El autor como productor: los fab labs

Resulta más que obvio decir que la llegada e implantación de las nuevas tecnologías en nuestras vidas ha afectado a la manera en que nos comunicamos, cada vez más virtual, a un nuevo modus vivendi que, por supuesto, también ha tenido sus consecuencias en el ámbito artístico propiciando nuevas formas de producción. Ahora más que nunca podemos decir que somos post-humanos o incluso cyborgs -tomando prestado este concepto utilizado por Donna Haraway en su Manifiesto para Cyborgs (1995), y que ha sido adoptado por la práctica feminista en internet desde mediados de los años 90-. Las nuevas tecnologías han venido a realimentar el viejo sueño benjaminiano del autor como productor o la inmersión del artista dentro del tejido productivo de la sociedad, o al menos, esta es la teoría. Teoría que debe intentar llevarse a la práctica e inculcarse también desde la educación.

Como parte de este proceso de fomentar la curiosidad, la creatividad y sobre todo, el pensamiento crítico, surge AuLAB, proyecto de innovación educativa llevado a cabo en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial. A grandes rasgos, su intención final es fomentar una reflexión crítica sobre el papel de las nuevas tecnologías en el contexto educativo, cambiado la relación de alumnos y profesores de usuarios pasivos de estas a conocedores activos y por qué no, proactivos de las mismas. En el siguiente enlace podéis consultar la plataforma online abierta que recoge y documenta la evolución y experiencias de profesores y alumnos en este proyecto.

En la misma línea de favorecer el conocimiento, potenciar la creatividad pero más enfocado a la investigación, surgieron a principios de los años 2000 los conocidos como Fab Labs. Nacieron como una gran red de laboratorios locales a iniciativa del Center for Bits and Atoms del MIT (Massachusetts Institute of Technology). Su misión es permitir a cualquier persona tener acceso a herramientas de fabricación digital, abriendo así el camino a la individualización de la producción. La red mundial existente de fab labs, con laboratorios en más de 30 países como Reino Unido, Islandia, Francia, Alemania, Japón, la India o Chile, permite el poder compartir no sólo documentación si no, sobre todo, experiencias, construyendo así una de las mayores redes de conocimiento distribuido del mundo. Para constatar su alcance os remito a este mapa que Román Torre, en LABlog el blog de Laboral, en su post ¿Qué es un Fab lab? ¿Qué es lo que pasa ahí dentro?, nos proporcionaba. También podéis encontrar más info sobre todos los fab labs en la web www.fablabs.io. Los equipamientos disponibles en estos espacios de producción son, de manera muy general, máquinas controladas por ordenador, que permiten producir objetos físicos a partir de diseños digitales, así como proyectar y crear herramientas y dispositivos electrónicos.

Proceso de fabricación en FabLAB Asturias

Proceso de fabricación desarrollado en el FabLAB Asturias

En España, destacan el Fab Lab de Barcelona, el Fab Lab de Valencia, el MediaLab-Prado y el fabLAB Asturias de LABoral. En este último, el próximo 10 de noviembre comienza la sexta edición del Curso de Introducción al uso del fabLAB. Mediante herramientas como plotters de corte, fresadoras, cortadoras láser o impresoras 3D, complementadas con el uso de distintos tipos de software, permite, no sólo a artistas que trabajan con los nuevos medios -como inicialmente se pueda pensar- sino también a arquitectos, diseñadores, investigadores o ingenieros, conocer los últimos procesos de diseño y métodos de fabricación. Lo curioso es que, para este curso de 10 plazas, que se suele llenar, no hacen falta conocimientos previos. Aunque en el curso se trabaja con herramientas-software con licencia libres o que no lo son (en función de la disponibilidad, conveniencia o estandarización), siempre se insta a que los participantes utilicen programas libres, como inkscape, librecad, freecad, openscad y, en general, en casi todos los talleres se utiliza casi exclusivamente software libre.

En palabras de David Pello, coordinador de fabLAB Asturias: “Con este curso los alumnos pasan a ser socios del fabLAB por un año, con lo que normalmente vienen a hacer sus trabajos con las máquinas, a consultarnos cosas, etc, con lo que pasan a ser usuarios activos, y continúan aprendiendo. Algo que siempre digo al terminal todos los cursos y talleres que hacemos es que no acaban en ese momento, ya que el fabLAB es un recurso abierto”.

El caso de un fab lab, entendido como asociación independiente, es el Makespace Madrid, espacio ubicado en la capital y surgido de una iniciativa gestionada por una asociación sin ánimo de lucro, impulsada por los miembros de una comunidad de desarrolladores de tecnología e innovación. En él se ofrecen las últimas herramientas para la creación de prototipos y el desarrollo de productos y proyectos creativos y tecnológicos. Lo que mejor define a esta comunidad y su punto fuerte es, sin lugar a dudas, la producción colaborativa y el intercambio de saberes entre sus miembros. Entre las áreas sobre las que están trabajando está la impresión 3D, la electrónica y los procesos de innovación abierta. Parte de sus actividades son la participación en eventos y talleres de tipo internacional como elInternet of Things Day y el Freedom Hardware Day.

Freedom Hardware Day. 20 de Abril 2013. Makespace Madrid

Freedom Hardware Day. 20 de Abril 2013. Makespace Madrid

He querido saber de manera directa el uso real que los artistas que trabajan con las nuevas tecnologías encuentran en los fab lab, en concreto, en el fabLAB de LABoral. Para ello, he realizado un pequeña entrevista al colectivo Laramascoto, formado por Santiago Lara y Beatriz Coto, socios fundadores de Makespace Madrid aunque afincados en Gijón, y quienes hacen uso además del fabLAB de LABoral. Su trabajo es fruto de una hibridación entre técnicas, una fusión de la técnica más primitiva, el dibujo, con la tecnología más actual. Esto es lo que me han contestado:

¿Son útiles los recursos que ofrece fabLAB Asturias?
Si, muy útiles, tanto los recursos técnicos como humanos. Es un espacio donde, a parte de poder usar máquinas complejas y muy costosas para el usuario, cuentan con seminarios y talleres para aprender el manejo de varios dispositivos. Además es un espacio que genera comunidad.

¿Favorece como entorno de relación y co-creación con otros artistas?
Nosotros concretamente hemos trabajado en un proyecto cerrado donde la experimentación era la propia técnica, pero no ha habido colaboración o relación con otros artistas. No sabemos hasta qué punto se producen trabajos colaborativos dentro del fabLAB. Lo que si resulta muy interesante es que este espacio cuenta con un personal técnico muy preparado, que permite a artistas que no están familiarizados con las herramientas acceder a ellas de una manera fácil y efectiva.

¿Recomendarías su uso?
Si, sobre todo para creadores interesados en las nuevas formas de producción y nuevos lenguajes.

¿Qué mejorarías?
Una iniciativa que resulta muy interesante son las jornadas de puertas abiertas donde la gente puede acceder de forma gratuita a las herramientas. Sería bueno incidir en este tema: generar más espacios de reunión y de aprendizaje colectivo entre usuarios, a modo de OpenLab. También estaría bien crear redes activas con las instituciones artísticas, tanto públicas como privadas.

Para terminar me gustaría invitaros a ver, en este vídeo, un pequeño resumen visual de lo que sucede dentro de un fab lab, así como os dejo esta reflexión hecha por Tomás Díez, responsable del fab lab de Barcelona.

“Primero sacamos la producción a los polos industriales. Luego perdimos nuestra capacidad para fabricar y ahora todo se hace en China. Hemos llegado a un punto absurdo en que lo único que producimos en las ciudades es basura”.

¿A dónde va a parar nuestra insaciable sed de datos?

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Fotografía tomada de http://www.identi.li

Mucho se ha hablado ya del conocido como Big Data o la capacidad de procesar grandes cantidades de datos, datos que somos nosotros mismos quienes diariamente, con nuestros movimientos en internet, “subimos” de manera gratuita a la Red. Hace poco leía sobre el tema y me encontraba con la denominación de que esos datos conforman nuestro ADN virtual. Una acepción que no me pudo parecer más acertada para definir nuestro yo más tecnológico en plena era digital. Y es que, a todas horas, todos generamos datos aunque estemos todavía empezando a ser conscientes de ello. A primera vista, todo ello parece conducir a hacernos la vida más fácil. Por ejemplo, si mi portátil se rompe, puedo haber subido copias de mis documentos en Google Drive o servidores similares. Si pierdo mi móvil, no pasa nada porque tengo todas mis fotos personales en mi cuenta de icloud. Por no hablar de las redes sociales, puedo haber perdido el contacto con amigos de mi infancia, pero seguir su día a día como si el contacto diario siguiese mediante Facebook. Pero, ¿y los contras?

Parece que cuanto más importante ha de ser nuestra privacidad, invadidos como estamos por tanto intrusismo publicitario, más vulnerable nos hacemos creyendo en la inocencia de la democracia de la Red. Así, cuando aceptamos las cookies de un determinado sitio web, sin saberlo, estamos dando información sobre nuestros hábitos de navegación a terceros. Otro ejemplo, es la IP de nuestro ordenador o de la red wifi a la que estemos conectados, ésta nos geolocaliza y da información de nuestro día a día a gigantes como Google que luego venden nuestra información traducida en datos para fines comerciales. ¡Y qué decir de los miles de registros de transacciones de compra! Es escalofriante descubrir que, cada día, generamos 2,5 trillones de bytes con los que el consumo de la energía diaria ya supera un 2%. Y es que ya tiene un impacto energético que no es nada trivial. Pero, sobre todo, ¿a dónde van a parar todos esos datos? ¿A la famosa nube? Pues bien, esos datos son vendidos a empresas donde se guardan, estudian y hasta prevén nuestros patrones de conducta.

Para tomar conciencia de todo lo que, de verdad, implica beneficiarse del uso de las nuevas tecnologías en nuestro día a día, se ha desarrollado en el CCCB de Barcelona el proyecto conocido como estación BETA. BETA, como todos sabemos en el lenguaje informático, describe la versión de un programa que se lanza al público pero que se encuentra en proceso de testeo. La exposición Big Bang Data es la primera de la serie de exposiciones de este proyecto destinado a hacernos pensar sobre los cambios a los que estamos sometidos en la era digital cuando todavía no tenemos perspectiva suficiente para poder mirar atrás y llegar a conclusiones contrastadas.

Aunque esta muestra puede verse ahora en Barcelona, el próximo mes de febrero llegará a la Fundación Teléfonica. Antes de que los madrileños podamos verla, he podido visitarla “online” en la web que ha sido creada al efecto y me han llamado la atención las siguientes obras por las reflexiones que traen consigo. Comenzamos por “Face to Facebook“.

Paolo Cirio i Alessandro Ludovico. "Face to Facebook", 2011. Imagen: Flickr. Créditos: Ars Electronica. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0.

Paolo Cirio i Alessandro Ludovico. “Face to Facebook”,2011. Imagen: Flickr. Créditos: Ars Electronica. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0

Se trata de una intervención artística realizada utilizando como soporte el propio internet y donde los artistas Cirio y Ludovico robaron la información de un millón de perfiles personales de Facebook y los clasificaron después por sus rasgos faciales. Con estos datos crearon una página de contactos falsa llamada Lovely-Faces.com. A lo largo de sus tan sólo cinco días de vida, el proyecto recibió más de mil menciones en medios de comunicación, once amenazas de demanda y varias cartas de los abogados de Facebook. ¿Sienta mal cuando te hacen justo lo que tú haces a los demás no? Otro proyecto que se podría calificar como de activismo pro-común, aunque no pertenece a esta muestra, es “Google Wil Eat Itself“, realizado por los mismos artistas en 2005, y que era una crítica a la apropiación comercial de internet por parte de Google. Consistía en una especie de autocanibalismo virtual,donde los artistas utilizaban el propio sistema de monetización de Google, Google Ad Sense, para comprar acciones de la propia empresa mediante los beneficios obtenidos de las campañas realizadas con su propio programa. Por supuesto, las webs donde obtenían los ingresos por anuncios, no eran reales, sino webs ocultas creadas por ellos mismos.

Otra obra, “Internet Machine” de Timo Arnall, ha sido creada especialmente para esta exposición e introduce a los visitantes en los aspectos espaciales y arquitectónicos de los centros de datos, aquellos lugares donde se almacenan millones de datos así como aplicaciones y servicios. Esta instalación permite imaginar el “estar allí” y mediante la fisicidad busca romper la noción de que estos espacios son inmateriales o lo que entendemos por la nube. Resulta curioso saber que Facebook tiene su centro de datos en el Ártico, una inmensa nave situada en un lugar tan frío para así poder ahorrarse parte del aire acondicionado que se necesita para poder mantener tal cantidad de información en filas de procesadores.

24 horas photos” es una instalación formada por un mar de fotografías impresas que corresponden a las imágenes subidas por usuarios a Flickr en un periodo de 24 horas. El propósito de esta instalación es mostrar el diluvio de imágenes que la red condensa a cada segundo y cómo nos hemos habituado a consumirlas, así como tomar conciencia del hecho que las fotografías pasan del ámbito privado al público al subirlas a la red. Y es que no te fíes tampoco de la nube. ¿Recordáis hace menos de un mes como diversas cuentas de icloud de famosas han sido hackeadas?

Erik Kessels, "24 HRs in photos", 2011. Imagen: Flickr. Créditos: Jacqueline Poggi. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0.

Erik Kessels, “24 HRs in photos”, 2011. Imagen: Flickr. Créditos: Jacqueline Poggi. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0.

Por último, “Where the F**k was I” surge cuando, en 2011, los investigadores informáticos Alasdair Allen y Pete Warden descubrieron que el iPhone almacenaba información sobre el historial de localización de su propietario, sin su conocimiento. James Bridle extrajo de su teléfono el archivo en el que se almacenaban estos datos, y produjo con ellos un libro que muestra en mapas sus desplazamientos entre junio de 2010 y abril de 2011. ¿Recuerdas todos los lugares en los que has estado? Pues al autor le sorprendió descubrir cómo esta memoria digital mostraba lugares que ya había olvidado haber visitado y otros en los que nunca había llegado a estar, a consecuencia de los errores del sistema. Un tema muy interesante y en boga el de la geolocalización, que redes sociales como Swarm, antiguo Foursquare, quieren explotar.

Y después de todo lo dicho, ¿te sigues fiando de internet? ¿Seguirás haciendo uso de la nube? Parece no nos queda otro remedio..

Entrevista a Juan Merodio sobre el uso de las redes sociales en Museos

Juan Merodio es uno de los principales expertos en España en Marketing Digital, Redes Sociales y Web 2.0. Ponente habitual en congresos de reconocido prestigio internacional así como profesor de las mejores Escuelas de Negocio y Universidades, entre las que destacan la Rey Juan Carlos, Universidad de Barcelona o el Instituto de Empresa. Desde My Art Diary, hemos podido entrevistarle y así conocer su punto de vista sobre cómo los Museos se están enfrentando a los retos que supone la Web Social.

museos redes sociales

P. Al contrario que en otros sectores como la moda u otros bienes de consumo, el sector artístico es uno de los que muy tímidamente empieza a comprender lo que implica estar en las redes sociales. Su incursión, a día de hoy, va con retraso con respecto al resto de sectores. Desde tu punto de vista, ¿En qué notas que los Museos todavía no se han adaptado al entorno 2.0?

R. Realmente creo que es un sector que podría sacar mucho partido de internet, redes sociales y las nuevas tecnológicas, pero probablemente con conservadurismo no han decidido dar el salto de una manera más profunda.

P. Cuando hablamos de Social Media en general, hay que desterrar mitos y entender que el Community Manager no sólo debe postear contenidos sino, además, analizar y finalmente, que ese esfuerzo se traduzca en ventas. ¿Crees que los Museos aprovechan las redes social para desarrollar e-commerce? ¿Cómo acercarles esta idea de venta sin que su misión en pro de la Cultura quede ensombrecida por la economía pura y dura?

R. En absoluto lo aprovechan, de hecho creo que con las redes sociales pueden fomentar notablemente la parte de ventas de entradas, merchandising, notoriedad, y dar una nueva visión del mismo. Creo que la idea es que igual que venden por otro canales Internet es uno más, y si no lo aprovechan están dejando de fomentar la cultura, la parte económica evidentemente es necesaria para hacer sobrevivir la cultura.

fotografia Juan Merodio

Fotografía de Juan Merodio. Imagen cortesía del propio autor.

P. Todos los Museos ya están en Facebook y Twitter, pero el ecosistema de redes es mucho más extenso. ¿Qué redes sociales recomendarías además y por qué?

R. Creo que redes muy visuales como YouTube e Instagram pueden ayudarles a generar estrategias de contenidos visuales muy potentes, para hacer llegar su mensaje más allá de donde nunca imaginaron llegar, es lo bueno de las redes sociales, su poder de penetración es brutal.

P. Ya se han desarrollado muchas aplicaciones móviles en el sector museístico, la primera de ellas, la del Museo Picasso del Málaga. Como experto, ¿qué le pides a una app? ¿Cómo crees debe ser aquella dedicada a los Museos? Hablamos de una app que perdure, no de aquella que el usuario se descarga al entrar al Museo y al salir, tristemente, ya la borra. Quizás la más innovadora sea ArtLens del Cleveland Museum of Art. ¿Qué te parece?

R. Yo a una app le pido algo muy sencillo y es que sea útil para él usuario y que le aporte un valor real que le permita mejorar su experiencia tanto dentro como fuera del museo, y esto será lo que haga que un usuario la siga utilizando, cuando dejamos de utilizar algo es porque no nos aporta algo que nos merezca la pena esa inversión personal de tiempo.

Respecto a la app ArtLens, me parece una gran idea, porque realmente te hace interactuar en el museo haciendo más enriquecedora tu visita y dando una única visión y experiencia durante la misma.

P. ¿Crees en la tecnología de la realidad aumentada? ¿La consideras útil en una visita a un Museo? O quizás, ¿entorpece el disfrutar de la visita?

R. Creo que sí es simple es útil. El problema de la realidad aumentada es cuando llega el punto que la tecnología pasa de dar un valor a convertirse en un obstáculo, por lo que si conseguimos un sistema de realidad aumenta fácil y cómodo de usar la gente lo percibirá positivamente.

P. El gigante Google hace ya un par de años desarrolló para Museos lo que se conoce como Google Art Project. A grandes rasgos, consiste en subir a la Red imágenes en Gigapíxel de importantes obras de arte. Una gran galería virtual. Ahora atacan de nuevo con Google Indoor. ¿Crees esto aporta algo de nuevo para los usuarios o ya es “infoxicarles” con datos innecesarios?

R. Creo que sí aporta, aunque es una opinión personal, al final es cierto que tenemos intoxicación de contenidos, pero por suerte cada vez tenemos más medios y vías de filtrar, lo importante es que la información esté ahí para que el usuario que lo necesite en el momento concreto pueda encontrarlo.

P. Por último, en cuanto a la tecnología de los Beacons. Sin duda, es la gran innovación en geolocalización pero, ¿no es una tecnología demasiado cara? ¿podrías poner ejemplos de éxito en su uso? ¿y en el campo de los Museos?

R. No es cara, de hecho cada día la tecnología es más barata, hace años era mucho más cara, pero para mi algo es caro o barato dependiendo del valor y resultados que ofrezca, ¿si 100 € de inversión te da un resultado de 0 es barato? Evidentemente es caro porque el resultado es nulo.

De momento hay pocos casos de uso y en museos no conozco, pero estamos haciendo pruebas y estamos viendo que es un canal de comunicación muy potente si lo enfocamos bien, donde el usuario puede recibir la información que necesita justo en el momento preciso y en el lugar adecuado, y además permite al museo obtener información de cada usuario muy útil para posteriores comunicaciones segmentadas, es un claro ejemplo de marketing one to one real. Creo que los museos tienen una oportunidad real de aprovecharlo, y los primeros que lo hagan serán los que le saquen más partido y repercusión en medios.

¿Qué es un Drone? Tecnología al servicio del arte contemporáneo

Recreación "The Drone Aviary". Museo Victoria & Albert, Londres.

Recreación “The Drone Aviary”. Museo Victoria & Albert, Londres.

Esa misma cuestión y, sobre todo, su implicación y usos reales en el ámbito del arte, me he preguntado a la hora de escribir este post. Pues bien, en una definición rápida, un drone es todo aquel vehículo aéreo no tripulado o en sus siglas inglesas UAVs (Unmanned Aerial Vehicle).

Realmente, su uso más prolongado se ha desarrollado en el ámbito militar, comenzando en la primera y segunda guerra mundial, en su versión más simplificada, con aviones a control remoto diseñados para entrenar a los artilleros o pensados para misiones de ataque. Con la llegada de los grandes avances tecnológicos en los 80 y, especialmente, en los 90, su uso en cuestiones de “guerra” siguió en crecimiento, donde en la actualidad es triste saber que son usados por los ejércitos de más de 50 países. Pero, si obviamos la imagen deshumanizada que ofrecen los drones como máquinas malditas creadas para el ataque: ¿Cuál es su uso aplicado al arte? ¿Y si hablamos en el ámbito de la protección del patrimonio? En los últimos años gracias al avance de la tecnología y su abaratamiento, así como la capacidad de libre comunicación alcanzada con la llegada de Internet, han hecho posible repensar su utilidad. Así, en el siguiente vídeo puede verse el CAAC (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo) de Sevilla a vista de drone. Estas grabaciones realizadas en el marco del IV congreso Protecturi “Retos y horizontes de la protección del patrimonio histórico”, celebrado a finales de marzo de este año, mostraron las posibilidades de alcance, calidad y prestaciones que pueden aportan los drones en los ámbitos de la protección, el patrimonio y la cultura. Básicamente, permiten acceder, examinar y posteriormente visualizar zonas de difícil acceso para los restauradores. Sigue leyendo

Un ejemplo de Web 2.0: el Museo Picasso de Barcelona

Con la intención de conocer a uno de los primeros museos nacionales en tener blog y una web reseñable por ser ejemplo de 2.0, el equipo del Museo Picasso de Barcelona compuesto por Anna Guarro, responsable de Programas Públicos, Mireia Llorella, gestora de la web, y Cristina Martín, gestora de las redes sociales ha respondido a las siguientes preguntas formuladas por My Art Diary:

P. Vuestra web es un claro ejemplo de una web 2.0 donde lo importante es satisfacer las necesidades del usuario y donde los botones de vuestras redes sociales están bien destacados. ¿Cuándo se creó la web? ¿Cuándo la creasteis el auge del entorno 2.0 ya estaba en pleno proceso o habéis ido adaptando la web a las necesidades?

R. En el 2008 se implementó una nueva web para adaptarla a las necesidades de los usuarios y los nuevos públicos. La iniciación al 2.0 vino de la mano de Conxa Rodá empezando por el Blog en mayo de 2009 (que funcionó y sigue funcionando como plataforma articuladora del desarrollo e implementación de la estrategia 2.0), Youtube en abril, Facebook en junio, Twitter en noviembre de ese mismo año y consecutivamente fuimos abriendo el resto. En la web incorporamos también el apartado “Conecta” con los enlaces al entorno 2.0 que gestionamos y a posteriori añadimos los botones de nuestras redes en diversas páginas de la web para adaptarnos al nuevo entorno social con contenidos más transversales e interrelacionados.
Bajo la dirección Bernardo-Laniado Romero, se trabajó en un nuevo diseño de la home, que resultó en una gran mejora de la usabilidad de la web. Actualmente estamos poniendo las bases para un centro de conocimiento online sobre Picasso y este mes de mayo estrenaremos una serie de publicaciones digitales, bajo el nombre de “Quaderns”, que profundizarán sobre los contenidos de la colección.

Imagen de la sección "Conecta" de la web del Museo Picasso Barcelona

Imagen de la sección “Conecta” de la web del Museo Picasso Barcelona

P. En 2010 ganasteis uno de los premio más reconocidos, el Museums and the Web. ¿Cuáles consideráis fueron los factores claves de vuestra web que os hicieron merecedores de este galardón? Sigue leyendo

¿Todavía crees que Internet y el acceso a la información es gratuito?

En una sociedad donde los gurús tecnológicos aseguran la llegada de la cuarta gran revolución digital con el crecimiento del llamado internet en las cosas, resulta necesario detenernos a pensar lo que ello supondría en nuestros hábitos diarios como en su día, por ejemplo, supuso la televisión o la fotografía digital. No hay que irse muy lejos para comprobar hasta donde está llegando el debate, ya que el pasado febrero se celebró en Barcelona el Mobile World Congress donde se vaticinó que Internet en las cosas tendría un impacto social y económico hasta diez veces mayor que el que Internet tuvo en sí mismo.  Sigue leyendo

La Historia del Arte en la sociedad en Red. Nuevos retos, nuevos perfiles.

El pasado 18 de marzo estuve en Santiago de Compostela manteniendo un coloquio con el Director del Museo Thyssen-Bornemisza, Guillermo Solana, donde charlamos sobre lo que ha supuesto la llegada de las redes sociales para los museos, casos de éxito y campañas en la Red. En las siguientes líneas os dejo las conclusiones sobre algunos de los temas tratados. También podéis ampliar más información en el storify creado tras el evento. Sigue leyendo