Solimán López: “El arte digital no tiene sentido sin el share de por medio”

¿Un museo dentro de un disco duro? En pleno siglo XXI y con la masiva incursión de la tecnología que estamos viviendo y que parece va a cambiar nuestros hábitos por completo, no debe extrañarnos el surgimiento de una nueva forma de aproximarse a los centros de arte e instituciones culturales desde lo estrictamente digital. Así nace el Harddiskmuseum, un proyecto del artista Solimán López desarrollado por ESAT LAB (Laboratorio de I+D de la ESAT, Escuela Superior de Arte y Tecnología), con el apoyo de PAC (Plataforma de Arte Contemporáneo) y Droide Comunidad. El museo cuenta con unos asesores de excepción como son José Ramón Alcalá, Nilo Casares y Juan Martín Prada.

A grandes rasgos busca acercarnos el valor de lo intangible del arte, no sólo como concepto per se, sino ya también, hablando del arte digital, en su fisicidad debido al medio con el que ha sido creado. Algo que debería resultarnos cada vez más comprensible, habituados como estamos a vivir en lo digital, como por ejemplo subiendo nuestros datos (contactos, fotos, etc…) a la famosa nube. ¿Y si expusiésemos obras digitales en un museo exclusivamente digital? Aquí habría que diferenciar entre lo que significa estar online -accesible a través de internet-, y lo que es “digital” -creado gracias a la tecnología-. Porque, ojo, ya las grandes colecciones de los museos se encuentran volcadas al entorno online, pero por supuesto, no han sido creadas digitalmente ni su origen es nativo digital. Lo poco habitual es que, en este caso, el museo de lo intangible o Harddiskmuseum está exclusivamente online pero se visita “in situ”, o mejor dicho, en un disco duro que se encuentra offline. Y es que, que haya sido creado digitalmente, no significa que deba estar alojado en este medio para seguir conservando su naturaleza. ¿Acaso muere si sale de su hábitat?

Lo que más me gusta de este proyecto es que el propio museo se construye desde la colectividad de los artistas participantes. ¿No os recuerda mucho a los orígenes del net art?

He charlado con su creador, Solimán López, para desgranar algunas de las claves de este nuevo museo (por cierto, ¿cómo se rentabiliza?) como, por ejemplo, el papel de las redes sociales como factor esencial en su difusión, las reflexiones que busca generar en sus futuros visitantes sobre el arte en general y el arte digital en particular, y si finalmente, ayudará a aceptar y a hacer de verdad entender lo que aporta el arte digital en nuestra sociedad.

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¿Cómo surge este proyecto? ¿Llevabas con esta idea en el tintero mucho tiempo?

La verdad es que sí. La cosa surgió en mi estancia en el III Encontro de Novos Artistas en Santiago de Compostela. Rafael Doctor proponía para el final del encuentro el lanzamiento de ideas de intervención en las Torres Hejduk que están dentro de la Ciudad de la Cultura de Santiago. Me sentí abrumado por la envergadura de aquel espacio cultural que por diferentes motivos no contaba con una programación proporcionalmente interesante a la magnitud del espacio y su inversión. Se me ocurrió la idea de poder meter un museo dentro de otro museo y que el primero que viviese dentro del segundo hubiese sido creado desde la colectividad y fuese concebido como una obra de arte en sí misma.

Dentro de mi investigación continua sobre nuevas tecnologías, comunicación, arte como factor social y relaciones entre digital y analógico, surgió la figura de un disco duro como la auténtica protagonista para poder visualizar todos estos conceptos en un solo objeto.

La propuesta entonces no fue seleccionada para desarrollarse en el contexto del Encontro pero pese a ello me siguió pareciendo interesante poder llevarla a cabo en algún momento.

Soy muy nervioso a la hora de idear nuevos trabajos, soy impaciente por naturaleza en muchos aspectos de mi vida, pero con este proyecto en concreto he sabido tener la paciencia necesaria para sacarlo a la luz en el momento adecuado.

Con mi incorporación a ESAT (Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia www.esat.es) como parte del equipo docente y director del ESAT LAB (Laboratorio de Innovación en Arte y Tecnología) la coyuntura y apoyo para llevar a cabo el proyecto ha sido la necesaria y me ha permitido establecer lazos de colaboración con otras empresas o colectivos para que me acompañen en el proyecto.

Una iniciativa de este calibre no se puede pensar si no es desde la colectividad, pues su razón de ser radica precisamente ahí.

Todo tiene su momento y ahora es el del Harddiskmuseum.

¿Cómo se engloba esta nueva empresa dentro de tu trayectoria?

El museo está concebido en sí mismo como una obra de arte en un work in progress continuo.

Desde ya hace unos años entendí que el arte digital no tiene sentido sin el “share” de por medio. Y para mí ahora mismo compartir es la palabra que más me gusta. Este proyecto nace de mi imaginario personal y la propia historia del arte pero se engloba en un proceso continuo de relaciones personales con actores del mundo del arte. El museo es una obra más dentro de muchas, pero que no es mía, sino de la comunidad. Deja de formar parte de mí salón de reliquias para entrar en un espacio que no quiero controlar sino que quiero dejar que se construya a sí mismo con la participación de todo aquel que esté interesado en hacerlo.

Sí es cierto que a nivel de ambición y pretensiones artísticas el proyecto goza quizá de mi mayor beneplácito, es mi niño bonito por así decirlo…

Como buen museo virtual estará abierto a la participación. Cuéntanos de qué manera para artistas que quieran unirse. 

En realidad pretendo que el museo sea de todos menos virtual. Un factor fundamental para entender el proyecto es que la obra que entre dentro del mismo es obra única que sólo podrá disfrutarse de manera presencial en el montaje del museo. Los artistas deben reunirse conmigo en la medida de lo posible para entregar la obra e incluirla en el museo de manera presencial. En ese proceso que es documentado como una acción performativa se debe de autenticar que la obra es única y que se encuentra en este disco y no en ningún otro dispositivo de almacenamiento. De este modo pretendo crear una pieza única de arte digital compuesta por otras muchas.

Estamos trabajando en diferentes propuestas expositivas, la primera de ellas bajo el título “Líquido” que será comisariada en colaboración con PAC y los miembros del comité asesor del museo. Además de esta propuesta expositiva puntual estamos creando colección de obra a través de donaciones de artistas que quieran participar y que el comité acepte como válidos para su incorporación. Para este propósito los artistas pueden entrar en www.harddiskmuseum.com e introducir sus datos y portfolio online para que pueda ser valorado. Es muy sencillo y rápido el proceso.

¿Qué reflexión buscas conseguir en los visitantes online y offline?

Ante todo quiero otorgarle a la obra de arte intangible (muy representada por lo digital) el valor que se merece. Para ello tenemos que sacrificar la telepresencia e irnos a factores de exclusividad, unicidad y materialidad. De este modo, en la web a partir de septiembre el público podrá ver de manera tridimensional el disco y un avance de su contenido, pero para de verdad acceder a la obra tendrán que hacerlo a través de su visita física.

El museo es itinerante y se muestra bajo la idea de site specific según la ubicación que ocupe.

Hay elementos que se repiten en el montaje como una férrea protección al disco y la instalación de carpetas físicas que al ser tocadas muestran la obra de los artistas en diferentes periféricos como videoproyectores y pantallas. La idea es que la sala se convierta en un escritorio tridimensional donde el cuerpo se desplaza en busca de obras de arte.

Para entender la organización de las obras dentro del disco, debemos entender la metáfora “sala=carpeta”.

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La reflexión final que busco es que el arte, es idea y las ideas tienen un valor intangible fundamental. Lo material es un medio, la idea un fin y lo digital nos acerca cada vez más a ese concepto tan abstracto.

Veo que las redes sociales están muy presentes a la hora de difundir este proyecto. ¿Podrías contarnos tu experiencia personal como artista trabajando en la web 2.0? ¿Por qué son importantes como estrategia de difusión de esta iniciativa en concreto?

No pensar en las redes hoy en día es como no abrir la ventana de la habitación por las mañanas. Como comentaba anteriormente, el arte en el siglo XXI es un proceso colectivo que quizá no tenga precedentes en la historia del arte. Las redes sociales son un entorno ideal para la promoción de arte. Tiene sus defectos como medio ya que la gente no suele profundizar demasiado en los contenidos y prevalece la cantidad pese a la calidad, pero son factores que hay que entender y llevarse a un terreno interesante.

A nivel artístico ya desarrollé obra con Twitter hace más de 3 años en la performance “Follow Us” en Centro Centro Cibeles dentro del Festival Madatac. Pienso que ya son parte de la obra e imaginario colectivo.

En el caso del museo (Facebook, Twitter, Youtube e Instagram) adquieren un valor increíble ya que estamos ante una estructura de propuesta muy modesta que necesita hacerse conocer con unos medios muy concretos y sin duda las redes sociales ayudan a que el proyecto se entienda rápidamente y sea todo lo participativo que pretendemos.

En esta línea incluso estamos abriendo líneas de colaboración con interesantes plataformas creativas y apps para la inclusión de este tipo de dinámicas de participación y arte digital en el museo.

Por último, ¿consideras que el público es reacio a la hora de enfrentarse al arte tecnológico o new media? ¿Alguna idea sobre cómo mejorar este aspecto?

El público creo que realmente no se ha parado a pensar que ya son consumidores de arte tecnológico y new media.

El cine es un gran escaparate para este tipo de manifestaciones. El nacimiento de arte digital va de la mano del cine y la animación y grandes artistas que siguen hoy aportando cosas a este lenguajes han hecho mucho para hoy en día ver maravillas visuales en la gran pantalla.

Hoy en día ya todos somos consumidores de arte digital y obviarlo sería un error muy grande.

Los factores comerciales es otro tema, el coleccionismo debe todavía romper una lanza por lo inmaterial y se deben establecer otras dinámicas de consumo artístico, pero son valores que necesitan de tiempo para asentarse y creo que estamos en el camino.

El público debe naturalizar el entendimiento del arte digital y sobre todo desproveer a su lectura del arte digital la idea de que el ordenador hace el trabajo por el artista, ya que no es así, es herramienta de creación como lo es un pincel. ¿Se conseguiría el puntillismo sin la punta de un pincel?¿Se conseguiría arte generativo sin un programa? Estos clichés hay que erradicarlos de la interpretación del arte y hay que tener una mirada limpia y sorpresiva ante lo que las nuevas tecnologías y sobre todo el propio lenguaje del arte digital nos está ofreciendo a lo largo y ancho del mundo.

Sin duda pienso que el arte va por esa línea y es donde realmente va a encontrar la innovación que toda contemporaneidad reclama.

El Harddiskmuseum lo que pretende es romper una lanza de apoyo a estas manifestaciones y configurarse como una obra de obras de arte intangible. Para ello planteé hasta un manifiesto intangible que dialoga sobre estas cuestiones y que está disponible para su lectura en la web del proyecto.

 

El ojo humano de Paul Strand

En 1976 Paul Strand escribía, “Me veo a mi mismo fundamentalmente como un explorador que ha empleado su vida en un largo viaje de descubrimiento”. Una frase en primera persona que no puede ser más certera ya que, más allá de abastecerse tan sólo de las imágenes que le rodeaban, salía en su busca tal y como se puede ver en la completa exposición que le dedica la Fundación Mapfre, con fotografías que van desde 1910 hasta 1960 por lugares como Italia, México, Francia, Inglaterra o Marruecos y, por supuesto, sin olvidarnos de Nueva York.

Paul Strand: "Muchacho, Gondeville, Charente, Francia", 1951. © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive

Paul Strand: “Muchacho, Gondeville, Charente, Francia”, 1951. © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive

La muestra ha sido realizada en colaboración con el Philadelphia Museum of Art, institución que conserva el mayor legado del fotógrafo, seguida a nivel europeo por la Fundación Mapfre, que en 2011 adquiría un conjunto de más de 100 fotografías suyas.

Strand, artista clave en la historia de la fotografía, no era un fotógrafo al uso. Uno de sus padres artísticos Alfred Stieglitz ya le definía como un “caminante lento pero constante”. Si bien su fotografía en sus comienzos no atisbaba todo lo que podía abarcar su genio, poco tardó el joven Strand en salir a la calle, cámara en mano, para retratar a las personas humildes y, sin que ellos lo supieran, convertir estas fotografías en la esencia de su arte. Se cuenta además que era muy meticuloso en la preparación de la cámara y que sus modelos padecían largas poses hasta que por fin disparaba.

Paul Strand: "Railroad Sidings, New York", 1914 - 1915. © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive

Paul Strand: “Railroad Sidings, New York”, 1914 – 1915. © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive

Cuando en noviembre de 1914 con motivo de su exposición individual en el Camera Club se acercó a Stieglitz, fue un momento decisivo en su producción. Su maestro le dijo en una crítica sincera que su práctica no iba por buen camino. Así, Strand comprendió por fotografías del propio Stieglitz, Karl Strauss o Coburn, que se estaba produciendo un nuevo enfoque alrededor del distrito financiero de NY, en sus estaciones y barrios obreros. Fruto de esta nueva aproximación a la ciudad, surgen algunas de sus obras más conocidas como “Mujer ciega” o la que está considerada como una de las primeras películas vanguardistas, “Manhatta” (1920-1921), una pieza que sin duda expresa el espíritu del Nueva York en efervescencia y que puede verse en las salas de la Fundación Mapfre.

Paul Strand: "Mujer ciega, Nueva York", 1916. © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive

Paul Strand: “Mujer ciega, Nueva York”, 1916. © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive

Paul Strand: "Wall Street, Nueva York", 1915. © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive

Paul Strand: “Wall Street, Nueva York”, 1915. © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive

Pero pronto la necesidad de nuevas motivaciones hizo que Strand saliese fuera de su país. En México permanece durante dos años, de 1933 a 1935, donde retoma de nuevo el retrato y perfecciona su técnica, colocando un prisma en el objetivo de su cámara y con un trípode con el que elegía su objetivo, con la apariencia de estar dirigiendo la cámara en una dirección distinta la que en realidad estaba enfocando, y así poder retratar a sus personajes sin ser visto y con más tranquilidad como a el le gustaba.

Otro ejemplo del modo de hacer de Strand reside en los libros de fotografías como otra forma de transmitir su trabajo en diálogo con el texto. Me gusta especialmente el libro “Un Paese” (1953) , lleno de la vida cotidiana del pueblo italiano de Luzzara tras el régimen fascista y la guerra. Con una estética neorealista es una manera distinta y cercana de contemplar la historia a través de las vidas de sus habitantes.

Paul Strand: "La familia, Luzzara (los Lusetti)", 1953. © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive

Paul Strand: “La familia, Luzzara (los Lusetti)”, 1953. © Aperture Foundation Inc., Paul Strand Archive

Me permito terminar este post con estas palabras del comisario de la muestra, Peter Barberie, que creo que resumen muy bien la importancia de la obra de Strand: “la cámara como ejemplo supremo de la maquina moderna”.

Sobre museos, blogs y redes sociales. Este mundo virtual visto por Fernando Castro Flórez

Por todos es conocido dentro del mundillo este del arte, los comentarios en el muro del perfil de Facebook, del por unos amado y por otros odiado, crítico de arte Fernando Castro Flórez. Anotaciones perspicaces llenas de picante que despiertan el yo crítico aunque sea en desacuerdo.

Llevo desde hace varios meses observando cómo se comporta este ecosistema artístico en las redes sociales y, por ello, me he animado a preguntar a este ácido participante sobre cómo ve desde su ojo no experto en social media pero sí en criterio, a mi juicio, este mundo virtual. Aquí podéis leer el resultado sobre nuestra pequeña charla sobre blogs, museos, artistas, prensa en internet, y claro, redes sociales.

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Fernando Castro Flórez en una conferencia en Gijón (2014). Foto de P. Citoula

Como usuario activo en redes sociales (sobre todo en Facebook), ¿Cómo percibes el lenguaje en que se trata/habla a los visitantes virtuales desde los museos? ¿Consideras que prima lo visual por encima del contenido? ¿Se busca “educar” o tan sólo hacer imagen de marca? ¿Qué echas en falta?

Tengo la impresión de que, en términos generales, los museos no saben aún cómo utilizar las redes sociales. Aunque hay algunas instituciones que hacen “esfuerzos”, la verdad es que generan un material que me atrevo a calificar de “anodino”, aburrido o bastante plúmbeo. Tal vez tenga, lisa y llanamente, que ver con la incapacidad para pensar la especificidad del medio, las características del canal y las necesidades del usuario. Intervenimos, percibimos e incluso “habitamos” en la red de un modo diferente a como lo hacemos en otros contextos y espacios; necesitamos, por tanto, de nuevas perspectivas, modos comunicativos y “escalas” para producir masa crítica y también con el fin de movilizar los afectos y las percepciones de un modo diferente la habitual. Estamos todavía en la “pre-historia” de lo que llamaría “agitación y agencia virtual museística”. No faltan instituciones totalmente “viejunas” que ni se plantean el problema. Peor para ellos porque ni siquiera sabrán lo que les falta. En cualquier caso, lo que falta y aquello que más necesitamos es entusiasmo, ideas brillantes, impulso crítico y, sin ningún género de dudas, quitarnos el tono burocrático o incluso “académico” (en el peor sentido de un término que tiene matices maravillosos) para conseguir generar lo que nombramos tantas veces pero que tan lejos está de nuestra vivencia y horizonte: una comunidad más intensa que sea, gracias a lo virtual, radicalmente real.

¿Qué red social ves más interesante y efectiva a la hora de propiciar un punto de vista crítico hacia el arte contemporáneo? 

Todas tienen sus potencialidades. No he sido nunca un “fetichista de los medios”. Considero que tan crítico se puede ser recurriendo al modelo tradicional de una conferencia magistral o utilizando twitter. Insisto en tratar a cada espacio teniendo en cuenta sus “posibilidades”, incluso cuando se traten de forzar o expandir. Utilizo todo lo que tengo, nunca mejor dicho, a la mano: desde un cuaderno con un bolígrafo, a facebook o una carta con un sello que luego me obliga a peregrinar para buscar un buzón. En cada “lugar” me planteo la cuestión de qué puedo y quiero decir. Estamos obligados a quebrar el discurso a ser algo más que “flexibles” (el venenoso imperativo post-fordista), impulsados a buscar una crítica site-specific. Consciente de que tan incisivo y dinamizador puede uno ser a través de la redes cuanto tedioso o insustancial, dejo siempre de lado el “hechizo del dispositivo” o la mistificación del “canal comunicativo” para pensar en lo que me interesa decir y en qué contacto puedo establecer con esos otros que están ahí.

¿Consideras que los artistas, tanto conocidos como menos conocidos, saben sacar provecho a las redes sociales para llegar al público?

No creo que sea tanto una cuestión de llegar al público cuando una dinámica que disuelve la cuestión de “llegar” o la distancia “espectatorial”. La interactividad, con todas las matizaciones que se pueda hacer a esta dinámica, de las redes hace que uno tenga que plantearse si lo que quiere es hacer “marketing” continuo o convertir la red en un “espacio expositivo”. Tiendo a pensar que es una zona compleja, incluso pantanosa, para comunicar, leer y escribir, cotillear y agudizar el foco en medio del vértigo. Hay tantos artistas, escritores y “especies híbridas” en la red cuanto modos de intervenir y estrategias. Se podría hacer, aunque no parece fácil, una “zoología de las tácticas virtuales” para dar cuenta de todo esa nueva “invención de lo cotidiano” en clave de Michel de Certeau. Somos cazadores furtivos en un tiempo que no es meramente de “cultura de la convergencia” sino también de monitorización de los discursos y de las pasiones. En la sociedad “24/7” tenemos que valorar no tanto si estamos “sacando provecho” sino propiamente “qué podemos y queremos hacer”. No hace falta ser leninista para darse cuenta de que esa “voluntad de poder” (esto es, el trenzado de dispositivos de visibilidad, formas de enunciación y procesos de control biopolítico) en una construcción procesual de “subjetividades” requiere de un desmantelamiento del tradicional público. Tal vez sea necesario, en primer lugar “llegar” a clarificar, antes de nada, qué busca y, sencillamente, que significa eso de “dar a conocer” antes de planear si uno es un artista (o lo que quiera que sea o desee ser) conocido o maravillosamente desconocido.

Al igual que la TV o la radio, las redes sociales tiene su propio lenguaje y reglas de cara a la galería, ese mundo virtual o gran ojo que todo lo ve. En esta sociedad de la hipervisibilidad, ¿no te parece contradictorio el mostrar en la red una proactiva imagen virtual que no se corresponde con la real con el sólo afán de que si no estás presente virtualmente, no existes?

Estoy de acuerdo contigo cuando indicas que la red o, mejor, las redes tienen sus reglas. Precisamente cuando uno las comprende puede tratar de cambiarlas. Aquí me apropio de la reflexión wittgensteiniana sobre los “juegos de lenguaje”: necesitamos emplear la caja de herramientas para “bricolages” no planificados. No veo un problema insoluble o una “contradicción” insalvable en ese hiperactivo sujeto-virtual que no coincidiría con eso que llamas “real”. En cierta medida, esas caracterizaciones hace tiempo que se evaporaron. Todos, afortunadamente, estamos lanzados, en esta época tan demoledora cuando apasionante, a inventarnos más allá de los esencialismos o de los discursos fundamentales y fundamentados. Otra cosa es lo que sugieres, con mucha razón, de que todo se convierte en un nuevo “argumento cartesiano”: “iPod therefore I am”. Supongo que en la “mascarada gozosa de la subjetividad híbrida” hay quien solamente busca completar huecos enormes en su ego. Estamos asistiendo a una paradójica sedentarización en plena ideología de lo nomádico: hiperconectados pero incapaces de participar en nada. A golpe de “like” o retwitteando cualquier parida pensamos que estamos a tono con lo que pasa que sería propiamente una nadería. Igual que algunos necesitan recurrir al “abracismo” en las ferias de arte y he escuchado mil veces que si no estás en “ARCO” no existes, también son abundantes los especímenes que requieren de una “construcción virtual” para inflar su nulidad existencial. Por otra parte, ese tipo de narcisistas (estrictamente bipolares) no tienen fácil tratamiento y, en un momento de saturación farmacológica (esa industria que alimenta la “psicopatologización social”), la red funciona, en cierto sentido, como aquel imperativo “victoriano” a hacer visible todo lo perverso para controlar mejor cualquier mutación (rebelde o revolucionaria) del mundo. El gatopardismo no cesa aunque eso tampoco me deprime, curado como estoy de espanto, dispuesto a seguir navegando a mi manera en un red que nunca he considerado como “nada del otro mundo”.

¿Podrías contarnos cómo utilizas y para qué tus perfiles sociales? ¿Te autocensuras en algún momento? ¿Buscas abrir espacios de debate o tan sólo dejar tu opinión?

Empleo facebook, twitter, tumbler, los blogs, etc. como espacios que me permiten fracturar mi proceso de escritura. Soy un fanático de Theodor W. Adorno y, desde comienzo de los años ochenta cuando empecé a estudiar en la Universidad Autónoma de Madrid, no me ha acompañado su laberíntico estilo de pensar, pero sobre todo me ha servido para meterme en terrenos en los que él seguramente se habría sentido incómodo. Mi brújula es una especie de curiosidad enfermiza. No soy y nunca lo seré un experto en nada. Disfruto escribiendo y dando clases, hago exposiciones con la finalidad de aprender en diálogo con los artistas y confrontándome con objetos y espacios que ponen en cuestión la racionalidad a ultranza en la que me eduqué. Tomé en serio la frase de que “el todo es lo no verdadero” y así me aparté, desde mis primeros esbozos ensayísticos, del tono sistemático. Tuve que camuflarme como un paradójico “perezoso-incansable” para ir de acá para allá sin pedir permiso a nadie, leyendo y estudiando a tope pero sin el afán de convertirme en una “autoridad”. Comencé hace años a escribir en blogs que tenían la función de dar cuenta de lo que llamaría el “turno de noche del pensamiento”. El libro “Fasten Seat Belt. Cuaderno de Campo de un Crítico de Arte” da cuenta de todo lo que me animó en el blog “Lo que yo te diga”. Recibí infinidad de insultos y me terminó molestando la mala baba del “anonimato” en la red. Comprendí que el blog sería una herramienta académica importante y lo utilizo desde hace tiempo con mis alumnos en la universidad, principalmente para animarles, desde el primer curso, a escribir y a pensar en lo que dicen. Llegué muy tarde a facebook (no me gustaba nada ese rollo del “quieres ser mi amigo”), animado por mi hija Elena. Lo curioso es que descubrí que era divertido y que los ánimos estaban más calmados que en otras zonas de la red. Utilizo el muro como un espacio de transición y desconexión, no quiero pontificar ni es propiamente un lugar en el que haga “crítica de arte”; lo mismo pongo una cosa sobre política que una foto de mi perrita o un vídeo chorra. Busco, por todos los medios, distraerme, en el sentido estricto. Escribo con mil elementos que impiden que me concentre como si estuviera haciendo un “exorcismo” de la actitud meditativa clásica. Pongo la tele, escucho programas basura, pongo un disco pachanguero, contesto al teléfono, entro y salgo de facebook, mando mails, salgo a la compra, me monto a pedalear en la bicicleta estática. Tengo en mi “estudio” varios “campos de acción” abiertos a la vez: libros en proceso, ensayos breves o largos, críticas para el periódico, columnas para las revistas en las que colaboro, TFGs y TFMs de los alumnos de grado y máster. En cada espacio hago lo que puedo y lo que me place. Como soy un detractor de la frase de Teresa de Ávila (“escribo como hablo”), lo que planteo es una “contextualización” de cada cosa, pero de forma automática; por ejemplo, lo que posteo en facebook está hecho a primera intención, como un borrador, sin corregir nada, con erratas y desastres de puntuación, como una reacción instintiva y, acaso por ello, hondamente ritualizada. He tenido la fortuna de sufrir poquísimas censuras en mi trabajo como escritor y crítico desde los años ochenta. No quise formar parte de capillitas cuando empecé, tampoco me pedían formar parte de ninguna. Escribía y escribo lo que me da la gana y, por razones que ignoro, no me censuraban o meramente me cambiaban (con toda la razón) una coma o acortaban cuando me iba de madre. Cuando tengo la impresión de que algo no se puede decir tengo la jodida manía de soltarlo. Soy, desde pequeño, un incontinente y hasta inoportuno, me he columpiado en infinidad de ocasiones y puedo ser metepatas hasta niveles inconfesables, intento no ser el rey de la descortesía (otros cumplen ese papel a la perfección) pero mi carácter no me permite ser “versallesco”. He conseguido disfrutar de lo que haga durante más de tres décadas, mantengo un puñado escaso de amigos y los que me conocen saben que no voy de “coleguita” ni me gusta el pasteleo. Repito mucho una frase: siento decir lo que pienso. No es una excusa sino la tarea moral de un crítico.

Así luce hoy el antaño blog de Fernando, jugando con las palabras

Así luce hoy el antaño blog de Fernando, jugando con las palabras

Como filósofo, ¿a dónde crees que nos llevará todo esto de las redes sociales? 

No soy, propiamente, un filósofo aunque estudié (con pasión) filosofía (que entonces se llamaba “pura”). Mi tendencia a la impureza me llevó a transitar por esa zona que llaman estética evitando ser un “esteticista”. Tampoco tengo dotes visionarias ni estoy en la línea de la “pitonisa Lola”. Por tanto, no puede responder a nada desde donde me preguntas, aunque si tengo un recurso mínimo para no dejar la cosa como si nada: puede que las redes no nos lleven a ningún otro sitio que a aquel en el que ya estamos. Acaba de salir la traducción del libro de Jonathan Crary “24/7” y he reaccionado a esta intensa meditación con un ensayito que he titulado “Arte (descompuesto) 24/7 y estética (estrictamente) bipolar”. Perdón por citarme pero tal vez ahí pueda alguien leer lo que pienso de nuestro destino siempre y cuando aceptemos que la catástrofe no es solamente el último acto de la tragedia sino que “esto siga siendo así”. La pesca (de los acontecimientos) virtual (de una subjetividad que tiene lo real, en sentido lacaniano, despotenciado o desactivado) puede hacer que aflore una bota llena de arena. Welcome… (con el tono de Matrix).

Si hablamos de redes sociales, hablamos del entorno 2.0, es decir, también de los blogs. ¿Sigues blogs de arte contemporáneo? ¿Qué papel crees que juegan versus la crítica oficializada (El País, ABC…)? ¿Crees en el poder de internet para crear comunidades online en torno al arte?

He sido un fanático de los blogs, como escritor y como lector. El entorno 2.0 nos ha entregado una apertura de discursos verdaderamente seminal. Desde hace años me alimento vorazmente de toda clase de blogs y, aunque soy un “revistero” (esa ha sido una de mis grandes pasiones: escribir y colaborar en revistas), saco más partido de la red que del papel. Querría mencionar a uno de los bloggeros que más respeto (ahora que precisamente ha cerrado su blog) Javier González Panizo con www.blogearte.com porque ha escrito con un rigor y una integridad verdaderamente admirable. Por otro lado, el espacio de la crítica de arte en los periódicos se ha ido reduciendo de forma alarmante. Las secciones en los suplementos culturales han llegado a ser casi raquíticas y, a pesar de todo, se mantienen en medio de una crisis estructural de la prensa escrita. Sigo escribiendo en periódicos y revistas porque, como he indicado, no descarto ningún medio, ni siquiera la televisión donde hablar de arte es casi imposible, salvo si uno entiende toda la “dinámica corrupta” como un performance-freak. A pesar de que la cosa está muy cruda, no me gusta entregarme al llanto y crujir de dientes, especialmente porque no sirve para nada. Hay profesionales de la decepción y apocalípticos de salón que no pueden suscitar mi atención. No faltan catedráticos viejunos y una caspa pseudo-intelectual que pontifica de cosas de las que estrictamente no tiene ni puta idea. Un periódico está siempre dispuesto a darle una página entera a Muñoz Molina o a Vargas Llosa para que digan una sarta de paridas inmundas sobre la cultura contemporánea pero son incapaces de abrir espacios de discusión para abordar la complejidad apasionante y en ocasiones desquiciada de nuestro tiempo. Se ha abierto un abismo entre la viveza de la red (donde no falta la podredumbre intelectual, el analfabetismo irreductible, la difamación miserable o el despiste mayúsculo) y la previsibilidad anacrónica de los “todólogos” que están apalancados en las columnas periodísticas (nada que ver con los estilistas que soportaban la cruda vida anacorética) o con los tertulianos que imponen la estrategia del rebuzno en los presuntos debates “de actualidad” en una televisión que propiamente casi nadie ve aunque la tenga encendida. No soy optimista pero tampoco pesimista, cuando uno puede ser jovial. Tengo claro que hay razones para no desanimarse: la principal de ellas es que no se puede ir a peor. Ojalá esa “comunidad on line en torno al arte” que menciones sea algo que nos permita pensar, sentir y discutir con más intensidad o, por atenuar mi júbilo, sea una “zona de contacto y fricción” en la que pueda surgir algo diferente y, por qué no, divertido.

Perfil de Twitter de Fernando Castro Flórez

Perfil de Twitter de Fernando Castro Flórez

Entrevista a Daniel Canogar: “El mundo del arte es muy conservador hacia la tecnología”

Considerado uno de los mayores artistas a nivel internacional que trabaja con los nuevos medios, cuando te encuentras con una obra de Daniel Canogar siempre te sorprende, no sólo por su mensaje sino, sobre todo, por la belleza y limpieza con la que conjuga lo tecnológico en su producción. Aprovechando su llegada a Madrid tras varios meses trabajando fuera de España en diversos proyectos, he tenido la oportunidad de charlar con él sobre el proceso creativo en su obra, su estrategia en redes sociales, futuros proyectos y por supuesto, aprovechando su experiencia y visión global del arte tecnológico, sobre tendencias y conservación en los hoy por todos masivamente utilizados y muy poco explorados “new media”.

Daniel Canogar artista visual en su estudio de Madrid

Daniel Canogar en su estudio de Madrid. Foto: Raúl Urbina.

¿Hacia dónde crees que tenderá la práctica artística relacionada con la tecnología en los próximos años?

En general el mundo del arte tiene unas actitudes bastante conservadoras hacia la tecnología, por lo tanto, lo que se puede esperar no van a ser cosas que realmente representan la vanguardia de lo que está ocurriendo a nivel tecnológico en otros sectores. Sí creo que va a haber un boom importante del uso de la pantalla como escultura, no como un soporte en el que se ve un vídeo y que está en bucle, si no con la pantalla como un objeto realmente potente, un objeto escultórico que tenga una presencia en la sala de arte o en la casa de un coleccionista. Se trata de una serie de pantallas que están hechas para el campo artístico, sin marcas y no tienen casi marco, son muy limpias. Son como un objeto en sí mismo, estético, bello. Creo que esta va a ser una tendencia cercana y, además, va a haber más obras generativas, obras que no se repiten una y otra vez, sino que aleatoriamente van recombinando distintos archivos de vídeo, o sencillamente, van generando un visual que no sigue un patrón fijo, que no es solamente un vídeo.

En la pasada edición de la feria ARCOmadrid presenté una obra en una pantalla de esta nueva generación de la que te hablo, específica para mostrar arte y funcionó muy bien. En concreto, fue en la Galería Bitforms (NY). Yo empecé a usar este soporte como un plus.

Daniel Canogar, "Rise" (2015). Foto: Sofía Montenegro.

Daniel Canogar, “Rise” (2015). Foto: Sofía Montenegro.

Por otro lado, si hablamos de todo el tema de la interactuación con las obras, considero está muy usado, ya lleva casi dos décadas, y no creo que el mundo del arte vaya a investigarlo mucho más.

¿Consideras que hay suficientes centros e instituciones que apoyen y promocionen el arte tecnológico tanto a nivel nacional como internacional?

Francamente sí creo que hay suficientes centros. Para mi es muy importante que no se haga un “gueto” de esta tendencia, creo que es importante que participen con otros soportes que dialogan entre sí, que se alimenten y se nutran del diálogo que hay en general en la creación contemporánea. No hace falta crear más centros, creo que es importante que los que haya interactúen y hagan intercambios entre sí con otras instituciones que no tiene porque estar necesariamente especializadas en nuevos medios. Los más importantes: Ars Electronica en Linz, LABoral en Gijón, Banff Centre for the Arts en Canadá… Son algunos de los sitios especializados pero, insisto, no se trata necesariamente de crear más sino de realmente de que se asimile como otro medio más, como en su momento se asimiló la fotografía o el vídeo. En los nuevos medios esto no ha pasado, en general, sigue habiendo un enorme rechazo.

¿Utilizas en tus obras el software libre? ¿Lo ves importante para la práctica contemporánea en general?

He usado software libre pero tampoco mucho. Me parece un tipo de trabajo de colaboración muy interesante, en foros de ayuda son increíbles el interés y el cariño con el que la gente te intenta ayudar. Es una referencia muy loable pero, paralelamente, creo que es importante que los creadores seamos cautos a la hora de ofrecer los frutos de nuestro trabajo de una forma gratuita. Por un lado, creo que es muy generoso por parte de los creadores pero sin perder de vista que parece que vivimos en una cultura donde aparenta ser todo gratis y, la verdad, no todo es gratis. Cada vez es más difícil para los creadores, empezando por los músicos, los primeros que han vivido esta situación, actores que padecen las descargas gratuitas y pirateadas de sus películas. En fin… tenemos que buscar formas para que nuestro trabajo creativo sea sostenible económicamente, nos permita seguir trabajando y explorando otros proyectos. No todo debe ser libre, debemos ser cautos.

¿Te preocupa la perdurabilidad de tu obra o lo asumes como natural?

Claro que me preocupa aunque, en general, los artistas estamos muy pendientes del último proyecto y el proyecto que tenemos entre manos en ese momento. Entiendo que la durabilidad es importante también para el coleccionismo, y yo vivo también de él, por lo que, he sido forzado a meditar sobre la duración de la obra. Trabajo con Bitforms, una galería en NY que está especializada en nuevos medios y el galerista impone a sus artistas que al vender una obra tienen que entregar un manual con unas instrucciones muy concretas sobre los problemas técnicos que pueda tener y su durabilidad, por ejemplo, si en el futuro no existe tal proyector o el sofware se queda obsoleto. Por ello, entrego la obra en 3 o 4 formatos diferentes. En fin, es un intento/esfuerzo de él para sus coleccionistas de una cierta confianza de que la obra vaya a durar en un futuro.

Por otro lado, estuve hace poco en un congreso en México. Me invitaron a hablar en un evento especializado en conservación de obra de arte tecnológico y para mi fue muy revelador. Casi todos eran conservadores tipo Tate, MOMA o ZKM. Es curioso que los conservadores tengan esta denominación, ya que no eran nada conservadores en su forma de pensar el problema de la obsolescencia acelerada del arte de los nuevos medios. Hablaban mucho de la obra como algo cada vez más vivo, que tiene su biografía, y ponían como ejemplo una obra de Nam June Paik, “TV garden”, que es una especie de Arca de Noé que creó el artista con pantallas y unas plantas, y como la obra según se iba presentando en un sitio o en otro, sufría una metamorfosis, como iba evolucionando. Me pareció algo muy interesante. Tenemos que pensar en la obra como entes que están vivos, que no hay que guardarlos en el armario e intentar congelarlos en el tiempo, sino que cambian y evolucionan, que nunca van a ser exactamente iguales, al igual que las propias cosas. Por otro lado, el problema de la conservación está presente en otros medios, por ejemplo, la pintura tiene unos problemas enormes, lo que pasa es que hay detrás muchos siglos de estudio para su conservación y preservación.

Aunque cada obra es como un hijo, ¿cómo es el proceso de creación de tus obras?

Me cuesta mucho trabajar sin la presión de una fecha. Tengo en mi estudio unos corchos, donde voy colocando recortes. Esta última semana he colocado una foto que hemos visto todos en la prensa de este niño subsahariano que está metido en una maleta. Son imágenes que me resultan sugerentes, que están relacionadas con otras imágenes que voy guardando sobre gente saltando las vallas de Melilla, la inmigración, por ponerte un ejemplo. Voy guardando pero me cuesta mucho ponerme en marcha en abstracto, es decir, es importante sin duda ir guardando estas ideas pero sino tengo un proyecto concreto donde creo que estas ideas puedan funcionar, no arranco. Sencillamente, la creación para mi es algo difícil, es un mito el que el arte te hace feliz. La creación es muy dura, sobre todo, si estás intentando abrir un camino nuevo, te topas con muchos callejones sin salida. Pero cuando me dan un proyecto, con una fecha, con un espacio específico, pienso en proyectos que he ido aparcando y veo la oportunidad de desarrollarlo y ahí comienza. Ese proceso tan misterioso de como una obra de arte empieza a surgir poco a poco, yo tengo una visión mística de este proceso. Yo realmente siento que la obra de arte tiene vida propia. Como decías, que son como hijos y que la misma obra te va indicando el camino. Muchas veces de hecho hay una lucha entre tu cabeza, lo que inicialmente quería que esa obra fuera, y lo que la misma obra te va diciendo lo que quiere hacer y esa lucha es fascinante. El proceso puede ser meses o puede ser años. En general, en cuanto me pongo en marcha, trabajo con una enorme intensidad.

¿Futuros proyectos en los que estés ahora inmerso?

Estoy acabando una obra para una casa particular. Se trata de cinco intervenciones que estoy haciendo en una casa muy bonita en California, en Silicon Valley. Son una pareja de ingenieros que conocieron mi obra y me hicieron este encargo. Es un tipo de encargo que me gusta mucho, donde trabajas con el arquitecto y los dueños de la casa.

También me encuentro trabajando en tres proyectos para espacios públicos y estoy de finalista para un proyecto de grandísima escala para el nuevo centro de convenciones de Miami. Lo presento en septiembre y hay que ponerlo todo para intentar ganarlo.

Veo que tienes tu fanpage de Facebook y tu perfil en Twitter. Hoy día cada vez es más habitual ver a artistas que utilizan las redes sociales como estrategia fuerte en la difusión de su obra. ¿Cómo entiendes tu las redes sociales?

Como una herramienta de difusión muy clara. A veces, como en el último mes que he estado viajando sin parar, pues hay un poco de lapsus y lo abandono, pero sí que tengo claro que son las herramientas del departamento de comunicación del estudio aunque no lo tenga. Es como la web, que intentamos actualizar, es una forma difusión. Tuve la suerte de trabajar aquí en el estudio durante una temporada con la persona que llevaba el Dpto. de Comunicación del arquitecto Daniel Lewinsky. Estaba aquí por un tema familiar. Era una chica americana que estuvo en Madrid durante un año y la contraté unos meses para ayudarme a generar y poner en marcha todo el tema de las redes sociales. Me ayudó mucho a decidir cómo quería enfocar este tema. No me gusta compartir temas personales en las redes sociales y creo además que es importante no “machacar” con proyectos tuyos propios, que es lo que hacen muchos artistas y crea mucho rechazo. Me gusta intentar aportar algo que pueda ser valorado por los demás, disfrutado, que aporte, darle sentido a lo que estás haciendo. A veces son proyectos míos, y muchas veces, no lo son. Pero sí, creo en ello, aunque lo veo una forma muy abstracta de comunicación, nunca sabes los resultados que vas a obtener. Entiendo que es como un mailing, newsletter o hasta como el propio correo postal, nunca sabes 100% el resultado pero tengo claro que hay que hacerlo.

Perfil de Twitter de Daniel Canogar.

Perfil de Twitter de Daniel Canogar.

 

¿Selfies en los museos? Sus pros y sus contras

Llevo varias semanas dándole vueltas a lo que creo la gran mayoría de las personas le ven sólo ventajas: hacerse selfies en los museos. Con motivo de la MuseumWeek 2015, celebrada la última semana de marzo, y el día #poseMW -que, por cierto, tuvo su homónimo con #selfieMW del mismo evento tuitero en 2014- volví  a hacerme la pregunta: ¿esto no es banalizar el arte? ¿qué aporta?

Para ser justos y para no comenzar volcando la balanza hacia uno u otro lado -a pesar de que tengo un clara tendencia-, voy a hablar de los aspectos tanto positivos como negativos del famoso “selfie” en los museos.

Comienzo por los contras, y no hablo sobre si el motivo pudiera ser el poner en riesgo la integridad de la obra de arte, de eso, ya se han dado cuenta muchos museos empezando por los estadounidenses o australianos hasta legar a los museos del triángulo de arte prohibiendo el famoso palo de selfie.  Y es que la mayor desventaja bajo mi punto de vista es que rompe por completo la experiencia estética de la visita. Tachadme de romántica pero creo que cuando vamos a un museo o sala de arte, nuestra actitud es contemplativa, de disfrute, de estímulo, una energía que se rompe cuando ves a algún visitante ponerse guapo/a para un selfie, como si aquello que deba reflexionar sobre el cuadro o lo que el artista le quería transmitir, le importase lo más mínimo sin antes primero retratarse para sus amigos, algo social que no personal, para “compartirlo”. La hipervisibilidad ante todo aunque no sepamos hacia donde va.

En honor a la verdad, ver una exposición adecuadamente, en determinados días y según qué exposición, es una odisea, ya que la cantidad de gente delante de una obra lo hace del todo imposible. Pero si ya haciendo “cola” para ver una determinada pieza resulta del todo pesado, imaginaros si el selfie se volviese en pocos años un hábito habitual en los museos. Un tema que, sin duda, deberían plantearse también los museos a la hora de regular más el flujo de visitantes que acceden a las salas.

Si en algunos centros fue un lucha conseguir que se pudieran hacer fotografías (muy curioso el caso del Museo de Orsay), parece que “coartar” la libertad del visitante prohibiendo el selfie es un sinsentido. Sin embargo, algunos grandes museos como el Museo del Prado prohiben sacar ningún tipo de instantánea en sus salas aunque, todo deba ser dicho, se deba al beneficio que sacan con la venta de las imágenes en libros y merchandising.

Me gustaría dejar claro que entiendo que los selfies acercan a los visitantes las obras de arte, las hacen más cercanas, con un “aura” menos infranqueable pero puede ser un arma de doble filo, baste ver los lamentables casos de selfies en museos de Beyoncé o Shakira. Si vas a compartir un pensamiento o alguna inquietud, es más que loable, pero una imagen como al que le da igual el fondo, tanto le vale detrás un paisaje que una obra de arte mientras salga su “ego virtual”. ¿Hay algún tipo de pedagogía detrás? ¿Más bien no será el cuadro por el cuadro? Un ejemplo de cómo las nuevas tecnologías traen consigo algunos contras, como la reducción de mundo del objeto a lo virtual. Y tomando prestadas estas palabras de Rosa Olivares, de como a veces: “una población que tanto avanza en el uso de nuevas herramientas tanto retrocede en la comprensión de sus actos”. La tecnología es un gran avance, no planteo el dejar de usarla pero, el cómo lo hacemos, es el quid de la cuestión.

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selfie_shakira_pique_louvreLlevando el debate a un tono más extremo, el selfie en los museos también puede ser entendido como irreverente. Me permito trasladar aquí estas palabras de Francisco Calvo Serraller que, aunque demasiado tajante en su postura, dice esto: “En la medida en que la foto pasa a la esfera pública, influye en la percepción pública”. Véase el caso de la imagen en la parte inferior. ¿Un vaticinio o una pura especulación?

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Pasando a hablar de los beneficios de los selfies en los museos, ya he apuntado antes que, el fundamental es acercar a los visitantes las obras de arte, hacerles partícipes, que “interactúen con ella”. Por supuesto, el visitante tiene que sentirse parte del museo, un patrimonio que también le pertenece. Bartolomeu Marí, ya exdirector del MACBA, decía que lo veía positivo ya que rompía la rigidez del público ante las obras de arte, ya que, formar parte de la obra hace que nos identifiquemos con ella.

Quizás una buena solución sea disfrutar de la visita y, tras la misma, tomar fotografías, y tras salir del museo o en un descanso, compartirlas. Ese es el consejo final del post “Entre selfies anda el juego” escrito por Aitziber Urtasun. Otra percepción la aportaba Rosa Olivares en su artículo de opinión en Exit-Express, retrotrayéndose a la historia del selfie, que no es otra que la popularización del uso de la fotografía y del tradicional autorretrato, tan habitual en la historia del arte.

Otro factor fundamental a favor del selfie es que puede transmitir de una manera exponencialmente más rápida que antaño las colecciones que “atesoran” los museos, los mensajes de las obras, a personas que, por ejemplo, no podrían verlas de otro modo (por ubicación geográfica, por desconocimiento, etc).

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Una opción equilibrada, sin cohibir libertades ni en uno ni en otro sentido, podría ser la que sugiere Peter Bazalgette, presidente del Arts Council del Reino Unido: ¿Y si se decretasen horas libres de selfies en las museos? Sirva como curiosidad y confirmación del avance de este nuevo hábito en los museos que ya existe un museo dedicado al arte del selfie en Filipinas.

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Museos y redes sociales: el caso del Museo Cerralbo

¿Cómo entienden las redes sociales los museos? Dentro de la serie de post dedicados a conocer las estrategias de los museos españoles en el entorno 2.0, hoy me detengo en el Museo Cerralbo de Madrid, un museo que debido a reformas permaneció cerrado durante un tiempo largo pero cuyo regreso ha sido muy fuerte no sólo a nivel de actividades sino, sobre todo, en lo que ha redes sociales se refiere.

A continuación podéis leer sus respuestas a las inquietudes que les he preguntado sobre su comunicación online en entornos sociales, de las que se pueden extraer conclusiones sobre las tendencias de difusión en el sector museístico (utilidad de cada red social, existencia o supervivencia de medios para gestionar las mismas, valoración de eventos como la MuseumWeek… ), todo ello atisbando temas un tanto escabrosos como la figura del Community manager cultural (me pregunto: ¿se le da suficiente autonomía? ¿Ya existe esta figura exclusiva en los museos?).

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Vuestra web, al igual que la del Museo del Romanticismo, también dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, podría en principio parecer poco dinámica pero, sin embargo, es bastante usable y cuenta hasta con visitas virtuales. ¿Cómo valoráis en general el site? ¿Cuando fue creado? ¿Qué echáis en falta y que os gustaría mejorar?

Estamos satisfechos con ella, en líneas generales, aunque la gestión se hace directamente desde el museo y conlleva una dedicación añadida, puesto que se procura una actualización continua. No obstante, la web del museo tiene una plantilla algo estática y limitada y el sistema de gestión que actualmente utilizamos es lento y como siempre no responde a todas las necesidades que tenemos. En cuanto al impacto, no tenemos herramientas para medir las visitas de la web. Fue creada con motivo de la reapertura del museo. Ahora mismo, desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se está implantado un nuevo sistema de gestión (Magnolia) paulatinamente en los museos estatales directamente dependientes, entre los que nos encontramos, y confiamos que aquello que podamos echar en falta o nos gustaría mejorar pueda hacerse con esa nueva versión, por lo que nos lo reservamos ;D

Os podemos encontrar en diversos perfiles sociales (Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest…) pero, ¿cuál es la estrategia de contenidos en cada una de ellas?

Las cifras de seguidores que a continuación se muestran son todas a fecha del 18/02/2015. En todas ellas, interactuar y relacionarnos con el público, que puede o no habernos visitado. Son todas ellas para distintos targets pero procuramos cuidarlos a todos y hacer una gestión muy personal.

Facebook (6726  seguidores, 18/02/2015) es más estático y a nivel del número de seguidores es más lento y progresivo que otras redes sociales. A nivel de contenidos, sin embargo, y en líneas generales son más elaborados, pero sorprendentemente a mayor nivel de elaboración, no siempre mismo impacto o respuesta del público, como ocurrió con #CerralboenelMAN cuyos contenidos elaboró la conservadora responsable de colecciones arqueológicas del museo coincidiendo con la reapertura del Museo Arqueológico Nacional (MAN) por la estrecha vinculación de parte de las colecciones de ese centro que fueron donadas por el marqués de Cerralbo, nuestro fundador, gran impulsor de la Arqueología en España.

Por otro lado, hemos comenzado temas con paralelismo en otras Redes Sociales como #ConLosBrazosAbiertos (se implicó a todo el personal del museo, fijo o eventual, para que elijan una pieza y la describan con sus propias palabras, de modo que se invita a visitar el museo y como mensaje de fondo queremos transmitir que el Arte o el Museo está al alcance de todos, que no hace falta ser un erudito para poder disfrutarlo y que cada uno tiene un objeto o una visita propia)  o el #NeodandismoestáEnLaCalle (Pinterest), además de nuestro ya clásico #ElMadriddelMarqués que recorre la historia de los establecimientos centenarios de la ciudad que bien pudo frecuentar don Enrique y para el que además estamos preparando materiales y otras actividades en paralelo, o #CerralboLowCost contrastando piezas de la colección con objetos que ahora mismo son tendencia en el interiorismo, o #ComparteElCerralboCon, para destacar piezas de la colección, o #NuestraRecomendaciónDeLaSemana (museos, libros, películas, composiciones musicales… coetáneas y dignas de tenerse en cuenta), #MuseoEnLunes, por destacar algunas de las muchas que hemos implantado.

Fanpage del Museo Cerralbo. Detalle de la acción #NuestraRecomendaciónDeLaSemana

Fanpage del Museo Cerralbo. Detalle de la acción #NuestraRecomendaciónDeLaSemana

Twitter (14060 seguidores, 18/02/2015, justo en febrero de 2014 contábamos con 7700 lo cual indica un alto crecimiento a punto de duplicarse), es mucho más directo e inmediato con la dificultad de sintetizar todo en los famosos 140 caracteres. Tratamos temas de actualidad y proponemos iniciativas como #MC_Historia o #MC_reto para hacer partícipes a nuestros seguidores, aunque con desigual éxito según el tema elegido. La participación en iniciativas como #MuseumWeek o #AskAcurator nos han posicionado y poco a poco, nos han dado una visibilidad que antes no se tenía en esta red social. Fruto de esa fidelidad de muchos seguidores, se organizó el #EncuentroSecreto #soyCerralbiano el pasado septiembre con gran respuesta, ofreciéndose un concierto del Cuarteto Quiroga y una copa para poder intercambiar impresiones con todos ellos.

Pinterest (495 seguidores) con una presencia desde hace ya casi tres años, en el último año hemos habilitado 14 nuevos tableros de los 20 propios y tenemos 5 nuevos en preparación con los que pretendemos relacionar visualmente el museo con la estética contemporánea y sacar rendimiento a la facilidad de su manejo al permitir “repinear” así como a las opciones que ofrece como la inclusión de mapas de localización, que nos han sido muy útiles en tableros como Dónde estamos o Museos amigos, en el que hemos recogido a todas aquellas instituciones extranjeras en relación con la nuestra, bien por ser casas-museo de la época o museos de coleccionistas, con las que mantenemos un contacto activo. Además, otras instituciones o particulares nos han invitado a colaborar lo que nos honra (dos tableros).  Algunos compañeros de otros museos se han inspirado, previo comentario, en ellos lo que nos satisface.

Tablero ¿Cómo nos veis" de la cuenta de Pinterest del Museo Cerralbo

Tablero ¿Cómo nos veis” de la cuenta de Pinterest del Museo Cerralbo

Entre todos ellos, y por éxito que han tenido entre los seguidores destacamos

https://es.pinterest.com/mcerralbo/d%C3%B3nde-estamoswhere-are-we/

https://es.pinterest.com/mcerralbo/c%C3%B3mo-nos-veishow-do-you-see-us/

https://es.pinterest.com/mcerralbo/selfies-en-el-cerralboselfies-at-the-cerralbo/ (es el más reciente y creado con motivo del #MuseumSelfieDay en enero de 2015 y aún pendiente de actualización, captando las fotos de los seguidores de Instagram u otras RRSS)

https://es.pinterest.com/mcerralbo/con-los-brazos-abiertos/

https://es.pinterest.com/mcerralbo/arriba-y-abajo-upstairs-downstairs/ (que nos permite rendir homenaje al personal de la casa del marqués y  a esos espacios hoy desaparecidos por la adaptación del palacete a su nueva función como museo)

https://es.pinterest.com/mcerralbo/oficios-del-pasado/

https://es.pinterest.com/mcerralbo/el-neodandismo-est%C3%A1-en-la-calle/ (relacionando la estética del dandy con lo contemporáneo y el streetstyle o el fenómeno hípster)

https://es.pinterest.com/mcerralbo/diy-del-xix-al-xxi-s%C3%B3lo-hay-un-paso/ (DIY tan de moda hoy día tiene una clara fuente de inspiración en el XIX y principios del XX)

Instagram (1293 seguidores) supone la forma de abrir el museo a través de imágenes estéticas de detalles que llaman la atención. La utilización de etiquetas y la geolocalización son herramientas de gran utilidad y permite un fácil seguimiento de las imágenes colgadas por el público que nos visita. Buena prueba de ello es el número de seguidores respecto al de publicaciones (150) que indican un nivel de seguimiento respecto al de instituciones similares que triplican publicaciones.

Tanto en Facebook como en Twitter vais aumentando vuestros número de seguidores pero, en comparación con Instagram, llama mucho la atención el elevado número de este último. ¿Desde cuando contáis con cuenta en esta red social? ¿El engagement generado quizás revela que ahí se encuentra vuestro visitante potencial?

Desde junio de 2013. Como ya hemos adelantado, sí, Instagram es sin duda y actualmente nuestra Red Social por excelencia, sin menospreciar a Twitter.

En cuanto a Pinterest, se trata de una red que parece sólo usan las grandes pinacotecas y que estuvo de moda, pero ésta se ha ido disipando… ¿Os sigue pareciendo interesante? ¿Por qué decidisteis abrir cuenta aquí en vez de Google plus?

Mucho por lo que hemos comentado, nos permite otros discursos visuales que generan un gran atractivo hacia el museo. Cuando eliges una red frente a otra, es porque el CM está más familiarizado y tiene su propio perfil en cada una de ellas. La inmensa mayoría de los museos estatales no cuenta con un CM dedicado exclusivamente, sino que es personal del museo al que le gusta la comunicación y que dedica mucho tiempo a ello, e incluso recursos propios y tiempo fuera del horario laboral propio del funcionario o personal laboral… las redes sociales requieren dedicación, mimo, atención personalizada y de vez en cuando conviene “desinfoxicarse”.

¿Qué herramientas de gestión y monitorización usáis para redes sociales? ¿alguna de pago?

Ninguna de pago, las propias que cada red ofrece de modo gratuito. Hootsuite, para programar en ocasiones, y el Storify para hacer seguimientos de publicaciones, pero no siempre.

Por último, estáis desarrollando visitas para bloggers, como el caso del evento #soycerralbiano, al que tuve la suerte de poder asistir. ¿El trato con bloggers en lugar de con la prensa tradicional os parece más efectivo para atraer visitantes al Museo? ¿Tenéis preparado algún evento nuevo para dinamizar y abrir más al público vuestra Colección?

También tuvimos con bloggers de moda en octubre organizado por Bazar Me lo Pido. Y por supuesto que tenemos más eventos reservados pero son todos sorpresa y queremos mantener la reserva por ahora, para que sigan todos bien atentos nuestros pasos, aunque esta primavera la reapertura del Templete del jardín, que está siendo intervenido, traerá alguna acción asociada.

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Entrevista a María Edwards, ganadora de la primera convocatoria de la Red Europea de Arte Digital y Ciencia

Este año LABoral Centro de Arte y Creación Industrial se ha incorporado a un proyecto que apuesta por dos disciplinas que tradicionalmente se han entendido como opuestas: la Ciencia y el Arte, y por supuesto con ella, la tecnología. La iniciativa se llama la Red Europea de Arte Digital y Ciencia y se encuentra liderada por una institución pionera e histórica en el desarrollo del arte tecnológico o new media, Ars Electronica. Con el fin de crear un circuito de exhibición de obras en este campo, generando redes de trabajo internacional y llegando así a nuevas audiencias, a esta iniciativa se han sumado otras ocho instituciones: a nivel científico, el Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile y culturales, LABoral (Gijón, España), el Center for the Promotion of Science (Serbia); DIG Gallery (Eslovaquia); Science Gallery (Irlanda); Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento (España); Zavod K6/4 (Eslovenia); y GV Art (Reino Unido).

En enero lanzaban su primera convocatoria de residencia artística, que consistía en una doble residencia primero en el ESO (la principal institución astronómica intergubernamental europea y el observatorio más productivo del mundo) y una estancia posterior en Futurelab de Ars Electronica en Linz. Recibieron 147 propuestas procedentes de 40 países de todo el mundo y la residencia ha recaído en la chilena María Edwards por su proyecto Encuentros/Taller/2015.

jurado Red Europea de Arte Digital y Ciencia

El jurado de la Red Europea de Arte Digital y Ciencia reunido para la elección final

Aparte de todos los recursos de los que la ganadora podrá hacer uso para su trabajo en ambos centros, su pieza se expondrá en el Festival Ars Electronica que se celebra este año entre el 3 y el 7 de septiembre en Linz y, a partir del 12 de noviembre, como parte de una exposición en LABoral en Gijón.

La obra de María trabaja con conceptos como la levedad, la gravedad o el peso, donde la poesía y la matemática se entremezclan dando paso a piezas que en su sencillez están cargadas de un amplio simbolismo universal. Aquí podéis leer una entrevista con la artista sobre lo que ha supuesto para ella la concesión de este premio:

¿Conocías la existencia, previamente a solicitar la convocatoria, de la Red Europea de Arte Digital y Ciencia? 

Para ser honesta no la conocía, sí la ESO y sus centros de investigación y observación astronómica ubicados en el Desierto de Atacama, siempre quise visitarlos pero nunca tuve la posibilidad de hacerlo.

¿Qué opinión te merece y qué es lo que más valoras como artista de esta convocatoria?

Sin duda lo que mas valoro de esta convocatoria es la apertura de nuevos espacios para el desarrollo creativo, el cruce y la conexión con disciplinas que parecen distantes al mundo del arte, pero que en esencia surgen, a mi parecer, de un mismo principio o de una misma inquietud; la búsqueda incesante por comprender y hacer aprehensible el origen y devenir de todas las cosas… cada una mediante sus propios mecanismos y procedimientos, pero ambas partiendo de la observación, la investigación y la reflexión, detonando en la manifestación de ideas, teorías, descubrimientos o construcciones…

Lo mas valioso de todo esto, siento que es el gesto generoso por parte de la ciencia, representado en este caso por ESO en Chile y Futurelab de Ars Electronica en Linz, al abrir y permitir entrar el arte a su espacio de investigación, confiando y reconociendo con ello su potencia y valor, así como lo inspirador que puede ser la uno para el otro. Siendo coherente a la idea de que todos tenemos un origen común que nos conecta, así como todas las cosas necesitan de algo más para existir y que es en la relación entre unas y otras lo que permite que estas salgan a la luz.

Imagen del taller de María Edwards

Imagen del taller de María Edwards

Tu obra aunque se basa en la ciencia, como son las matemáticas o la astronomía, se traduce en soportes podría decirse que efímeros por lo poco artificial del material. ¿Dudaste a la hora de presentar tu proyecto por miedo a que no encajase con la idea más digital ligada a Ars Electrónica?

Sí, siempre dudo. Pero no por falta de convicción, aunque me falte mucho conocimiento frente a ciertos temas que me gustaría entender en profundidad, de alguna forma permito que la intuición actúe, aunque me lleve a tomar decisiones a veces un poco arriesgadas, confiando siempre en el primer impulso que me hizo sentido en un momento. Y para prolongar de alguna forma ese sentido, creo que debo ponerlo a prueba fuera, en espacios que escapan a mi lógica o a lo conocido, dejar que actúe, permitir nuevas posibilidades, y con ello abrirme a la sorpresa y el encuentro… que es de donde surge para mi la inspiración en el desarrollo de toda obra o proyecto.

En cuanto al tema de lo digital y electrónico, es cierto que en términos formales y esenciales, mi obra se distancia bastante de ello, y es ahí donde está el desafío; lograr ser fiel y consecuente con la esencia y el principio de mi trabajo, en cuanto a la producción de una obra que busca aproximarse a ideas del universo y de lo infinito, mediante la simpleza, precariedad y “substracción” material y técnica, con muy poco y casi de la nada, poder decir mucho, ser eficiente en cuanto al uso de lo mínimo para intentar aludir con ello a lo macro…Trabajar con la precisión, la exactitud, la belleza de lo simple y la armonía que puede encontrar todo esto cuando se cuenta con el soporte de las ideas y la tecnología en cuanto a sus principios mas básicos y originales…Me alivió bastante descubrir el significado de la palabra tecnología, que viene de una palabra de origen griego, “formada por téchnē (arte, técnica u oficio, que puede ser traducido como destreza) y logía (el estudio de algo)”. O sea, lograr esa destreza de la “técnica” para plantear materialmente la idea que va tras el estudio y observación a realizar. Se me hizo mas cercana aún, cuando conversando justamente del tema, un amigo me dijo que no hay nada mas tecnológico que un libro.

Has estudiado Bellas Artes y cinematografía y ello se traduce en la estética y poética en la que presentas tu obra pero, ¿de dónde proviene tu interés por la matemática? ¿Cómo salvas el desnivel entre disciplinas en teoría contrapuestas? 

Por lo general “las cosas” o la experimentación con ellas a nivel material, me lleva a las ideas, a la reflexión y a la búsqueda de teorías, como las planteadas en el ámbito de las ciencias y las matemáticas. Es por medio de la experimentación y del hacer donde surge mi aproximación y los intereses diversos frente a temas al perecer contrapuestos. Cuando me aproximo a ellos desde la intuición, desde la búsqueda de soluciones, es cuando surge ese deslumbramiento, al ver que ciertas operaciones que realizo a la hora de construir mi obra, tienen un origen y una conexión que se escapa y que va mucho más allá de esos pequeños gestos que ejecuto en mi taller, o en la calle o en ciertas acciones cotidianas… Finalmente todo ello responde al modo en que se organizan y funcionan todas las cosas en la naturaleza, en el universo y dentro de nuestro propio cuerpo. Hay un orden que puede ser traducido en números, así como en notas musicales, que se manifiesta tanto en el universo como en el espacio próximo de la calle, de mi taller y incluso de mi propio cuerpo.

Obra de María Edwards, "Blackboard 7. Et sic in infinitum", 2013.

Obra de María Edwards, “Blackboard 7. Et sic in infinitum”, 2013.

¿Podrías explicarnos brevemente en base a qué cálculos matemáticos consigues que tus obras “leviten” o en qué consiste el proceso de producción de la pieza? 

Trabajando con el propio peso y contrapeso de las cosas, con el equilibrio, la tensión y levedad. Mas que cálculos matemáticos los veo como ejercicios y “puestas a prueba” de lo que mi propio cuerpo es capaz de realizar.

Si yo logro sostenerme en un pie sobre un piso, sobre una mesa, para llegar al punto más alto de mi taller y de ahí colgar el hilo de donde penderá el plomo, piedra o peso equivalente a la pieza móvil que cuelgue desde el otro extremo del hilo, desde el otro extremo de la habitación, entonces consigo construir la obra, o una parte de ella al menos… y permitir luego que esta actúe y que su propio peso sea el que impulse el movimiento, la rotación constante sobre su propio eje…y si no es así, me veo obligada a la tarea de descubrir un nuevo mecanismo o incorporar otro elemento que haga posible el movimiento en algunos casos, en otros, quedo conforme sólo con la detención y permanencia levitante de estas “piezas” o elementos que van quedando suspendidos y esparcidos dentro del espacio.

En algunos la presencia de ellos es importante, mientras que otros están sólo como pretextos para hacer aparecer el espacio vacío que queda entre uno y otro.

Finalmente cada pieza que cuelga es como la prolongación y permanencia de un gesto realizado en el espacio por el cuerpo, en este caso por el mío. Algunos incluso escapándose de todo cálculo y respondiendo más a un movimiento y suerte de “destreza” alcanzada en un cierto momento, que sería difícil de replicar si así lo quisiera.

Estos serían de alguna forma los ejercicios para la construcción de las piezas móviles, para las demás funcionan o surgen un poco de lo mismo, como simples soluciones y operaciones de nuevas combinaciones y relaciones posibles frente a los encuentros y objetos que voy recolectando.

Tras todas las piezas esta siempre la idea de “constelar” de alguna forma las “cosas” dentro del espacio, o las ideas dentro de las pizarras, o bien los trayectos y detenciones dentro del recorrido por la calle y la ciudad… de ahí la conexión con las estrellas y las constelaciones.

Hay una frase de Walter Benjamin que siempre me a inspirado mucho “las ideas son a los conceptos como las estrellas a las constelaciones”.

María Edwards, "Constellation IV (from the ground)"

María Edwards, “Constellation IV (from the ground)”

Con los conocimientos en tecnología que adquirirás en el Future Lab de Ars Electrónica en Linz, ¿cómo crees que afectará a tu producción? ¿Utilizarás todas las novedades que te ofrece la tecnología incorporando por ejemplo otros materiales más tecnológicos? 

Sin duda creo que afectará, en principio esa es la idea, ir abierta a nuevas posibilidades, nuevas soluciones, poner a prueba y en disposición mis ideas y construcciones, pensarlas y replantearlas bajo el amparo de “tecnologías” desconocidas, pero siendo fiel siempre a esa economía, simpleza y “sustracción” material y técnica que inspira y caracteriza mi hacer. No quisiera ir con una idea ni juicio preconcebido de lo que significa “tecnología” más que con la noción que me deja su definición original de destreza, oficio y estudio.

Más que utilizar todas las “novedades” que puede ofrecer la tecnología en disposición del arte, me inquieta encontrar tal vez un solo principio básico del cual valerme, lo primordial, algún elemento dentro del amplio abanico tecnológico que resuene y me haga sentido, debe existir algo que este en coherencia y conexión con los procedimientos y “técnicas” que aplico de forma más intuitiva en mi trabajo, y algo de ese principio, imagino lo encontraré también en las “técnicas” aplicadas dentro del campo de las ciencias en los observatorios que visitaré en el Desierto…

Pero para ser honesta, frente a cada nuevo proyecto prefiero no esperar demasiado, eso creo inevitablemente fuerza un poco las cosas, las rigidiza e impide que los sucesos pasen de forma natural. Suele ocurrir que al estar con una idea preconcebida de las cosas fijamos mucho la atención en esa idea que está dentro y nos perdemos un poco de lo que esta pasando fuera…Por eso mi postura es ir abierta a que surjan nuevas posibilidades, que inspiren el desarrollo creativo del trabajo y la investigación, desde un nuevo comienzo, desde otro escenario y otro espacio.

Creo que frente a cada nueva experiencia siempre aparece una “nueva luz”, que no tiene por que ser necesariamente nueva, puede ser algo que tenga mil años como las estrellas y que siempre haya estado ahí, pero quizás nunca nos detuvimos realmente a contemplarla de forma consciente y a ver todas las posibilidades que existen en ella.

¿Cuáles son tus referentes artísticos?  

Mis referentes no son solo necesariamente artistas visuales. Siempre he encontrado mucho en la literatura, la poesía, algunos pensamientos filosóficos y científicos también, como la geometría fractal y el planteamiento pitagórico en relación a la astronomía, la música y las matemáticas.

Si tuviera que nombrar a algún artista visual sería Joseph Beuys, al conocer su obra más en profundidad pude encontrarme con Rudolf Steiner y de él, recientemente descubrir y sorprenderme con el concepto de Euritmia, como “el arte del movimiento corporal” expresado en los “tres aspectos del alma: pensamiento-sentimiento y voluntad”… Esta idea planteada hace tanto por Steiner y con la que me encuentro ahora, no es pura coincidencia, aparece de alguna forma como otra luz que le da sentido a mi búsqueda, la que pretendo continuar en esta residencia.

En el ámbito de la literatura está el movimiento “Oulipo“, un grupo de experimentación literaria formado por escritores y matemáticos franceses en los 60, que buscaban construir su obra usando técnicas de escritura limitada, auto imponiéndose restricciones que les permitieran nuevas formas de creación. Así como también la figura del “flaneur“, que toma Walter Benjamin de la poesía de Baudelaire; este hombre que se pierde en la ciudad y “ hace del deambular sensible, su arte”.

Volviendo al arte, puedo encontrar algunas referencias en la obra de Matta Clark, Víctor Grippo y Francis Allys, así como del movimiento neo concreto, me inspira el trabajo de Lygia Clark y Mira Schendel entre otros.

Hay algo de todo esto que creo se relaciona directamente con mi trabajo y mucho que sirve más que nada de pura inspiración y aliento.