier caso, lo que falta y aquello que más necesitamos es entusiasmo, ideas brillantes, impulso crítico y, sin ningún género de dudas, quitarnos el tono burocrático o incluso “académico” (en el peor sentido de un término que tiene matices maravillosos) para conseguir generar lo que nombramos tantas veces pero que tan lejos está de nuestra vivencia y horizonte: una comunidad más intensa que sea, gracias a lo virtual, radicalmente real.

¿Qué red social ves más interesante y efectiva a la hora de propiciar un punto de vista crítico hacia el arte contemporáneo? 

Todas tienen sus potencialidades. No he sido nunca un “fetichista de los medios”. Considero que tan crítico se puede ser recurriendo al modelo tradicional de una conferencia magistral o utilizando twitter. Insisto en tratar a cada espacio teniendo en cuenta sus “posibilidades”, incluso cuando se traten de forzar o expandir. Utilizo todo lo que tengo, nunca mejor dicho, a la mano: desde un cuaderno con un bolígrafo, a facebook o una carta con un sello que luego me obliga a peregrinar para buscar un buzón. En cada “lugar” me planteo la cuestión de qué puedo y quiero decir. Estamos obligados a quebrar el discurso a ser algo más que “flexibles” (el venenoso imperativo post-fordista), impulsados a buscar una crítica site-specific. Consciente de que tan incisivo y dinamizador puede uno ser a través de la redes cuanto tedioso o insustancial, dejo siempre de lado el “hechizo del dispositivo” o la mistificación del “canal comunicativo” para pensar en lo que me interesa decir y en qué contacto puedo establecer con esos otros que están ahí.

¿Consideras que los artistas, tanto conocidos como menos conocidos, saben sacar provecho a las redes sociales para llegar al público?

No creo que sea tanto una cuestión de llegar al público cuando una dinámica que disuelve la cuestión de “llegar” o la distancia “espectatorial”. La interactividad, con todas las matizaciones que se pueda hacer a esta dinámica, de las redes hace que uno tenga que plantearse si lo que quiere es hacer “marketing” continuo o convertir la red en un “espacio expositivo”. Tiendo a pensar que es una zona compleja, incluso pantanosa, para comunicar, leer y escribir, cotillear y agudizar el foco en medio del vértigo. Hay tantos artistas, escritores y “especies híbridas” en la red cuanto modos de intervenir y estrategias. Se podría hacer, aunque no parece fácil, una “zoología de las tácticas virtuales” para dar cuenta de todo esa nueva “invención de lo cotidiano” en clave de Michel de Certeau. Somos cazadores furtivos en un tiempo que no es meramente de “cultura de la convergencia” sino también de monitorización de los discursos y de las pasiones. En la sociedad “24/7” tenemos que valorar no tanto si estamos “sacando provecho” sino propiamente “qué podemos y queremos hacer”. No hace falta ser leninista para darse cuenta de que esa “voluntad de poder” (esto es, el trenzado de dispositivos de visibilidad, formas de enunciación y procesos de control biopolítico) en una construcción procesual de “subjetividades” requiere de un desmantelamiento del tradicional público. Tal vez sea necesario, en primer lugar “llegar” a clarificar, antes de nada, qué busca y, sencillamente, que significa eso de “dar a conocer” antes de planear si uno es un artista (o lo que quiera que sea o desee ser) conocido o maravillosamente desconocido.

Al igual que la TV o la radio, las redes sociales tiene su propio lenguaje y reglas de cara a la galería, ese mundo virtual o gran ojo que todo lo ve. En esta sociedad de la hipervisibilidad, ¿no te parece contradictorio el mostrar en la red una proactiva imagen virtual que no se corresponde con la real con el sólo afán de que si no estás presente virtualmente, no existes?

Estoy de acuerdo contigo cuando indicas que la red o, mejor, las redes tienen sus reglas. Precisamente cuando uno las comprende puede tratar de cambiarlas. Aquí me apropio de la reflexión wittgensteiniana sobre los “juegos de lenguaje”: necesitamos emplear la caja de herramientas para “bricolages” no planificados. No veo un problema insoluble o una “contradicción” insalvable en ese hiperactivo sujeto-virtual que no coincidiría con eso que llamas “real”. En cierta medida, esas caracterizaciones hace tiempo que se evaporaron. Todos, afortunadamente, estamos lanzados, en esta época tan demoledora cuando apasionante, a inventarnos más allá de los esencialismos o de los discursos fundamentales y fundamentados. Otra cosa es lo que sugieres, con mucha razón, de que todo se convierte en un nuevo “argumento cartesiano”: “iPod therefore I am”. Supongo que en la “mascarada gozosa de la subjetividad híbrida” hay quien solamente busca completar huecos enormes en su ego. Estamos asistiendo a una paradójica sedentarización en plena ideología de lo nomádico: hiperconectados pero incapaces de participar en nada. A golpe de “like” o retwitteando cualquier parida pensamos que estamos a tono con lo que pasa que sería propiamente una nadería. Igual que algunos necesitan recurrir al “abracismo” en las ferias de arte y he escuchado mil veces que si no estás en “ARCO” no existes, también son abundantes los especímenes que requieren de una “construcción virtual” para inflar su nulidad existencial. Por otra parte, ese tipo de narcisistas (estrictamente bipolares) no tienen fácil tratamiento y, en un momento de saturación farmacológica (esa industria que alimenta la “psicopatologización social”), la red funciona, en cierto sentido, como aquel imperativo “victoriano” a hacer visible todo lo perverso para controlar mejor cualquier mutación (rebelde o revolucionaria) del mundo. El gatopardismo no cesa aunque eso tampoco me deprime, curado como estoy de espanto, dispuesto a seguir navegando a mi manera en un red que nunca he considerado como “nada del otro mundo”.

¿Podrías contarnos cómo utilizas y para qué tus perfiles sociales? ¿Te autocensuras en algún momento? ¿Buscas abrir espacios de debate o tan sólo dejar tu opinión?

Empleo facebook, twitter, tumbler, los blogs, etc. como espacios que me permiten fracturar mi proceso de escritura. Soy un fanático de Theodor W. Adorno y, desde comienzo de los años ochenta cuando empecé a estudiar en la Universidad Autónoma de Madrid, no me ha acompañado su laberíntico estilo de pensar, pero sobre todo me ha servido para meterme en terrenos en los que él seguramente se habría sentido incómodo. Mi brújula es una especie de curiosidad enfermiza. No soy y nunca lo seré un experto en nada. Disfruto escribiendo y dando clases, hago exposiciones con la finalidad de aprender en diálogo con los artistas y confrontándome con objetos y espacios que ponen en cuestión la racionalidad a ultranza en la que me eduqué. Tomé en serio la frase de que “el todo es lo no verdadero” y así me aparté, desde mis primeros esbozos ensayísticos, del tono sistemático. Tuve que camuflarme como un paradójico “perezoso-incansable” para ir de acá para allá sin pedir permiso a nadie, leyendo y estudiando a tope pero sin el afán de convertirme en una “autoridad”. Comencé hace años a escribir en blogs que tenían la función de dar cuenta de lo que llamaría el “turno de noche del pensamiento”. El libro “Fasten Seat Belt. Cuaderno de Campo de un Crítico de Arte” da cuenta de todo lo que me animó en el blog “Lo que yo te diga”. Recibí infinidad de insultos y me terminó molestando la mala baba del “anonimato” en la red. Comprendí que el blog sería una herramienta académica importante y lo utilizo desde hace tiempo con mis alumnos en la universidad, principalmente para animarles, desde el primer curso, a escribir y a pensar en lo que dicen. Llegué muy tarde a facebook (no me gustaba nada ese rollo del “quieres ser mi amigo”), animado por mi hija Elena. Lo curioso es que descubrí que era divertido y que los ánimos estaban más calmados que en otras zonas de la red. Utilizo el muro como un espacio de transición y desconexión, no quiero pontificar ni es propiamente un lugar en el que haga “crítica de arte”; lo mismo pongo una cosa sobre política que una foto de mi perrita o un vídeo chorra. Busco, por todos los medios, distraerme, en el sentido estricto. Escribo con mil elementos que impiden que me concentre como si estuviera haciendo un “exorcismo” de la actitud meditativa clásica. Pongo la tele, escucho programas basura, pongo un disco pachanguero, contesto al teléfono, entro y salgo de facebook, mando mails, salgo a la compra, me monto a pedalear en la bicicleta estática. Tengo en mi “estudio” varios “campos de acción” abiertos a la vez: libros en proceso, ensayos breves o largos, críticas para el periódico, columnas para las revistas en las que colaboro, TFGs y TFMs de los alumnos de grado y máster. En cada espacio hago lo que puedo y lo que me place. Como soy un detractor de la frase de Teresa de Ávila (“escribo como hablo”), lo que planteo es una “contextualización” de cada cosa, pero de forma automática; por ejemplo, lo que posteo en facebook está hecho a primera intención, como un borrador, sin corregir nada, con erratas y desastres de puntuación, como una reacción instintiva y, acaso por ello, hondamente ritualizada. He tenido la fortuna de sufrir poquísimas censuras en mi trabajo como escritor y crítico desde los años ochenta. No quise formar parte de capillitas cuando empecé, tampoco me pedían formar parte de ninguna. Escribía y escribo lo que me da la gana y, por razones que ignoro, no me censuraban o meramente me cambiaban (con toda la razón) una coma o acortaban cuando me iba de madre. Cuando tengo la impresión de que algo no se puede decir tengo la jodida manía de soltarlo. Soy, desde pequeño, un incontinente y hasta inoportuno, me he columpiado en infinidad de ocasiones y puedo ser metepatas hasta niveles inconfesables, intento no ser el rey de la descortesía (otros cumplen ese papel a la perfección) pero mi carácter no me permite ser “versallesco”. He conseguido disfrutar de lo que haga durante más de tres décadas, mantengo un puñado escaso de amigos y los que me conocen saben que no voy de “coleguita” ni me gusta el pasteleo. Repito mucho una frase: siento decir lo que pienso. No es una excusa sino la tarea moral de un crítico.

Así luce hoy el antaño blog de Fernando, jugando con las palabras

Así luce hoy el antaño blog de Fernando, jugando con las palabras

Como filósofo, ¿a dónde crees que nos llevará todo esto de las redes sociales? 

No soy, propiamente, un filósofo aunque estudié (con pasión) filosofía (que entonces se llamaba “pura”). Mi tendencia a la impureza me llevó a transitar por esa zona que llaman estética evitando ser un “esteticista”. Tampoco tengo dotes visionarias ni estoy en la línea de la “pitonisa Lola”. Por tanto, no puede responder a nada desde donde me preguntas, aunque si tengo un recurso mínimo para no dejar la cosa como si nada: puede que las redes no nos lleven a ningún otro sitio que a aquel en el que ya estamos. Acaba de salir la traducción del libro de Jonathan Crary “24/7” y he reaccionado a esta intensa meditación con un ensayito que he titulado “Arte (descompuesto) 24/7 y estética (estrictamente) bipolar”. Perdón por citarme pero tal vez ahí pueda alguien leer lo que pienso de nuestro destino siempre y cuando aceptemos que la catástrofe no es solamente el último acto de la tragedia sino que “esto siga siendo así”. La pesca (de los acontecimientos) virtual (de una subjetividad que tiene lo real, en sentido lacaniano, despotenciado o desactivado) puede hacer que aflore una bota llena de arena. Welcome… (con el tono de Matrix).

Si hablamos de redes sociales, hablamos del entorno 2.0, es decir, también de los blogs. ¿Sigues blogs de arte contemporáneo? ¿Qué papel crees que juegan versus la crítica oficializada (El País, ABC…)? ¿Crees en el poder de internet para crear comunidades online en torno al arte?

He sido un fanático de los blogs, como escritor y como lector. El entorno 2.0 nos ha entregado una apertura de discursos verdaderamente seminal. Desde hace años me alimento vorazmente de toda clase de blogs y, aunque soy un “revistero” (esa ha sido una de mis grandes pasiones: escribir y colaborar en revistas), saco más partido de la red que del papel. Querría mencionar a uno de los bloggeros que más respeto (ahora que precisamente ha cerrado su blog) Javier González Panizo con www.blogearte.com porque ha escrito con un rigor y una integridad verdaderamente admirable. Por otro lado, el espacio de la crítica de arte en los periódicos se ha ido reduciendo de forma alarmante. Las secciones en los suplementos culturales han llegado a ser casi raquíticas y, a pesar de todo, se mantienen en medio de una crisis estructural de la prensa escrita. Sigo escribiendo en periódicos y revistas porque, como he indicado, no descarto ningún medio, ni siquiera la televisión donde hablar de arte es casi imposible, salvo si uno entiende toda la “dinámica corrupta” como un performance-freak. A pesar de que la cosa está muy cruda, no me gusta entregarme al llanto y crujir de dientes, especialmente porque no sirve para nada. Hay profesionales de la decepción y apocalípticos de salón que no pueden suscitar mi atención. No faltan catedráticos viejunos y una caspa pseudo-intelectual que pontifica de cosas de las que estrictamente no tiene ni puta idea. Un periódico está siempre dispuesto a darle una página entera a Muñoz Molina o a Vargas Llosa para que digan una sarta de paridas inmundas sobre la cultura contemporánea pero son incapaces de abrir espacios de discusión para abordar la complejidad apasionante y en ocasiones desquiciada de nuestro tiempo. Se ha abierto un abismo entre la viveza de la red (donde no falta la podredumbre intelectual, el analfabetismo irreductible, la difamación miserable o el despiste mayúsculo) y la previsibilidad anacrónica de los “todólogos” que están apalancados en las columnas periodísticas (nada que ver con los estilistas que soportaban la cruda vida anacorética) o con los tertulianos que imponen la estrategia del rebuzno en los presuntos debates “de actualidad” en una televisión que propiamente casi nadie ve aunque la tenga encendida. No soy optimista pero tampoco pesimista, cuando uno puede ser jovial. Tengo claro que hay razones para no desanimarse: la principal de ellas es que no se puede ir a peor. Ojalá esa “comunidad on line en torno al arte” que menciones sea algo que nos permita pensar, sentir y discutir con más intensidad o, por atenuar mi júbilo, sea una “zona de contacto y fricción” en la que pueda surgir algo diferente y, por qué no, divertido.

Perfil de Twitter de Fernando Castro Flórez

Perfil de Twitter de Fernando Castro Flórez

Entrevista a Daniel Canogar: “El mundo del arte es muy conservador hacia la tecnología”

Considerado uno de los mayores artistas a nivel internacional que trabaja con los nuevos medios, cuando te encuentras con una obra de Daniel Canogar siempre te sorprende, no sólo por su mensaje sino, sobre todo, por la belleza y limpieza con la que conjuga lo tecnológico en su producción. Aprovechando su llegada a Madrid tras varios meses trabajando fuera de España en diversos proyectos, he tenido la oportunidad de charlar con él sobre el proceso creativo en su obra, su estrategia en redes sociales, futuros proyectos y por supuesto, aprovechando su experiencia y visión global del arte tecnológico, sobre tendencias y conservación en los hoy por todos masivamente utilizados y muy poco explorados “new media”.

Daniel Canogar artista visual en su estudio de Madrid

Daniel Canogar en su estudio de Madrid. Foto: Raúl Urbina.

¿Hacia dónde crees que tenderá la práctica artística relacionada con la tecnología en los próximos años?

En general el mundo del arte tiene unas actitudes bastante conservadoras hacia la tecnología, por lo tanto, lo que se puede esperar no van a ser cosas que realmente representan la vanguardia de lo que está ocurriendo a nivel tecnológico en otros sectores. Sí creo que va a haber un boom importante del uso de la pantalla como escultura, no como un soporte en el que se ve un vídeo y que está en bucle, si no con la pantalla como un objeto realmente potente, un objeto escultórico que tenga una presencia en la sala de arte o en la casa de un coleccionista. Se trata de una serie de pantallas que están hechas para el campo artístico, sin marcas y no tienen casi marco, son muy limpias. Son como un objeto en sí mismo, estético, bello. Creo que esta va a ser una tendencia cercana y, además, va a haber más obras generativas, obras que no se repiten una y otra vez, sino que aleatoriamente van recombinando distintos archivos de vídeo, o sencillamente, van generando un visual que no sigue un patrón fijo, que no es solamente un vídeo.

En la pasada edición de la feria ARCOmadrid presenté una obra en una pantalla de esta nueva generación de la que te hablo, específica para mostrar arte y funcionó muy bien. En concreto, fue en la Galería Bitforms (NY). Yo empecé a usar este soporte como un plus.

Daniel Canogar, "Rise" (2015). Foto: Sofía Montenegro.

Daniel Canogar, “Rise” (2015). Foto: Sofía Montenegro.

Por otro lado, si hablamos de todo el tema de la interactuación con las obras, considero está muy usado, ya lleva casi dos décadas, y no creo que el mundo del arte vaya a investigarlo mucho más.

¿Consideras que hay suficientes centros e instituciones que apoyen y promocionen el arte tecnológico tanto a nivel nacional como internacional?

Francamente sí creo que hay suficientes centros. Para mi es muy importante que no se haga un “gueto” de esta tendencia, creo que es importante que participen con otros soportes que dialogan entre sí, que se alimenten y se nutran del diálogo que hay en general en la creación contemporánea. No hace falta crear más centros, creo que es importante que los que haya interactúen y hagan intercambios entre sí con otras instituciones que no tiene porque estar necesariamente especializadas en nuevos medios. Los más importantes: Ars Electronica en Linz, LABoral en Gijón, Banff Centre for the Arts en Canadá… Son algunos de los sitios especializados pero, insisto, no se trata necesariamente de crear más sino de realmente de que se asimile como otro medio más, como en su momento se asimiló la fotografía o el vídeo. En los nuevos medios esto no ha pasado, en general, sigue habiendo un enorme rechazo.

¿Utilizas en tus obras el software libre? ¿Lo ves importante para la práctica contemporánea en general?

He usado software libre pero tampoco mucho. Me parece un tipo de trabajo de colaboración muy interesante, en foros de ayuda son increíbles el interés y el cariño con el que la gente te intenta ayudar. Es una referencia muy loable pero, paralelamente, creo que es importante que los creadores seamos cautos a la hora de ofrecer los frutos de nuestro trabajo de una forma gratuita. Por un lado, creo que es muy generoso por parte de los creadores pero sin perder de vista que parece que vivimos en una cultura donde aparenta ser todo gratis y, la verdad, no todo es gratis. Cada vez es más difícil para los creadores, empezando por los músicos, los primeros que han vivido esta situación, actores que padecen las descargas gratuitas y pirateadas de sus películas. En fin… tenemos que buscar formas para que nuestro trabajo creativo sea sostenible económicamente, nos permita seguir trabajando y explorando otros proyectos. No todo debe ser libre, debemos ser cautos.

¿Te preocupa la perdurabilidad de tu obra o lo asumes como natural?

Claro que me preocupa aunque, en general, los artistas estamos muy pendientes del último proyecto y el proyecto que tenemos entre manos en ese momento. Entiendo que la durabilidad es importante también para el coleccionismo, y yo vivo también de él, por lo que, he sido forzado a meditar sobre la duración de la obra. Trabajo con Bitforms, una galería en NY que está especializada en nuevos medios y el galerista impone a sus artistas que al vender una obra tienen que entregar un manual con unas instrucciones muy concretas sobre los problemas técnicos que pueda tener y su durabilidad, por ejemplo, si en el futuro no existe tal proyector o el sofware se queda obsoleto. Por ello, entrego la obra en 3 o 4 formatos diferentes. En fin, es un intento/esfuerzo de él para sus coleccionistas de una cierta confianza de que la obra vaya a durar en un futuro.

Por otro lado, estuve hace poco en un congreso en México. Me invitaron a hablar en un evento especializado en conservación de obra de arte tecnológico y para mi fue muy revelador. Casi todos eran conservadores tipo Tate, MOMA o ZKM. Es curioso que los conservadores tengan esta denominación, ya que no eran nada conservadores en su forma de pensar el problema de la obsolescencia acelerada del arte de los nuevos medios. Hablaban mucho de la obra como algo cada vez más vivo, que tiene su biografía, y ponían como ejemplo una obra de Nam June Paik, “TV garden”, que es una especie de Arca de Noé que creó el artista con pantallas y unas plantas, y como la obra según se iba presentando en un sitio o en otro, sufría una metamorfosis, como iba evolucionando. Me pareció algo muy interesante. Tenemos que pensar en la obra como entes que están vivos, que no hay que guardarlos en el armario e intentar congelarlos en el tiempo, sino que cambian y evolucionan, que nunca van a ser exactamente iguales, al igual que las propias cosas. Por otro lado, el problema de la conservación está presente en otros medios, por ejemplo, la pintura tiene unos problemas enormes, lo que pasa es que hay detrás muchos siglos de estudio para su conservación y preservación.

Aunque cada obra es como un hijo, ¿cómo es el proceso de creación de tus obras?

Me cuesta mucho trabajar sin la presión de una fecha. Tengo en mi estudio unos corchos, donde voy colocando recortes. Esta última semana he colocado una foto que hemos visto todos en la prensa de este niño subsahariano que está metido en una maleta. Son imágenes que me resultan sugerentes, que están relacionadas con otras imágenes que voy guardando sobre gente saltando las vallas de Melilla, la inmigración, por ponerte un ejemplo. Voy guardando pero me cuesta mucho ponerme en marcha en abstracto, es decir, es importante sin duda ir guardando estas ideas pero sino tengo un proyecto concreto donde creo que estas ideas puedan funcionar, no arranco. Sencillamente, la creación para mi es algo difícil, es un mito el que el arte te hace feliz. La creación es muy dura, sobre todo, si estás intentando abrir un camino nuevo, te topas con muchos callejones sin salida. Pero cuando me dan un proyecto, con una fecha, con un espacio específico, pienso en proyectos que he ido aparcando y veo la oportunidad de desarrollarlo y ahí comienza. Ese proceso tan misterioso de como una obra de arte empieza a surgir poco a poco, yo tengo una visión mística de este proceso. Yo realmente siento que la obra de arte tiene vida propia. Como decías, que son como hijos y que la misma obra te va indicando el camino. Muchas veces de hecho hay una lucha entre tu cabeza, lo que inicialmente quería que esa obra fuera, y lo que la misma obra te va diciendo lo que quiere hacer y esa lucha es fascinante. El proceso puede ser meses o puede ser años. En general, en cuanto me pongo en marcha, trabajo con una enorme intensidad.

¿Futuros proyectos en los que estés ahora inmerso?

Estoy acabando una obra para una casa particular. Se trata de cinco intervenciones que estoy haciendo en una casa muy bonita en California, en Silicon Valley. Son una pareja de ingenieros que conocieron mi obra y me hicieron este encargo. Es un tipo de encargo que me gusta mucho, donde trabajas con el arquitecto y los dueños de la casa.

También me encuentro trabajando en tres proyectos para espacios públicos y estoy de finalista para un proyecto de grandísima escala para el nuevo centro de convenciones de Miami. Lo presento en septiembre y hay que ponerlo todo para intentar ganarlo.

Veo que tienes tu fanpage de Facebook y tu perfil en Twitter. Hoy día cada vez es más habitual ver a artistas que utilizan las redes sociales como estrategia fuerte en la difusión de su obra. ¿Cómo entiendes tu las redes sociales?

Como una herramienta de difusión muy clara. A veces, como en el último mes que he estado viajando sin parar, pues hay un poco de lapsus y lo abandono, pero sí que tengo claro que son las herramientas del departamento de comunicación del estudio aunque no lo tenga. Es como la web, que intentamos actualizar, es una forma difusión. Tuve la suerte de trabajar aquí en el estudio durante una temporada con la persona que llevaba el Dpto. de Comunicación del arquitecto Daniel Lewinsky. Estaba aquí por un tema familiar. Era una chica americana que estuvo en Madrid durante un año y la contraté unos meses para ayudarme a generar y poner en marcha todo el tema de las redes sociales. Me ayudó mucho a decidir cómo quería enfocar este tema. No me gusta compartir temas personales en las redes sociales y creo además que es importante no “machacar” con proyectos tuyos propios, que es lo que hacen muchos artistas y crea mucho rechazo. Me gusta intentar aportar algo que pueda ser valorado por los demás, disfrutado, que aporte, darle sentido a lo que estás haciendo. A veces son proyectos míos, y muchas veces, no lo son. Pero sí, creo en ello, aunque lo veo una forma muy abstracta de comunicación, nunca sabes los resultados que vas a obtener. Entiendo que es como un mailing, newsletter o hasta como el propio correo postal, nunca sabes 100% el resultado pero tengo claro que hay que hacerlo.

Perfil de Twitter de Daniel Canogar.

Perfil de Twitter de Daniel Canogar.

 

¿Selfies en los museos? Sus pros y sus contras

Llevo varias semanas dándole vueltas a lo que creo la gran mayoría de las personas le ven sólo ventajas: hacerse selfies en los museos. Con motivo de la MuseumWeek 2015, celebrada la última semana de marzo, y el día #poseMW -que, por cierto, tuvo su homónimo con #selfieMW del mismo evento tuitero en 2014- volví  a hacerme la pregunta: ¿esto no es banalizar el arte? ¿qué aporta?

Para ser justos y para no comenzar volcando la balanza hacia uno u otro lado -a pesar de que tengo un clara tendencia-, voy a hablar de los aspectos tanto positivos como negativos del famoso “selfie” en los museos.

Comienzo por los contras, y no hablo sobre si el motivo pudiera ser el poner en riesgo la integridad de la obra de arte, de eso, ya se han dado cuenta muchos museos empezando por los estadounidenses o australianos hasta legar a los museos del triángulo de arte prohibiendo el famoso palo de selfie.  Y es que la mayor desventaja bajo mi punto de vista es que rompe por completo la experiencia estética de la visita. Tachadme de romántica pero creo que cuando vamos a un museo o sala de arte, nuestra actitud es contemplativa, de disfrute, de estímulo, una energía que se rompe cuando ves a algún visitante ponerse guapo/a para un selfie, como si aquello que deba reflexionar sobre el cuadro o lo que el artista le quería transmitir, le importase lo más mínimo sin antes primero retratarse para sus amigos, algo social que no personal, para “compartirlo”. La hipervisibilidad ante todo aunque no sepamos hacia donde va.

En honor a la verdad, ver una exposición adecuadamente, en determinados días y según qué exposición, es una odisea, ya que la cantidad de gente delante de una obra lo hace del todo imposible. Pero si ya haciendo “cola” para ver una determinada pieza resulta del todo pesado, imaginaros si el selfie se volviese en pocos años un hábito habitual en los museos. Un tema que, sin duda, deberían plantearse también los museos a la hora de regular más el flujo de visitantes que acceden a las salas.

Si en algunos centros fue un lucha conseguir que se pudieran hacer fotografías (muy curioso el caso del Museo de Orsay), parece que “coartar” la libertad del visitante prohibiendo el selfie es un sinsentido. Sin embargo, algunos grandes museos como el Museo del Prado prohiben sacar ningún tipo de instantánea en sus salas aunque, todo deba ser dicho, se deba al beneficio que sacan con la venta de las imágenes en libros y merchandising.

Me gustaría dejar claro que entiendo que los selfies acercan a los visitantes las obras de arte, las hacen más cercanas, con un “aura” menos infranqueable pero puede ser un arma de doble filo, baste ver los lamentables casos de selfies en museos de Beyoncé o Shakira. Si vas a compartir un pensamiento o alguna inquietud, es más que loable, pero una imagen como al que le da igual el fondo, tanto le vale detrás un paisaje que una obra de arte mientras salga su “ego virtual”. ¿Hay algún tipo de pedagogía detrás? ¿Más bien no será el cuadro por el cuadro? Un ejemplo de cómo las nuevas tecnologías traen consigo algunos contras, como la reducción de mundo del objeto a lo virtual. Y tomando prestadas estas palabras de Rosa Olivares, de como a veces: “una población que tanto avanza en el uso de nuevas herramientas tanto retrocede en la comprensión de sus actos”. La tecnología es un gran avance, no planteo el dejar de usarla pero, el cómo lo hacemos, es el quid de la cuestión.

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selfie_shakira_pique_louvreLlevando el debate a un tono más extremo, el selfie en los museos también puede ser entendido como irreverente. Me permito trasladar aquí estas palabras de Francisco Calvo Serraller que, aunque demasiado tajante en su postura, dice esto: “En la medida en que la foto pasa a la esfera pública, influye en la percepción pública”. Véase el caso de la imagen en la parte inferior. ¿Un vaticinio o una pura especulación?

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Pasando a hablar de los beneficios de los selfies en los museos, ya he apuntado antes que, el fundamental es acercar a los visitantes las obras de arte, hacerles partícipes, que “interactúen con ella”. Por supuesto, el visitante tiene que sentirse parte del museo, un patrimonio que también le pertenece. Bartolomeu Marí, ya exdirector del MACBA, decía que lo veía positivo ya que rompía la rigidez del público ante las obras de arte, ya que, formar parte de la obra hace que nos identifiquemos con ella.

Quizás una buena solución sea disfrutar de la visita y, tras la misma, tomar fotografías, y tras salir del museo o en un descanso, compartirlas. Ese es el consejo final del post “Entre selfies anda el juego” escrito por Aitziber Urtasun. Otra percepción la aportaba Rosa Olivares en su artículo de opinión en Exit-Express, retrotrayéndose a la historia del selfie, que no es otra que la popularización del uso de la fotografía y del tradicional autorretrato, tan habitual en la historia del arte.

Otro factor fundamental a favor del selfie es que puede transmitir de una manera exponencialmente más rápida que antaño las colecciones que “atesoran” los museos, los mensajes de las obras, a personas que, por ejemplo, no podrían verlas de otro modo (por ubicación geográfica, por desconocimiento, etc).

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Una opción equilibrada, sin cohibir libertades ni en uno ni en otro sentido, podría ser la que sugiere Peter Bazalgette, presidente del Arts Council del Reino Unido: ¿Y si se decretasen horas libres de selfies en las museos? Sirva como curiosidad y confirmación del avance de este nuevo hábito en los museos que ya existe un museo dedicado al arte del selfie en Filipinas.

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Museos y redes sociales: el caso del Museo Cerralbo

¿Cómo entienden las redes sociales los museos? Dentro de la serie de post dedicados a conocer las estrategias de los museos españoles en el entorno 2.0, hoy me detengo en el Museo Cerralbo de Madrid, un museo que debido a reformas permaneció cerrado durante un tiempo largo pero cuyo regreso ha sido muy fuerte no sólo a nivel de actividades sino, sobre todo, en lo que ha redes sociales se refiere.

A continuación podéis leer sus respuestas a las inquietudes que les he preguntado sobre su comunicación online en entornos sociales, de las que se pueden extraer conclusiones sobre las tendencias de difusión en el sector museístico (utilidad de cada red social, existencia o supervivencia de medios para gestionar las mismas, valoración de eventos como la MuseumWeek… ), todo ello atisbando temas un tanto escabrosos como la figura del Community manager cultural (me pregunto: ¿se le da suficiente autonomía? ¿Ya existe esta figura exclusiva en los museos?).

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Vuestra web, al igual que la del Museo del Romanticismo, también dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, podría en principio parecer poco dinámica pero, sin embargo, es bastante usable y cuenta hasta con visitas virtuales. ¿Cómo valoráis en general el site? ¿Cuando fue creado? ¿Qué echáis en falta y que os gustaría mejorar?

Estamos satisfechos con ella, en líneas generales, aunque la gestión se hace directamente desde el museo y conlleva una dedicación añadida, puesto que se procura una actualización continua. No obstante, la web del museo tiene una plantilla algo estática y limitada y el sistema de gestión que actualmente utilizamos es lento y como siempre no responde a todas las necesidades que tenemos. En cuanto al impacto, no tenemos herramientas para medir las visitas de la web. Fue creada con motivo de la reapertura del museo. Ahora mismo, desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se está implantado un nuevo sistema de gestión (Magnolia) paulatinamente en los museos estatales directamente dependientes, entre los que nos encontramos, y confiamos que aquello que podamos echar en falta o nos gustaría mejorar pueda hacerse con esa nueva versión, por lo que nos lo reservamos ;D

Os podemos encontrar en diversos perfiles sociales (Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest…) pero, ¿cuál es la estrategia de contenidos en cada una de ellas?

Las cifras de seguidores que a continuación se muestran son todas a fecha del 18/02/2015. En todas ellas, interactuar y relacionarnos con el público, que puede o no habernos visitado. Son todas ellas para distintos targets pero procuramos cuidarlos a todos y hacer una gestión muy personal.

Facebook (6726  seguidores, 18/02/2015) es más estático y a nivel del número de seguidores es más lento y progresivo que otras redes sociales. A nivel de contenidos, sin embargo, y en líneas generales son más elaborados, pero sorprendentemente a mayor nivel de elaboración, no siempre mismo impacto o respuesta del público, como ocurrió con #CerralboenelMAN cuyos contenidos elaboró la conservadora responsable de colecciones arqueológicas del museo coincidiendo con la reapertura del Museo Arqueológico Nacional (MAN) por la estrecha vinculación de parte de las colecciones de ese centro que fueron donadas por el marqués de Cerralbo, nuestro fundador, gran impulsor de la Arqueología en España.

Por otro lado, hemos comenzado temas con paralelismo en otras Redes Sociales como #ConLosBrazosAbiertos (se implicó a todo el personal del museo, fijo o eventual, para que elijan una pieza y la describan con sus propias palabras, de modo que se invita a visitar el museo y como mensaje de fondo queremos transmitir que el Arte o el Museo está al alcance de todos, que no hace falta ser un erudito para poder disfrutarlo y que cada uno tiene un objeto o una visita propia)  o el #NeodandismoestáEnLaCalle (Pinterest), además de nuestro ya clásico #ElMadriddelMarqués que recorre la historia de los establecimientos centenarios de la ciudad que bien pudo frecuentar don Enrique y para el que además estamos preparando materiales y otras actividades en paralelo, o #CerralboLowCost contrastando piezas de la colección con objetos que ahora mismo son tendencia en el interiorismo, o #ComparteElCerralboCon, para destacar piezas de la colección, o #NuestraRecomendaciónDeLaSemana (museos, libros, películas, composiciones musicales… coetáneas y dignas de tenerse en cuenta), #MuseoEnLunes, por destacar algunas de las muchas que hemos implantado.

Fanpage del Museo Cerralbo. Detalle de la acción #NuestraRecomendaciónDeLaSemana

Fanpage del Museo Cerralbo. Detalle de la acción #NuestraRecomendaciónDeLaSemana

Twitter (14060 seguidores, 18/02/2015, justo en febrero de 2014 contábamos con 7700 lo cual indica un alto crecimiento a punto de duplicarse), es mucho más directo e inmediato con la dificultad de sintetizar todo en los famosos 140 caracteres. Tratamos temas de actualidad y proponemos iniciativas como #MC_Historia o #MC_reto para hacer partícipes a nuestros seguidores, aunque con desigual éxito según el tema elegido. La participación en iniciativas como #MuseumWeek o #AskAcurator nos han posicionado y poco a poco, nos han dado una visibilidad que antes no se tenía en esta red social. Fruto de esa fidelidad de muchos seguidores, se organizó el #EncuentroSecreto #soyCerralbiano el pasado septiembre con gran respuesta, ofreciéndose un concierto del Cuarteto Quiroga y una copa para poder intercambiar impresiones con todos ellos.

Pinterest (495 seguidores) con una presencia desde hace ya casi tres años, en el último año hemos habilitado 14 nuevos tableros de los 20 propios y tenemos 5 nuevos en preparación con los que pretendemos relacionar visualmente el museo con la estética contemporánea y sacar rendimiento a la facilidad de su manejo al permitir “repinear” así como a las opciones que ofrece como la inclusión de mapas de localización, que nos han sido muy útiles en tableros como Dónde estamos o Museos amigos, en el que hemos recogido a todas aquellas instituciones extranjeras en relación con la nuestra, bien por ser casas-museo de la época o museos de coleccionistas, con las que mantenemos un contacto activo. Además, otras instituciones o particulares nos han invitado a colaborar lo que nos honra (dos tableros).  Algunos compañeros de otros museos se han inspirado, previo comentario, en ellos lo que nos satisface.

Tablero ¿Cómo nos veis" de la cuenta de Pinterest del Museo Cerralbo

Tablero ¿Cómo nos veis” de la cuenta de Pinterest del Museo Cerralbo

Entre todos ellos, y por éxito que han tenido entre los seguidores destacamos

https://es.pinterest.com/mcerralbo/d%C3%B3nde-estamoswhere-are-we/

https://es.pinterest.com/mcerralbo/c%C3%B3mo-nos-veishow-do-you-see-us/

https://es.pinterest.com/mcerralbo/selfies-en-el-cerralboselfies-at-the-cerralbo/ (es el más reciente y creado con motivo del #MuseumSelfieDay en enero de 2015 y aún pendiente de actualización, captando las fotos de los seguidores de Instagram u otras RRSS)

https://es.pinterest.com/mcerralbo/con-los-brazos-abiertos/

https://es.pinterest.com/mcerralbo/arriba-y-abajo-upstairs-downstairs/ (que nos permite rendir homenaje al personal de la casa del marqués y  a esos espacios hoy desaparecidos por la adaptación del palacete a su nueva función como museo)

https://es.pinterest.com/mcerralbo/oficios-del-pasado/

https://es.pinterest.com/mcerralbo/el-neodandismo-est%C3%A1-en-la-calle/ (relacionando la estética del dandy con lo contemporáneo y el streetstyle o el fenómeno hípster)

https://es.pinterest.com/mcerralbo/diy-del-xix-al-xxi-s%C3%B3lo-hay-un-paso/ (DIY tan de moda hoy día tiene una clara fuente de inspiración en el XIX y principios del XX)

Instagram (1293 seguidores) supone la forma de abrir el museo a través de imágenes estéticas de detalles que llaman la atención. La utilización de etiquetas y la geolocalización son herramientas de gran utilidad y permite un fácil seguimiento de las imágenes colgadas por el público que nos visita. Buena prueba de ello es el número de seguidores respecto al de publicaciones (150) que indican un nivel de seguimiento respecto al de instituciones similares que triplican publicaciones.

Tanto en Facebook como en Twitter vais aumentando vuestros número de seguidores pero, en comparación con Instagram, llama mucho la atención el elevado número de este último. ¿Desde cuando contáis con cuenta en esta red social? ¿El engagement generado quizás revela que ahí se encuentra vuestro visitante potencial?

Desde junio de 2013. Como ya hemos adelantado, sí, Instagram es sin duda y actualmente nuestra Red Social por excelencia, sin menospreciar a Twitter.

En cuanto a Pinterest, se trata de una red que parece sólo usan las grandes pinacotecas y que estuvo de moda, pero ésta se ha ido disipando… ¿Os sigue pareciendo interesante? ¿Por qué decidisteis abrir cuenta aquí en vez de Google plus?

Mucho por lo que hemos comentado, nos permite otros discursos visuales que generan un gran atractivo hacia el museo. Cuando eliges una red frente a otra, es porque el CM está más familiarizado y tiene su propio perfil en cada una de ellas. La inmensa mayoría de los museos estatales no cuenta con un CM dedicado exclusivamente, sino que es personal del museo al que le gusta la comunicación y que dedica mucho tiempo a ello, e incluso recursos propios y tiempo fuera del horario laboral propio del funcionario o personal laboral… las redes sociales requieren dedicación, mimo, atención personalizada y de vez en cuando conviene “desinfoxicarse”.

¿Qué herramientas de gestión y monitorización usáis para redes sociales? ¿alguna de pago?

Ninguna de pago, las propias que cada red ofrece de modo gratuito. Hootsuite, para programar en ocasiones, y el Storify para hacer seguimientos de publicaciones, pero no siempre.

Por último, estáis desarrollando visitas para bloggers, como el caso del evento #soycerralbiano, al que tuve la suerte de poder asistir. ¿El trato con bloggers en lugar de con la prensa tradicional os parece más efectivo para atraer visitantes al Museo? ¿Tenéis preparado algún evento nuevo para dinamizar y abrir más al público vuestra Colección?

También tuvimos con bloggers de moda en octubre organizado por Bazar Me lo Pido. Y por supuesto que tenemos más eventos reservados pero son todos sorpresa y queremos mantener la reserva por ahora, para que sigan todos bien atentos nuestros pasos, aunque esta primavera la reapertura del Templete del jardín, que está siendo intervenido, traerá alguna acción asociada.

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Entrevista a María Edwards, ganadora de la primera convocatoria de la Red Europea de Arte Digital y Ciencia

Este año LABoral Centro de Arte y Creación Industrial se ha incorporado a un proyecto que apuesta por dos disciplinas que tradicionalmente se han entendido como opuestas: la Ciencia y el Arte, y por supuesto con ella, la tecnología. La iniciativa se llama la Red Europea de Arte Digital y Ciencia y se encuentra liderada por una institución pionera e histórica en el desarrollo del arte tecnológico o new media, Ars Electronica. Con el fin de crear un circuito de exhibición de obras en este campo, generando redes de trabajo internacional y llegando así a nuevas audiencias, a esta iniciativa se han sumado otras ocho instituciones: a nivel científico, el Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile y culturales, LABoral (Gijón, España), el Center for the Promotion of Science (Serbia); DIG Gallery (Eslovaquia); Science Gallery (Irlanda); Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento (España); Zavod K6/4 (Eslovenia); y GV Art (Reino Unido).

En enero lanzaban su primera convocatoria de residencia artística, que consistía en una doble residencia primero en el ESO (la principal institución astronómica intergubernamental europea y el observatorio más productivo del mundo) y una estancia posterior en Futurelab de Ars Electronica en Linz. Recibieron 147 propuestas procedentes de 40 países de todo el mundo y la residencia ha recaído en la chilena María Edwards por su proyecto Encuentros/Taller/2015.

jurado Red Europea de Arte Digital y Ciencia

El jurado de la Red Europea de Arte Digital y Ciencia reunido para la elección final

Aparte de todos los recursos de los que la ganadora podrá hacer uso para su trabajo en ambos centros, su pieza se expondrá en el Festival Ars Electronica que se celebra este año entre el 3 y el 7 de septiembre en Linz y, a partir del 12 de noviembre, como parte de una exposición en LABoral en Gijón.

La obra de María trabaja con conceptos como la levedad, la gravedad o el peso, donde la poesía y la matemática se entremezclan dando paso a piezas que en su sencillez están cargadas de un amplio simbolismo universal. Aquí podéis leer una entrevista con la artista sobre lo que ha supuesto para ella la concesión de este premio:

¿Conocías la existencia, previamente a solicitar la convocatoria, de la Red Europea de Arte Digital y Ciencia? 

Para ser honesta no la conocía, sí la ESO y sus centros de investigación y observación astronómica ubicados en el Desierto de Atacama, siempre quise visitarlos pero nunca tuve la posibilidad de hacerlo.

¿Qué opinión te merece y qué es lo que más valoras como artista de esta convocatoria?

Sin duda lo que mas valoro de esta convocatoria es la apertura de nuevos espacios para el desarrollo creativo, el cruce y la conexión con disciplinas que parecen distantes al mundo del arte, pero que en esencia surgen, a mi parecer, de un mismo principio o de una misma inquietud; la búsqueda incesante por comprender y hacer aprehensible el origen y devenir de todas las cosas… cada una mediante sus propios mecanismos y procedimientos, pero ambas partiendo de la observación, la investigación y la reflexión, detonando en la manifestación de ideas, teorías, descubrimientos o construcciones…

Lo mas valioso de todo esto, siento que es el gesto generoso por parte de la ciencia, representado en este caso por ESO en Chile y Futurelab de Ars Electronica en Linz, al abrir y permitir entrar el arte a su espacio de investigación, confiando y reconociendo con ello su potencia y valor, así como lo inspirador que puede ser la uno para el otro. Siendo coherente a la idea de que todos tenemos un origen común que nos conecta, así como todas las cosas necesitan de algo más para existir y que es en la relación entre unas y otras lo que permite que estas salgan a la luz.

Imagen del taller de María Edwards

Imagen del taller de María Edwards

Tu obra aunque se basa en la ciencia, como son las matemáticas o la astronomía, se traduce en soportes podría decirse que efímeros por lo poco artificial del material. ¿Dudaste a la hora de presentar tu proyecto por miedo a que no encajase con la idea más digital ligada a Ars Electrónica?

Sí, siempre dudo. Pero no por falta de convicción, aunque me falte mucho conocimiento frente a ciertos temas que me gustaría entender en profundidad, de alguna forma permito que la intuición actúe, aunque me lleve a tomar decisiones a veces un poco arriesgadas, confiando siempre en el primer impulso que me hizo sentido en un momento. Y para prolongar de alguna forma ese sentido, creo que debo ponerlo a prueba fuera, en espacios que escapan a mi lógica o a lo conocido, dejar que actúe, permitir nuevas posibilidades, y con ello abrirme a la sorpresa y el encuentro… que es de donde surge para mi la inspiración en el desarrollo de toda obra o proyecto.

En cuanto al tema de lo digital y electrónico, es cierto que en términos formales y esenciales, mi obra se distancia bastante de ello, y es ahí donde está el desafío; lograr ser fiel y consecuente con la esencia y el principio de mi trabajo, en cuanto a la producción de una obra que busca aproximarse a ideas del universo y de lo infinito, mediante la simpleza, precariedad y “substracción” material y técnica, con muy poco y casi de la nada, poder decir mucho, ser eficiente en cuanto al uso de lo mínimo para intentar aludir con ello a lo macro…Trabajar con la precisión, la exactitud, la belleza de lo simple y la armonía que puede encontrar todo esto cuando se cuenta con el soporte de las ideas y la tecnología en cuanto a sus principios mas básicos y originales…Me alivió bastante descubrir el significado de la palabra tecnología, que viene de una palabra de origen griego, “formada por téchnē (arte, técnica u oficio, que puede ser traducido como destreza) y logía (el estudio de algo)”. O sea, lograr esa destreza de la “técnica” para plantear materialmente la idea que va tras el estudio y observación a realizar. Se me hizo mas cercana aún, cuando conversando justamente del tema, un amigo me dijo que no hay nada mas tecnológico que un libro.

Has estudiado Bellas Artes y cinematografía y ello se traduce en la estética y poética en la que presentas tu obra pero, ¿de dónde proviene tu interés por la matemática? ¿Cómo salvas el desnivel entre disciplinas en teoría contrapuestas? 

Por lo general “las cosas” o la experimentación con ellas a nivel material, me lleva a las ideas, a la reflexión y a la búsqueda de teorías, como las planteadas en el ámbito de las ciencias y las matemáticas. Es por medio de la experimentación y del hacer donde surge mi aproximación y los intereses diversos frente a temas al perecer contrapuestos. Cuando me aproximo a ellos desde la intuición, desde la búsqueda de soluciones, es cuando surge ese deslumbramiento, al ver que ciertas operaciones que realizo a la hora de construir mi obra, tienen un origen y una conexión que se escapa y que va mucho más allá de esos pequeños gestos que ejecuto en mi taller, o en la calle o en ciertas acciones cotidianas… Finalmente todo ello responde al modo en que se organizan y funcionan todas las cosas en la naturaleza, en el universo y dentro de nuestro propio cuerpo. Hay un orden que puede ser traducido en números, así como en notas musicales, que se manifiesta tanto en el universo como en el espacio próximo de la calle, de mi taller y incluso de mi propio cuerpo.

Obra de María Edwards, "Blackboard 7. Et sic in infinitum", 2013.

Obra de María Edwards, “Blackboard 7. Et sic in infinitum”, 2013.

¿Podrías explicarnos brevemente en base a qué cálculos matemáticos consigues que tus obras “leviten” o en qué consiste el proceso de producción de la pieza? 

Trabajando con el propio peso y contrapeso de las cosas, con el equilibrio, la tensión y levedad. Mas que cálculos matemáticos los veo como ejercicios y “puestas a prueba” de lo que mi propio cuerpo es capaz de realizar.

Si yo logro sostenerme en un pie sobre un piso, sobre una mesa, para llegar al punto más alto de mi taller y de ahí colgar el hilo de donde penderá el plomo, piedra o peso equivalente a la pieza móvil que cuelgue desde el otro extremo del hilo, desde el otro extremo de la habitación, entonces consigo construir la obra, o una parte de ella al menos… y permitir luego que esta actúe y que su propio peso sea el que impulse el movimiento, la rotación constante sobre su propio eje…y si no es así, me veo obligada a la tarea de descubrir un nuevo mecanismo o incorporar otro elemento que haga posible el movimiento en algunos casos, en otros, quedo conforme sólo con la detención y permanencia levitante de estas “piezas” o elementos que van quedando suspendidos y esparcidos dentro del espacio.

En algunos la presencia de ellos es importante, mientras que otros están sólo como pretextos para hacer aparecer el espacio vacío que queda entre uno y otro.

Finalmente cada pieza que cuelga es como la prolongación y permanencia de un gesto realizado en el espacio por el cuerpo, en este caso por el mío. Algunos incluso escapándose de todo cálculo y respondiendo más a un movimiento y suerte de “destreza” alcanzada en un cierto momento, que sería difícil de replicar si así lo quisiera.

Estos serían de alguna forma los ejercicios para la construcción de las piezas móviles, para las demás funcionan o surgen un poco de lo mismo, como simples soluciones y operaciones de nuevas combinaciones y relaciones posibles frente a los encuentros y objetos que voy recolectando.

Tras todas las piezas esta siempre la idea de “constelar” de alguna forma las “cosas” dentro del espacio, o las ideas dentro de las pizarras, o bien los trayectos y detenciones dentro del recorrido por la calle y la ciudad… de ahí la conexión con las estrellas y las constelaciones.

Hay una frase de Walter Benjamin que siempre me a inspirado mucho “las ideas son a los conceptos como las estrellas a las constelaciones”.

María Edwards, "Constellation IV (from the ground)"

María Edwards, “Constellation IV (from the ground)”

Con los conocimientos en tecnología que adquirirás en el Future Lab de Ars Electrónica en Linz, ¿cómo crees que afectará a tu producción? ¿Utilizarás todas las novedades que te ofrece la tecnología incorporando por ejemplo otros materiales más tecnológicos? 

Sin duda creo que afectará, en principio esa es la idea, ir abierta a nuevas posibilidades, nuevas soluciones, poner a prueba y en disposición mis ideas y construcciones, pensarlas y replantearlas bajo el amparo de “tecnologías” desconocidas, pero siendo fiel siempre a esa economía, simpleza y “sustracción” material y técnica que inspira y caracteriza mi hacer. No quisiera ir con una idea ni juicio preconcebido de lo que significa “tecnología” más que con la noción que me deja su definición original de destreza, oficio y estudio.

Más que utilizar todas las “novedades” que puede ofrecer la tecnología en disposición del arte, me inquieta encontrar tal vez un solo principio básico del cual valerme, lo primordial, algún elemento dentro del amplio abanico tecnológico que resuene y me haga sentido, debe existir algo que este en coherencia y conexión con los procedimientos y “técnicas” que aplico de forma más intuitiva en mi trabajo, y algo de ese principio, imagino lo encontraré también en las “técnicas” aplicadas dentro del campo de las ciencias en los observatorios que visitaré en el Desierto…

Pero para ser honesta, frente a cada nuevo proyecto prefiero no esperar demasiado, eso creo inevitablemente fuerza un poco las cosas, las rigidiza e impide que los sucesos pasen de forma natural. Suele ocurrir que al estar con una idea preconcebida de las cosas fijamos mucho la atención en esa idea que está dentro y nos perdemos un poco de lo que esta pasando fuera…Por eso mi postura es ir abierta a que surjan nuevas posibilidades, que inspiren el desarrollo creativo del trabajo y la investigación, desde un nuevo comienzo, desde otro escenario y otro espacio.

Creo que frente a cada nueva experiencia siempre aparece una “nueva luz”, que no tiene por que ser necesariamente nueva, puede ser algo que tenga mil años como las estrellas y que siempre haya estado ahí, pero quizás nunca nos detuvimos realmente a contemplarla de forma consciente y a ver todas las posibilidades que existen en ella.

¿Cuáles son tus referentes artísticos?  

Mis referentes no son solo necesariamente artistas visuales. Siempre he encontrado mucho en la literatura, la poesía, algunos pensamientos filosóficos y científicos también, como la geometría fractal y el planteamiento pitagórico en relación a la astronomía, la música y las matemáticas.

Si tuviera que nombrar a algún artista visual sería Joseph Beuys, al conocer su obra más en profundidad pude encontrarme con Rudolf Steiner y de él, recientemente descubrir y sorprenderme con el concepto de Euritmia, como “el arte del movimiento corporal” expresado en los “tres aspectos del alma: pensamiento-sentimiento y voluntad”… Esta idea planteada hace tanto por Steiner y con la que me encuentro ahora, no es pura coincidencia, aparece de alguna forma como otra luz que le da sentido a mi búsqueda, la que pretendo continuar en esta residencia.

En el ámbito de la literatura está el movimiento “Oulipo“, un grupo de experimentación literaria formado por escritores y matemáticos franceses en los 60, que buscaban construir su obra usando técnicas de escritura limitada, auto imponiéndose restricciones que les permitieran nuevas formas de creación. Así como también la figura del “flaneur“, que toma Walter Benjamin de la poesía de Baudelaire; este hombre que se pierde en la ciudad y “ hace del deambular sensible, su arte”.

Volviendo al arte, puedo encontrar algunas referencias en la obra de Matta Clark, Víctor Grippo y Francis Allys, así como del movimiento neo concreto, me inspira el trabajo de Lygia Clark y Mira Schendel entre otros.

Hay algo de todo esto que creo se relaciona directamente con mi trabajo y mucho que sirve más que nada de pura inspiración y aliento.

 

El lado más tecnológico de Feria ARCOmadrid

Mucho se ha escrito ya estos días según tal o cual experto sobre las piezas imprescindibles a visitar durante la recién terminada edición de ARCOmadrid pero, lo que más he echado en falta, ha sido descubrir al visitante que en la feria también se dan cabida a las nuevas tecnologías. Resulta llamativo que en una sociedad adicta a los smartphones y a las tabletas, el concepto de tecnología aplicada al arte se entienda, por lo general, para ayudar a difundirla y no como parte intrínseca de la misma. Sí, es verdad que en ARCOmadrid algunas galerías tenían obras con su cartella con un códifo QR pero, cuando hablamos de arte “tecnológico”, muchos galeristas hasta se preguntan qué es, tal y como pude constatar durante la propia feria.

A continuación, os muestro mi visión de este ARCO más tecnológico con nombres tan conocidos como Rafael Lozano-Hemmer o Daniel Canogar, y otros por descubrir como Analivia Cordeiro o Moisés Mañas.

Daniel Canogar “Rise”. Galería Bitforms (NY)

Obra fruto de su trabajo en julio del año pasado en la conocida Times Square donde instaló una plataforma de croma para que todo aquel que quisiera participar era invitado a arrastrarse por la misma. La idea era ser un símil de los obstáculos y las fantasías de superación impuestos en nuestras vidas. El resultado fue “expuesto” en los plasmas de la propia plaza, como si la gente escalara y superara la altura de los rascacielos de la gran manzana. Aquí podéis ver la vídeo instalación fruto de esta performance pública.

De Canogar también se exhibían varias piezas en la Galería Max Estrella, en la cual tuvo en septiembre de 2014 una exposición titulada “Smalldata” y que podéis ver aquí. Particularmente, la obra de Daniel me atrae mucho por su manera de hacer bella la tecnología a la par que hacernos reflexionar sobre cosas tan comunes como el paso de lo analógico a lo digital y mirarlo desde otro prisma.

Rafael Lozano-Hemmer “Nineteen Eighty-Four” Galería Bitforms (NY)

Lozano-Hemmer es uno de los artistas new media que más suenan a nivel mundial y su obra es bastante cotizada en el mercado. Cocreador del Concurso de Arte y Vida Artificial VIDA, que tristemente ya no se volverá a convocar a pesar de haber sido un referente, el año pasado el Espacio Fundación Telefónica le dedicó una amplia muestra titulada “Abstracción biométrica”. Esta exposición recogía nueve obras en las cuales el papel del visitante era fundamental para interaccionar con ellas, mezclando lo lúdico con lo crítico.

En ARCOmadrid en la Galería Max Estrella había también una pieza que hizo las delicias de los visitantes pero me detengo en la obra interactiva “Nineteen Eighty-Four” que estaba en la neoyorkina Bitforms. Para crear esta obra Lozano-Hemmer ha “capturado” números de casas alrededor de todo el mundo gracias a Google Street View. Cada número tiene un tipo de fuente, color, textura, estilo. El resultado es una pantalla que muestra más de 22 billones de combinaciones del número 1984. La secuencia de las combinaciones cambia automáticamente y para que la secuencia de imágenes vuelva a ser la misma tardaría 1.000 años.  También el visitante puede formar parte de la obra, mediante un teclado en el lateral, donde puede teclear el número que desea que aparezca.

Nineteen Eighty-Four

Anaisa Franco “Heart dialogue” Galería Adora Calvo (Salamanca)

Quizás esta pieza de Anaisa, sea de las más flojas en su producción, ya que recuerda a algunas piezas de Lozano-Hemmer como “Pulse index” donde éste trabajaba mejor la traducción de las constante humanas al formato digital. En el caso de esta pieza de Anaisa, lo ha llevado al plano escultórico a través de un objeto “sensitivo” en el sentido que traduce nuestro ritmo cardíaco gracias a una especie de pulsómetro donde el visitante puede poner su dedo. La idea es, mediante la traducción de algo tan dado por sentado como nuestro latido, tomar conciencia de la cantidad de estos en las 24 horas que dura nuestro día a día.

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Eugenio Ampudia “Las palabras son demasiado concretas” Galería Max Estrella (Madrid)

Eugenio Ampudia ya desarrolló un proyecto muy interesante que se exhibió en ARCOmadrid 2014 llamado “Dónde dormir”. Consistía en la grabación del artista durmiendo en lugares considerados como “ilegales” para hacerlo como son las bibliotecas y los museos. Tras la aparente banalidad de este cotidiano gesto, se esconde una posición de resistencia hacia los convencionalismos. Una nueva mirada al modo en que el individuo se relaciona con el espacio público.

En cuanto a su pieza en la feria este año y que también llevó el pasado el galerista Alberto de Juan, nos encontrábamos con una biblioteca cuyos libros no tienen la suficiente fuerza de expresarse y necesitaban la ayuda de la palabra en movimiento en sus lomos. Como dice el propio Ampudia en su web “Y es que a veces las palabras son demasiado concretas. O tal vez siempre han sido demasiado concretas para el mundo, para el arte, pero especialmente para el momento presente, y estamos en una urgente necesidad de otros códigos, otras estrategias”. Una obra poética, sugerente y tremendamente bella.

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Analivia Cordeiro “M3x3″ Galería Anita Beckers (Frankfurt)

Con esta pieza la artista y coreógrafa brasileña ha ganado la X edición del Premio ARCOmadrid BEEP de Arte Electrónico. Una pieza histórica y pionera en el desarrollo de la computación y considerada la primera pieza de video arte en Brasil. El padre de la artista, Waldemar Cordeiro, ya trabajaba allá por los años 60 en temas de computación, de lo cual ha bebido su hija. Partiendo del lenguaje de la danza y basado en el método Laban basado en “notaciones”, los movimientos se pasaban al lenguaje digital usando un sofware open source llamado Nota Anna. Así, es no sólo un estudio del movimiento del cuerpo en el espacio sino también como éste se ha traducido allá por el año 1973, muy temprano, al lenguaje electrónico.

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Moisés Mañas “Collision. Around an ensemble into play” Galería Rosa Santos (Valencia)

Mañas es un artista multimedia, quizás poco conocido, que desarrolla su trabajo a través de instalaciones interactivas, arte en red, audio instalaciones y arte electrónico desde 1996. A ARCO trajo una pieza un tanto compleja con una apariencia entre digital y analógica, que reflexionaba sobre la fisicidad, automatización y reconocimiento (formas), conceptos básicos utilizados en los algoritmos primitivos del mundo de los videojuegos. Los mecanismos que forman “Collision” se mueven, gesticulan cinéticamente gracias a un software desarrollado por el autor. Este software contiene el código de un algoritmo primitivo de colisión que da órdenes a unos proyectores hasta que se produce la fisicidad, o la colisión que es lo que traslada a entorno real lo fisicidad virtual de los videojuegos.

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Addie Wagenknecht “Black Hawk Paint: July” Galería Bitforms (NY)

Aquí nos encontramos como lo que podríamos denominar como action paintings que la Addie comenzó en el año 2007. A grandes rasgos, la artista daba órdenes a un drone (avión no tripulado), encargado final de realizar una pintura que, recordando al informalismo, en realidad, ha sido realizada por una máquina. Me viene a la mente el post que escribí en LABlog donde justamente trataba sobre el uso de drones en el arte contemporáneo. Así, el artista hacker KATSU, considerado uno de los graffiteros más prolíficos de la escena neoyorkina en los años 90, ya ha desarrollado un sistema para fijar una lata de aerosol a un cuadricóptero, creando así el que se ha calificado como el “primer drone graffitero del mundo”. Todo un mundo por descubrir y sobre todo, del que debatir. ¿Quién es ahora el artista?

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Daniel G. Andújar “Photo Collections” Casa sin fin (Madrid/Cáceres)

Aunque no es un artista propiamente tecnológico sí en sus obras (que podéis ver ahora en la exposición “Sistema operativo” en el Museo Reina Sofía) ironiza las estrategias de presentación de las nuevas tecnologías de la comunicación, sus promesas democráticas y su aparente transparencia. La pieza que podéis ver a continuación son imágenes de libre descarga en la Red pero de las que él se apropia (ahí hay un debate abierto con la obra anterior sobre el papel del autor al que se une el de la propiedad intelectual en la era de internet).

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Hasta aquí algunas de mis conclusiones sobre mi visita a la pasada edición de ARCOmadrid. ¡Nos vemos en las redes!

¿Cómo utilizan Instagram los museos?

Hace unos meses leía varios artículos sobre las mejores cuentas en Instagram de museos y cómo estos estaban usando Instagram de manera habitual dentro de su estrategia de comunicación. Me llamó la atención la enorme presencia de museos americanos y instituciones británicas en los listados y de ahí ha surgido mi interés en ver qué museos españoles se han sumado a esta nueva red social que, desde mi punto de vista, promete. Y tanto es así que ya han surgido acciones en Instagram, tal y como ya se han llevado a cabo en Twitter con #MuseumWeek, #AskACurator o #MuseumSelfie, ésta última de dudosa utilidad…

Se trata de la acción #InstaMuseum organizada por Museum140 el 26 de agosto de 2014 en Instagram y Twitter a la vez. Siendo una fecha un poco mala, sin embargo, participaron museos de todo el mundo: Australia, Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, México, Rusia y Estados Unidos, entre otros. La idea era no sólo la predecible de animar a los usuarios a descubrir a los museos a través de Instagram y a compartir fotos de su visita a los mismos sino también incitar a los propios museos a unirse a esta red. Tras la creación del hashtag se ha convertido en habitual usarlo en Instagram cuando se suben fotos de museos. Si quieres localizar todas las cuentas de museos en Instagram, Museum140 ha creado esta base de datos que van actualizando.

Instamuseum Instagram Museos

Si hablamos de los perfiles de los grandes museos en Instagram, por ejemplo el MOMA, el Metropolitan Museum, la Tate, el Louvre o el British Museum, todos ellos suelen utilizarlo para difundir eventos, fotografías de cómo era el museo antes, montajes de las exposiciones, animar a visitar las muestras temporales y las efemérides, tan comunes hoy en la estrategia en redes sociales por todos los museos tanto a nivel internacional como nacional.

MOMA museo Instagram

museo britanico reino unido Instagram

Pero Instagram también sirve para mostrar algo que nos encanta a todos, cómo luce y respira el museo y las obras cuando nadie las ve y las salas reposan durante la noche en previsión de nuevos y ansiosos visitantes del día siguiente:

museo metropolitan nueva york instagram

O aprovechando su perfil para mostrar el museo visto por sus visitantes:

museo del louvre instagram paris

E incluso, mucho mejor, animar a conocer más sobre la historia del arte y su terminología como en este post de la Tate:

tate museo instagram

O hacer un “call to action” lanzando preguntas que muchos visitantes se hacen y de paso, promocionando sus visitas guiadas:

Guggenheim nueva york instagram

Pero ¿y el caso de los museos españoles? ¿Cómo utilizan Instagram?

Lo primero de todo es que son pocos los que tienen perfil y ejemplos de museos importantes como el Museo Nacional del Prado o el Museo Reina Sofía, es una pena que no se abran una cuenta. Pero tampoco otros museos “más pequeños” que trabajan mucho su estrategia en redes sociales, como es el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el Museo Picasso de Barcelona o el del Málaga, están presentes. Sí es que con tanta red social, con pocos recursos y sobre todo, con poco conciencia de la importancia de la figura del community manager en sus instituciones, pues es normal que así suceda.

Sí cabe reseñar los perfiles del Museo del Romanticismo, del Museo Cerralbo (con bastantes seguidores en Instagram, quizás su red social más fuerte y que organizan acciones para sus amigos en las redes sociales como el #EncuentroSecreto), del Museo Thyssen y su sede en Málaga, del Museo de la Alhambra, del MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona), de la Fundación Canal, Espacio Fundación Telefónica o del Guggenheim de Bilbao. Desde compartir el día a día del museo como ruedas de prensa, visitas para bloggers, montajes, el trabajo en la sombra de los restauradores hasta concursos para ganar entradas, la tendencia que ya se ha instaurado pero creo se va a afianzar cada vez más en la estrategia de difusión en redes sociales de los museos.

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Captura de pantalla 2015-02-05 a la(s) 20.04.14

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Pero, en mi opinión, la institución que más se está moviendo ahora en Instagram es la Fundación Mapfre. Hace muy poco, lanzaron una campaña sólo en esta red titulada #Asolascon y en relación a la exposición dedicada a Alvin Langdon Coburn. Consistía en subir a Instagram una foto realizada por cada usuario donde se reflejase la idea de estar a solas, en un momento intimista. Sólo por participar, podías asistir a una visita privada, a puerta cerrada, a la exposición. Una visita, además, con sorpresas, ya que a los 7 ganadores les entregaron una caja que contenía impresa su foto como recuerdo así como las otras de los 6 participantes. Entre el resto de asistentes, entre los que me encontraba aunque no fui ganadora, se regalaron catálogos de la exposición y camisetas con el “logo” de la acción. ¡Algo fresco y sobre todo, teniendo de verdad en cuenta a los usuarios! 

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Y aprovechando el ejemplo de Fundación Mapfre, me gustaría recordar que: ¡Instagram no sólo es para subir fotografías! Desde agosto de 2013 también se pueden subir vídeos y se me ocurren tantas cosas chulas que se pueden hacer con vídeo, no sólo por parte de los visitantes, sino sobre todo por parte de los museos, subir las visitas virtuales de sus exposiciones, vídeos de youtube para ilustrar la Colección (y es que hablar siempre de uno mismo cansa) y un largo etcétera.

Para terminar esta entrada, también me gustaría mostraros cómo el fenónemo de la fotografía móvil (el por qué también de Instagram) se ha convertido en algo museable con Instagramers Gallery en el Espacio Fundación Telefónica que, por cierto, cuenta con perfil en Instagram. Algo he oído de algunos problemas legales por el copyright de las imágenes (otro tema que en el campo del arte daría para varios post y que está todavía poco regulado legalmente). Para aquellos que se pregunten que es Instagramers Gallery, se trata de una muestra al uso compuesta por instantáneas de fotógrafos, en su mayoría desconocidos, tomadas con sus smartphones, y seleccionadas por un equipo de expertos. Todas las imágenes tienen en común su procedencia: la red social Instagram.

Y aprovechando la capacidad de que todos llevamos un instagramer dentro, con motivo de la exposición del fotógrafo Antoni Arissa en el Espacio Fundación Telefónica el pasado abril de 2014, desde la propia “institución”, realizaron un concurso entre sus seguidores en Instagram donde los ganadores pasaron a formar parte de la Instagrammer Gallery. Aquí podéis ver los ganadores. A este concurso, le siguió otro cuya temática giró en torno a las dos caras de Madrid: el día (#MadridOn) y la noche (#MadridOff). Se presentaron 6.500 fotografías al concurso, que finalizó el 31 de agosto de 2014, de las cuales las fotografías ganadoras pasaron también a formar parte de la Instagrammer Gallery. Y ya por último, evidenciando que su estrategia en redes es muy fuerte en esta red social, nació el último concurso el pasado noviembre de 2014 bajo el título #VeoCosas_Adria, innovando con la fotografía en relación a la exposición que todavía puede visitarse de Ferrá Adriá, y completando de nuevo la “Colección” que compone la ya famosa Instagramers Gallery.

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Y hasta aquí este post que ha querido ser un primer acercamiento al mundo de los museos en Instagram, algo que últimamente me está interesando mucho y que espero continuar a futuro. Y a vosotros, ¿qué os parece cómo lo están haciendo los museos españoles en Instagram? ¿Qué echáis en falta?